Las campesinas y su derecho a la tierra (Realidad y emancipación)


Rosalinda Hernández Alarcón

 

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Si este libro está en sus manos, hay que sacarle raja. Saber que hace más de 500 años llegaron a deslumbrar con sus espejitos, nos conquistaron, evangelizaron y saquearon nuestras riquezas es insuficiente.
Se hace necesario tener presente que desde entonces la tierra pasó a ser de unos cuantos mientras la mayoría padece hambre y tiene sed de mejores condiciones de vida.
La adjudicación abusiva de la tierra y la exclusión que esto ha causado es uno de los principales problemas en Guatemala. A esto se suma la desigualdad que persiste entre mujeres y hombres. ¿Cuántos estarán enterados de la realidad específica de ellas?
Ver para creer, dicen. Entonces, leer esta investigación puede ser un viaje para comprender qué pasa en el campo.
Ahí donde lo que nos acerque a la realidad sean las vivencias de las mujeres trabajadoras de la tierra, madres, esposas, abuelas, hijas, ciudadanas olvidadas que apenas sobreviven mientras unos cuantos se hacen cada vez más ricos.
Es claro que la falta de tierra afecta a las y los campesinos, pero el acceso a ésta y su tenencia son aún más limitados para las mujeres pues se reproducen patrones patriarcales que están bien enraizados en la sociedad guatemalteca. De ahí la importancia del valioso enfoque feminista, que muestra cómo los roles establecidos impiden el desarrollo de ellas y evidencia las carencias y desinterés por parte de las instituciones y el Estado para mejorar su situación.

La vida de las mujeres transcurre con grandes limitaciones. Desde que nacen sus derechos están vedados. Ejercer esos derechos y decidir sobre la tierra y otros recursos, acerca de sus cuerpos y sus propias vidas, es un tema casi desconocido. Se les ve cansadas, con el rostro agrietado por largas horas de trabajo pesado bajo el sol. ¡Guatemaltecas valientes! Sobreviven con energía y tienen la esperanza de que las cosas van a cambiar. Aquí comparten sus historias y experiencias. Aquí opinan.

Reconocer el quehacer, sentir y vivir de las chapinas es sumamente importante y valioso para LA CUERDA. bien dice la feminista
y periodista peruana Rosa María Alfaro: No se puede seguir hablando en abstracto; hay que buscar la manera de que la gente se sienta representada porque hay necesidad de reconocimiento. En la medida que se escucha la voz de las mujeres y al rescatar su historia, sus aportes quedan registrados y se contribuye a transformar conductas y formas de pensar.

La pobreza, la acumulación de las riquezas y la desigualdad tienen su pasado. Saberlo y entenderlo es también comprender la realidad, para poder transformar el presente y el futuro.

El aporte de Rosalinda es la rica información que da sobre las campesinas en Guatemala. Promueve el feminismo como una concepción política que puede contribuir a poner fin a la opresión y marginalidad que ellas viven. Hace un recuento de las instituciones vinculadas al tema, señala los avances y al mismo tiempo muestra las dificultades que existen para resolver la problemática de la tierra.

Es, pues, un acercamiento a las vidas de las mujeres del campo, a su cotidianidad. Ellas alzaron la voz para acercarnos a su realidad. En nuestras manos está la posibilidad de transgredir, transformar y reconstruir un mejor país.

La tierra debe ser de quien la trabaja, incluyendo a las mujeres, quienes se fajan sembrando y cosechando.

Andrea Carrillo Samayoa,
la más joven de IACÚERDA
Guatemala, mayo 2005.

 

 

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Contenido

Presentación
Introducción

Las campesinas en Guatemala
Tierra en pocas manos
Ellas y su acceso a la tierra
Desigualdades económicas
Condiciones sociales
Situación de desventaja

Experiencias a interpretaciones
Cinco realidades distintas
Las entrevistadas
Sus historias
Más coincidencias que rasgos distintos

Una revisión a las instituciones
Secretaría Presidencial de la Mujer
Defensoría de la Mujer Indígena
CONTIERRA
Fondo de Tierras
Unidad de la Mujer Campesina
Comité Bilateral y Federación de Mujeres Rurales

Alcances de alternativas sociales
Alianza de Mujeres Rurales por la Vida, la Tierra y la Dignidad
Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas
Plataforma Agraria
Coordinadora Nacional Indígena y Campesina
Coordinadora por el Derecho a la Tierra y la Propiedad

Acceso a la tierra como opción liberadora
Distribución social
No a la mercantilización
Derechos económicos y a la propiedad
Lecciones de distintas experiencias

Sugerencias con mirada feminista (conclusiones)
Anexos, Entrevistas y Bibliografía





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Introducción

Este trabajo periodístico es el resultado de una investigación con mirada feminista, a manera de una acción de auditoría social. Su propósito es contribuir a los procesos desciende a condiciones específicas para organizativos vinculados al tema agrario y a 1a causa de las mujeres en Guatemala, favoreciendo el libre acceso a la información y un ejercicio crítico de la libertad de expresión.

El presente estudio analiza la realidad en el campo a fin de mostrar las dimensiones de la problemática agraria, caracterizada por la gran concentración de la tierra. Aplica, a su vez, el enfoque de género para dar pormenores de las relaciones asimétricas de poder existentes entre mujeres y hombres.

La aspiración es ayudar a explicar el significado del acceso a la propiedad como una oportunidad de emancipación de las campesinas guatemaltecas. Este propósito parte de la premisa que la lucha por la tierra abre para ellas la posibilidad de cuestionar no sólo su situación individual o de género, sino también las estructuras de poder, las autoridades masculinas que responden sólo a las necesidades de una parte de la población y la ideología patriarcal, que impiden a las mujeres el ejercicio pleno de sus derechos ciudadanos.

Esta investigación es un acercamiento a la realidad que viven las campesinas en Guatemala. Describe un panorama nacional con profundas desigualdades sociales, que desciende a condiciones específicas para mostrar cómo ellas carecen de oportunidades para ejercer sus derechos a los recursos económicos y a su autonomía.

En entrevistas colectivas, efectuadas en cinco realidades geográficas distintas, 61 campesinas indígenas y mestizas responden a las siguientes interrogantes: cómo caracterizan su derecho a la tierra, qué significado le dan a la propiedad, cuáles son sus experiencias de lucha, qué visión reciben de padres y abuelos, cuáles enfoques trasladan a sus hijas a hijos (esquemas tradicionales o con aspiraciones de cambio).
Lo diferente de este texto es e1 espacio relevante que se destina a sus voces, las cuales muchas veces son interpretadas sin haber sido escuchadas con detenimiento. A través de valiosos testimonios, se descubre la dimensión de sus vivencias, opiniones y reflexiones. Si se pretende desarrollar su protagonismo y liderazgo, es necesario recuperar la propia visión de las actoras.

Este texto se centra en dos temas: tierra y campesinas. Por lo regular, ellas desconocen que la propiedad y el control del recurso tierra se vinculan al ejercicio del poder, un concepto que además consideran negativo por las consecuencias que para sus propias vidas tiene el poder ejercido en clave patriarcal. La visión feminista del derecho a la tierra se sustenta en comprender que la tenencia de tal recurso es uno de los símbolos de poder más importantes, y que es posible ejercerlo de manera diferente a los postulados mercantilistas y patriarcales, mediante valores de la preeminencia del bien común y la vigencia de los derechos de las mujeres sobre los criterios de opresión, ganancia y competitividad.

Las entrevistas y múltiples conversaciones con mujeres interesadas en no repetir experiencias de organización ni opciones de trabajo que mantienen a las campesinas en situación de desigualdad y discriminación, respaldan el atrevimiento de mostrar un panorama crítico, que posiblemente provocará algunas reacciones desfavorables.

Contiene además un repaso de las actuaciones de varias instituciones gubernamentales y de cinco agrupaciones sociales, así como sugerencias concretas para quienes desde el campo social se interesan en promover los derechos de las mujeres. Actualmente, este interés se traduce en quitar máscaras y esquemas que inhiben la crítica, así como mantener las aspiraciones de cambio radical a pesar de que la correlación de fuerzas se supone adversa toda rebeldía.

En la elaboración de este trabajo participan directamente dos periodistas guatemaltecas: Myra Muralles Bautista y Jacqueline Torres Urízar. Incluye colaboraciones puntuales de Andrea Carrillo Samayoa, Dorotea Gómez, Graciela Hernández Alarcón, Isabel Solís, Ledy Orantes y Mirna Oliva. Anabella Acevedo realiza la edición. Lycaste Santa Cruz produce una versión radial de las conclusiones.

La investigación contiene aportes desde el diseño por parte de Diana García, Claudia Gaitán Arana, María Guadalupe Hernández, Úrsula Roldán Andrade, Ingrid Urízar, Elena Coché Damián, Patricia Castillo, Ana López Molina y Mercedes Asturias de Castañeda.

Mil gracias a las colaboradoras mencionadas, al igual que a todas las personas entrevistadas.

Una dedicatoria final para Balbina Alarcón Regand. Mi profundo respeto y agradecimiento por sus enseñanzas acerca de la dedicación sin tregua que permite lograr aspiraciones, pese a que su culminación se vislumbre inalcanzable.

 

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Más Información

1a. Edición: junio 2005
Derechos Reservados Ediciones
LA CUERDA
ISBN 99922 2 236 0
Diseño y diagramación portada:
Flor de María López y Sergio González
Diseño y diagramación texto:
Daniel Castillo
Foto de portada:
Ricardo Ramírez.
Fotos:
Ledy Orantes, Andrea Carrillo Samayoa y Jacqueline Torres.

Material publicado con el auspicio de:
Act!onaid
international guatemala

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