Mujeres, industria tabacalera y marketing. La industria tabacalera ha sabido explotar las fantasías y preocupaciones de la mujer y de las adolescentes, por ejemplo su deseo de mantenerse delgadas. (Eduardo Bianco)

 

Fuente: 4/2004 REVISTA MUJER SALUD / RED DE SALUD DE LAS MUJERES LATINOAMERICANAS Y DEL CARIBE , RSMLAC

Subió a conferencia el 30 de Agosto del 2005

 

Mujeres, industria

tabacalera y marketing

 

Eduardo Bianco

 

Joe Camel fue prohibido pues se comprobó que era popular incluso entre niños muy pequeños. No hay que olvidar que los fumadores más duros comenzaron a consumir entre los 11 y los 13 años.

 

 

Con el proceso de industrialización, los cigarrillos comenzaron a producirse “en masa” y ello determinó que la industria del tabaco comenzara a buscar nuevos “clientes” para sus productos. Esta situación determinó que, a partir de la década de los años 20, las tabacaleras iniciaran la publicidad de marcas de cigarrillos (1).

 

Hasta esa década, el consumo femenino de tabaco era considerado como un hábito escandaloso o propio de mujeres de clase baja. Pero los años 20 fueron una década de inicio de grandes transformaciones y muchas mujeres comenzaron a movilizarse para lograr mayor igualdad social y cívica, lo cual llevó a cambios en la opinión pública sobre el rol de la mujer en la sociedad. Y este momento histórico

coincidió con el inicio de una agresiva expansión de la industria tabacalera.

 

Muy pronto la publicidad de los cigarrillos se plasmó en afiches publicitarios, revistas y diarios en Estados Unidos, y se vivió entonces el surgimiento de una nueva división de la industria tabacalera específicamente dedicada a la mujer. Por lo que el consumo de tabaco, tradicionalmente reservado para el hombre, fue adaptándose a las características de la mujer. Nuevas marcas y una amplia variedad de imágenes que asociaban los cigarrillos con estereotipos de ser mujer, comenzaron a formar parte de la vida diaria.

 

Si bien estas estrategias de marketing pueden ser consideradas hoy como abiertamente manipuladoras, prácticamente no han tenido cambios con el paso del tiempo y su objetivo también persiste: reclutar más mujeres para el consumo (2). Actualmente, con la declinación de los mercados del mundo desarrollado donde la industria tenía su sostén económico más firme, fundamentalmente a causa del abandono del tabaco por parte de los hombres, esta ha tenido que mirar otros horizontes y ha apuntado hacia los países en desarrollo y en especial a sus mujeres, y se ha dado cuenta del gran beneficio económico que puede obtener de ello. En el hecho, para mantener su rentabilidad, la industria necesita reemplazar los millones de consumidores muertos cada año a consecuencia de enfermedades vinculadas a dicho producto. Con ese fin, la industria invierte anualmente 4.600 millones de dólares en publicidad, dirigida especialmente a la mujer joven y a jóvenes y niños/as, con el fin de transformarlos en “nuevos fumadores” (3).

 

En base a documentos internos de las tabacaleras que han salido a la opinión pública a raíz de los juicios a los que ha sido sometida la industria en los últimos tiempos, se ha confirmado que:

 

1. las mujeres han sido elegidas para un tratamiento publicitario especial,

 

2. este tratamiento específico está en una nueva fase de expansión, y

 

3. las mujeres de los países en vías de desarrollo serían especialmente

    vulnerables a dicho mensaje.

 

Publicidad: potente arma

 

La publicidad es un arma potente utilizada por la industria para “enganchar” nuevos consumidores. De los adultos fumadores, el 90% comenzó el hábito antes de los 18 años y la mayoría de los fumadores considerados “duros”, lo hizo entre

los 11 y los 13 años.

 

Estudios han demostrado que a la precoz edad de seis años, muchos niños ya estaban tan familiarizados con la imagen de Joe Camel (el camello de la publicidad de cigarrillos Camel ahora prohibida), como con la del Raton Mickey. Esta familiaridad ha sido reconocida como un factor de riesgo para la adicción al consumo de tabaco.

 

Cuando Joe Camel apareció en escena, la marca incrementó su participación en el mercado adolescente desde un 5 a un 33%, determinando que los/as adolescentes se transformaran en el grupo de fumadores de mayor crecimiento en

EE.UU. (4).

 

La industria tabacalera también ha sabido explotar las fantasías y preocupaciones de la mujer y de las adolescentes, como por ejemplo su deseo de mantenerse delgadas. Para ello enfatizó en sus avisos los “beneficios” de fumar para el control del peso. En los años 20, el mensaje “¡Toma un Lucky en vez de un dulce!” buscaba incentivar en las mujeres la asociación entre fumar y delgadez. El posicionamiento de Lucky Strike como una “ayuda” para el control del peso corporal, le redituó un incremento del 300% de las ventas de su marca en el primer año de la campaña publicitaria (5).

 

Este provechoso vínculo entre consumo de tabaco y esbeltez, continúa apareciendo en campañas más contemporáneas. Por ejemplo, seis años después de la introducción de Virginia Slims y otros cigarrillos específicamente diseñados para mujeres, el número de adolescentes fumadoras se incrementó en un 110% (6).

 

Como resultado directo de las campañas iniciadas en los años 20, la población femenina fumadora situada entre los 18 y 25 años se incrementó significativamente. Pero la tendencia al crecimiento del consumo fue más marcada en el grupo de 18 a 21 años: su número se triplicó de 1911 a 1925 y se volvió a triplicar en 1939.

 

En la 2ª Guerra Mundial, los avisos publicitarios de Chesterfield presentaron regularmente glamorosas fotografías de la “chica Chesterfield del mes”, utilizando modelos de moda o estrellas de Hollywood como Rita Hayworth, Rosalind Russell o Betty Grable.

 

En 1968, Philips Morris promocionó los cigarrillos Virginia Slims con una estrategia publicitaria donde aprovechaba la importancia del creciente movimiento de liberación de la mujer, con el slogan: You’ve come a long way Baby (Has recorrido un largo camino, nena); en los 90 lanzó: It’s a woman thing (Es cuestión de mujeres), y más recientemente con Find your voice (Encuentra tu voz), como expresión de una campaña dirigida a mujeres de minorías raciales y étnicas. Estos

mensajes subyacentes de las campañas publicitarias han relacionado fumar con la libertad femenina, la emancipación y el empoderamiento.

 

Los avisos son utilizados en parte para reducir los temores de las mujeres con respecto a los riesgos sobre la salud, presentando como menos peligrosos aquellos cigarrillos de bajo nivel de nicotina y alquitrán o utilizando imágenes positivas (ej. modelos realizando ejercicios o panorámicas de montañas blancas contrastando con un cielo azul).

 

En 1960, casi el 10% de todos los avisos de cigarrillos se encontraba en revistas populares dirigidas a mujeres. Para el año 1985, este porcentaje había subido al 34%.

 

Las investigaciones han mostrado que las revistas femeninas que aceptan los avisos de cigarrillos son significativamente menos propensas a publicar artículos críticos sobre fumar en comparación con las revistas que rechazan dichos avisos.

 

Estrategias publicitarias actuales: campañas promocionales y auspicios

 

Las mujeres han sido por largo tiempo un punto de mira del marketing de las tabacaleras. Las tácticas incluyen la asociación del tabaco con la popularidad y la independencia, a través de mensajes ocultos en los avisos publicitarios que son protagonizados por atractivas, atléticas y delgadas modelos. En 1999, los gastos en publicidad fueron de 8.240 millones de dólares, resultando un incremento del 22.3% respecto de los 6.730 millones de dólares que se invirtieron en 1998.

 

Aunque la publicidad clásica continúa en la prensa escrita, la industria tabacalera en Estados Unidos ha adoptado una estrategia innovadora para promover el tabaco, ofreciendo descuentos en productos que se utilizan comúnmente en el hogar y que no necesariamente se relacionan con él. Por ejemplo, las cajetillas de Philips Morris han incluido cupones para canjear pollos, leche, tragos suaves y productos de limpieza.

 

Ropas y otros accesorios con logos de marcas de cigarrillos también han sido usados para promocionar cigarrillos entre mujeres y adolescentes. Virginia Slims ofrece, por ejemplo, un calendario anual y un catálogo de ropas, joyas y accesorios coordinando los temas y colores con los de los avisos y los paquetes de los cigarrillos (7).

 

Constantemente la industria del tabaco está diseñando nuevas estrategias para seducir a las mujeres. Para que las jóvenes comiencen a fumar, las compañías recurren a famosos cantantes, actores y actrices que aparecen fumando su marca de cigarrillo ya sea en el escenario o en la pantalla. Promocionan desfiles de moda, concursos de belleza y eventos culturales dirigidos a las mujeres. Incluso pueden presentarse como entidades con conciencia social al donar un porcentaje de sus ingresos para fines caritativos. Pero su objetivo real es lograr que las mujeres se vuelvan adictas a la nicotina (8).

 

Efectivamente, las mujeres son el principal objetivo de la industria del tabaco en la actualidad. Las compañías han transformado al cigarrillo y al acto de fumar en un símbolo social que seduce a las mujeres. El cigarrillo es asociado con sensualidad, liberación femenina, esbeltez, modernidad y con ser “una real mujer”, o “una mujer moderna”. La ironía de este hecho es que es una gran mentira. Fumar no nos hace a los hombres más hombres, pero sí hace a las mujeres más masculinas. Deteriora la piel, causa arrugas, enronquece la voz y afecta la función del estrógeno.

 

Hoy estamos contemplando la segunda fase de la epidemia de tabaquismo: el incremento del consumo entre las mujeres. Y las mujeres que fuman como hombres, se enfermarán y morirán como hombres. En las décadas próximas, veremos el incremento exponencial del cáncer del pulmón, el principal tipo de cáncer asociado con el tabaco, el que sobrepasará al cáncer de mama como principal causa de muerte por cáncer entre las mujeres.

 

Sin embargo, este resultado no está escrito en piedra. Podemos cambiarlo si implementamos medidas ya probadas como efectivas en otros países: total eliminación de la publicidad del tabaco, de su promoción y auspicio; incremento de impuestos al tabaco; eliminación de términos que conducen a error, como por ejemplo cigarrillos light, suaves o ultralight; implementación de advertencias duras sobre riesgos para la salud en las cajetillas; y programas accesibles para cesación del hábito.

 

Bibliografía

 

1. Hanglund, Margaretha. Women and tobacco: time to resist a new wave of the tobacco epidemic. Smoke Free Europe-A Forum for Networks, August 14,1997.

 

2. Ibid.

 

3. Women, smoking and Lung Cancer. Chest Editorials. Vol. 113, Nº 1, Jan,1998.

 

4. Herbert, B. “Teen smokers, read this!. The New York Times 1996, August 23.

 

5. National Center for Chronic Disease Prevention and Health Promotion, Marketing Cigarettes to Women – Fact Sheet. Women and Smoking. March 2001.

 

6. Pierce, JP.; Lee, L.; Gilpin, EA. Smoking initiation by adolescent girls, 1994 through 1988: an association with targeted advertising. J. Am. Med. Women Association,1994;271:608-11.

 

7. Ibid.

 

8. Campaign for Tobacco-Free Kids (USA) y Action on Smoking and Health (UK), Confíe en nosotros: Somos la industria tabacalera (2001).