Los impactos de género de las políticas
comerciales: avances y desafíos para la investigación y la acción. La discusión y el análisis de los
efectos económicos y sociales del comercio internacional y de la aplicación de
políticas de liberalización comerciales incluye la consideración de los cambios
en la situación de las mujeres y las relaciones de género (Alma Espino)
Subió a
conferencia el 11 de Octubre del 2005
LOS IMPACTOS DE GÉNERO DE LAS POLÍTICAS
COMERCIALES: AVANCES Y DESAFIOS PARA
Programa
Economía y Género, 2002 – 2004
Fundación
Böll, Oficina Regional C.A., México, Cuba
Alma
Espino**
Verónica
Amarante✼
Marzo de
2003
** Economista,
investigadora del Instituto de Economía de
* Economista, investigadora del Instituto
de Economía de
PRESENTACION.....................................................................................................................1
I. INTRODUCCIÓN...................................................................................................................1
II.
II.1. ÁREAS TEMÁTICAS 3
II.1.1. LOS IMPACTOS DEL COMERCIO SOBRE EL MERCADO
LABORAL..........................................4
II.1.2. ANÁLISIS DE POLÍTICAS: ESTUDIOS SECTORIALES.............................................................8
II.1.3. COMERCIO DE SERVICIOS..................................................................................................11
II.1.4. COMERCIO, DESARROLLO Y CRECIMIENTO.......................................................................12
II.1.5. LOS IMPACTOS DEL COMERCIO SOBRE
II.1.6. COMERCIO Y POBREZA.....................................................................................................14
II.2. ESTRATEGIAS METODOLÓGICAS 15
II.3. SÍNTESIS Y CONCLUSIONES 16
III. GÉNERO Y
TRATADOS
COMERCIALES...................................................................19
III.1. LAS REGLAS INTERNACIONALES DEL
COMERCIO 19
III.2. TRATADOS DE INTEGRACIÓN ECONÓMICA
REGIONAL Y GÉNERO 21
III.2.1. MERCOSUR......................................................................................................................21
III.2.2. TRATADO DE LIBRE COMERCIO UNIÓN EUROPEA MÉXICO (TLCUEM)........................23
III.2.3.
ALCA............................................................................................................................26
III.2.4. OTROS ACUERDOS COMERCIALES...................................................................................28
III.2. ESTRATEGIAS METODOLÓGICAS 32
III.3 SÍNTESIS Y CONCLUSIONES 34
IV. CONCLUSIONES
FINALES Y
PROPUESTAS.............................................................36
IV.1 COMENTARIOS GENERALES 36
IV.2 POSIBLES LÍNEAS DE DESARROLLO DE
SOCIOECONÓMICOS Y AMBIENTALES..........................................................................................42
BIBLIOGRAFÍA.....................................................................................................................45
SIGLAS....................................................................................................................................51
PRESENTACION
Este documento
forma parte del estudio solicitado por
En particular,
en este trabajo se analiza literatura de diversos orígenes que aborda la
temática de comercio y género, con la finalidad de conocer el estado del arte
de la investigación así como plantear los desafíos para mejorar el conocimiento
en esta área.
I.
INTRODUCCIÓN
La discusión y
el análisis de los efectos económicos y sociales del comercio internacional y
de la aplicación de políticas de liberalización comerciales se ha abordado
desde diferentes perspectivas. Entre ellas, aunque de manera todavía
incipiente, se destaca la que incluye la consideración de los cambios en la
situación de las mujeres y las relaciones de género.
El interés por
incluir esta perspectiva responde a distinto tipo de motivaciones, entre las
que se encuentran las originadas en la investigación de carácter académico, en
la ampliación de los estudios de género hacia áreas no tradicionales y en el
activismo político de organizaciones sociales, de mujeres y feministas. Por su
parte, los organismos de Naciones Unidas (UNCTAD, UNIFEM, PNUD) y en particular
los mandatos surgidos en
Los distintas
motivaciones, orígenes institucionales, modalidades y formas de hacer en el
análisis de la vinculación género y comercio internacional se han
retroalimentado y con frecuencia, articulado. Así, redes y organizaciones de
mujeres y mixtas, desde el campo de lo político o lo social, se han apoyado en
los resultados de la investigación o la han desarrollado desde espacios
formales y no formales, siguiendo las reglas ortodoxas de la academia o
recurriendo a la combinación del saber acumulado, la acción y la experiencia.
Para dar
cuenta del estado del arte de los hallazgos en esta temática, lo que constituye
uno de los objetivos de la investigación que se presenta, se optó por revisar
cuidadosamente enfoques teóricos, trabajos de carácter empírico y diferentes abordajes
metodológicos de manera de alcanzar: 1) claridad sobre el panorama actual de
avance en el análisis de las políticas comerciales desde el enfoque de género;
2) una definición precisa de los vacíos que existen en el tema y, 3) la
formulación de preguntas para la investigaciones que se realizarán en el
futuro.
El documento
se organiza de la siguiente manera: en el segundo apartado se reseña la
investigación académica específica sobre comercio internacional y género. Se
describen los objetivos perseguidos en cada uno de los trabajos, sus
principales hallazgos y las estrategias metodológicas empleadas. Finalmente, se
presenta una síntesis, se discuten los resultados y se extraen implicancias
para el desarrollo de futuras investigaciones.
En el tercer
capítulo, se focaliza la atención en los tratados comerciales poniendo énfasis
en las propuestas e iniciativas de las organizaciones sociales, tanto en lo que
respecta a los análisis realizados (documentos de análisis, declaraciones) como
a las acciones emprendidas y los resultados obtenidos en términos de incidencia
política. En particular, se consideran con mayor profundidad los análisis de
género sobre el MERCOSUR, el TLCUEM y el ALCA, y someramente otros tratados o
acuerdos comerciales (Unión Europea, TLCAN). Se identifican diferentes
conceptos de género aplicados y se toman en cuenta las propuestas y la
incidencia de organizaciones de mujeres y mixtas (RMALC, Red Mujeres y
Economía, ASC, ACJR de Chile, red Internacional de Género y Comercio y otras experiencias
internacionales).
Por último, se
presenta un capítulo donde se extraen las conclusiones generales, se plantean
nuevas interrogantes y se realizan recomendaciones para la continuidad del
trabajo.
II.
II.1.
ÁREAS TEMÁTICAS
En este
apartado se presentan las principales áreas temáticas dentro de las cuales se
han desarrollado los estudios de impacto de género del comercio internacional.
Dentro de los
efectos económicos, un abordaje general del tema realizado por Benería y Lind
(1995) permite distinguir los siguientes: efecto empleo, efecto precios y
consumo y efecto ingreso.
El efecto
empleo, que es el que ha sido más ampliamente abordado en la literatura
relacionada con estos temas, resulta del impacto de la liberalización comercial
sobre la actividad económica y depende específicamente del lugar donde se
sitúen las mujeres en el mercado labroral, como se analiza con mayor detalle
más adelante. Para estimar los impactos de la liberalización comercial sobre la
actividad económica de un país y en consecuencia sobre el mercado de trabajo,
deben tenerse en cuenta tanto sus potencialidades exportadoras como el efecto
de las importaciones competitivas.
Con respecto
al efecto precio, la teoría de comercio internacional prevé que el libre
comercio conduce a un descenso en los precios de los bienes de producción
nacional, ya que los países comienzan a importar los que se producen en forma
más barata en otros lugares. Este descenso en los precios favorece a los
consumidores en tanto aumenta su poder adquisitivo, además de incrementar los
bienes disponibles y su calidad. Las mujeres, en su rol de consumidoras,
podrían verse beneficiadas en ese sentido, aunque también podrían producirse
cambios en los patrones de consumo. En ese sentido, Benería y Lind (1995)
señalan la posibilidad de que la competencia industrial y la extensión de los
mercados perjudiquen a las industrias artesanales locales, típicamente de alta
intensidad de trabajo femenino.
El alza de los
precios de los bienes y servicios básicos así como los recortes presupuestales
para programas sociales debido a la caída de los ingresos fiscales como
consecuencia de los procesos de liberalización, conducen a que las mujeres
deban incrementar su carga de trabajo, ya que comienzan a enfrentar mayores
responsabilidades en diversas áreas (cuidado de niños y ancianos,
responsabilidades ecológicas, etc.) intentando suplir las nuevas carencias.
El efecto
ingreso refiere simplemente al hecho de que en las industrias que se vean perjudicadas
por el libre comercio, las remuneraciones decaerán y los trabajadores deberán
ajustarse a las condiciones cambiantes del mercado laboral. Muchas veces se
hacen necesarios procesos de capacitación laboral, y se debe asegurar la
equidad de género en el acceso a esos programas de capacitación, especialmente
a los relacionados con nuevas tecnologías.
A pesar de la
amplitud de áreas en las cuales potencialmente pueden evidenciarse los efectos
del comercio, puede señalarse que en la mayor parte de los estudios, tanto para
países desarrollados como en desarrollo, la atención se ha focalizado en los
ingresos más que en el consumo, y en el empleo debido a los cambios en la
producción exportadora, más que en los desplazamientos provocados por el incremento
de las importaciones (Fontana, Joekes y Masika 1998).
A continuación
se presenta una revisión bibliográfica que refleja la amplitud de los trabajos
orientados al análisis del mercado laboral. También se abordan los estudios
sectoriales, y la relación entre comercio y pobreza y comercio y desarrollo.
II.1.1.
Los impactos del comercio sobre el mercado laboral
El análisis de
la relación entre políticas comerciales, situación de las mujeres y relaciones
de género se ha vinculado mayoritariamente al mercado de trabajo y diversas
razones explican el predominio relativo de esta opción. Por un lado, existen
dificultades analíticas, tanto desde el punto de vista teórico como
relacionadas con la disponibilidad de información estadística para abarcar
otras áreas. Además, los efectos sobre el empleo y los ingresos están ligados a
la evolución de la pobreza y la equidad, que son áreas que concitan diversos
intereses (a nivel académico, político, de las ONGs, etc.) (Fontana, Joekes y
Masika 1998). Por otra parte, la percepción de que las políticas comerciales
han tenido efectos inmediatos y directos sobre las estructuras productivas y
sobre el funcionamiento y las características de los mercados de trabajo, así
como efectos de tipo indirecto sobre distintos aspectos de la vida de la
sociedad, el bienestar social y la equidad, explican el interés por responder
preguntas en esta área.
Finalmente, la
opción por el análisis vinculado a las variables del mercado de trabajo tiene
al menos dos explicaciones adicionales: una, que refiere a los avances
realizados respecto a la incorporación del concepto de género en economía y la
otra, al propio desarrollo de la teoría económica para explicar los efectos de
la liberalización comercial.
Con relación a
lo primero, el concepto de género ha sido relativamente ignorado por la
economía, tanto porque las mujeres han estado prácticamente al margen de la
construcción social de la ciencia, como porque los temas directamente
relacionados con los intereses de las mujeres no han estado presentes en la
investigación (Woolley 1993; Nelson 1992; England 1989; Hewitson 2001). La
incorporación del género en la investigación económica se ha dado
principalmente a través de los análisis que tratan de encontrar los orígenes y
explicar la persistencia de distintos factores de discriminación vinculados al
mercado laboral, y en el marco de la llamada “nueva economía del hogar”
(Hewitson 2001). Más recientemente, las economistas feministas han desarrollado
esquemas macroeconómicos que procuran incluir el trabajo doméstico (no
remunerado) como actividad económica, recomendando su inclusión en las
estadísticas económicas (Elson 2002). Es decir, que puede reconocerse la
existencia de un cierto rezago en la capacidad de análisis en distintas áreas,
debido a la falta de visibilidad del trabajo reproductivo o de la economía del
cuidado, y por lo tanto, a su no inclusión en el análisis macroeconómico
convencional. Todo ello ha limitado la investigación desde el punto de vista
temático. Finalmente, el hecho de carecer de estadísticas adecuadas restringe
las posibilidades para que el análisis empírico aborde nuevas áreas de interés.
Por su parte,
en el desarrollo de la teoría económica para explicar los efectos de la
liberalización comercial, el debate principal se ha centrado en los efectos
sobre las variables del mercado laboral (generación y pérdida de puestos de
trabajo, cambios en la composición del empleo y en las remuneraciones) en los
países desarrollados y en desarrollo. En este sentido, uno de los enfoques
dominantes (Hecksher-Ohlin) pone énfasis en la interacción entre las
proporciones en las que los factores de la producción (capital, trabajo) están
disponibles en diferentes países y la proporción en que son utilizados para
producir los distintos bienes. Un país tenderá a ser más eficiente en la
producción de los bienes que utilizan intensivamente sus recursos abundantes.
Es decir, que los países tienden a exportar bienes que son intensivos en los
factores de los que tienen oferta abundante. Cuando los países comercian entre
sí, de una forma indirecta están intercambiando factores de producción; no
mediante la venta del trabajo (o capital) directamente, sino mediante el
intercambio de bienes intensivos en trabajo (o capital) por bienes con un alto
contenido de capital (o trabajo). Los supuestos básicos de este modelo son que
los países que intercambian, producen los mismos tipos de bienes; que las
tecnologías son iguales y que el comercio iguala el precio de los bienes en los
dos países. El resultado neto es que si bien en el corto plazo puede haber un
aumento del desempleo, en el largo plazo se volverá a la situación de
equilibrio.
El esquema de
Hecksher-Ohlin, como la mayoría de los enfoques económicos, no considera el
género como una categoría analítica. Ha sido crecientemente enfatizado por las
economistas feministas (ςagatay et al 1995) que el hecho de no considerar
importantes aspectos de las relaciones de género como el trabajo reproductivo
no pago de las mujeres y la distribución del trabajo dentro del hogar, lleva a
una inadecuada evaluación de los impactos de la liberalización económica sobre
las mujeres tanto dentro como fuera del mercado de trabajo.
II.1.1.1.
Cambios en el empleo
A partir del
esquema teórico planteado, se busca dilucidar si las mujeres están entre los
grupos vulnerables a la pérdida de empleo. Las preguntas en torno a las
modificaciones en el empleo femenino están en general relacionadas con el
aumento de la actividad exportadora en los países con menores niveles de desarrollo
(Paul-Majumder y Begum 2000; Ghosh 2001; Jomo 2001). La hipótesis es que los
puestos de trabajo femenino en estos países aumentarán, ya sea por asimilarse
al trabajo de baja calificación, o por razones de segregación laboral. De
hecho, buena parte de las industrias exportadoras que se expandieron empleaban
principalmente mujeres o se fueron creando como femeninas, por ejemplo, la
industria maquiladora de productos electrónicos.
El empleo
femenino podría incrementar su participación en el sector exportador, si las
mujeres se emplean en empresas que requieren baja calificación, con bajos
salarios, realizan un uso poco intensivo del capital y son de tamaño reducido.
A ello se agrega la idea de que el cambio tecnológico podría producir una
de-feminización de la fuerza de trabajo (Ozler 2000).
Kucera y
Milberg (1999) revisan la denominada "asimetría de Wood", que plantea
que el comercio entre países desarrollados y en desarrollo genera un incremento
en la intensidad femenina del empleo en los países en desarrollo, y no tiene
efectos negativos simétricos sobre la intensidad femenina del empleo en los países
desarrollados[1]. Encuentran que la misma
no se verifica, ya que el comercio con países en desarrollo tiene un efecto
negativo sobre el empleo femenino en algunos de los países desarrollados que
analizan (Australia, Canadá, Japón, Bélgica, Holanda, y Estados Unidos). La
explicación que ofrecen para el sesgo de género en la pérdida de empleo en los
países de
Otros posibles
efectos del comercio se relacionan con las condiciones de trabajo y la estructura
de los mercados laborales. En América Latina han cobrado relevancia en la
década de los noventa, los procesos de flexibilización laboral tendientes a
liberalizar la normativa ocupacional, las formas de fijación salarial y las
relaciones laborales, como mecanismos para enfrentar las nuevas condiciones de
competencia[2] y reducir las
altas tasas de desempleo abierto. Ello ha dado lugar a que las negociaciones
laborales sean cada vez más descentralizadas y con menor intervención estatal,
a la tercerización de servicios a la producción y de etapas del proceso
productivo, a cambios en la estructura del personal, a la proliferación de
contratos a plazo fijo, temporales y eventuales (Espino 1999). Estas
modificaciones tuvieron diversos impactos, entre ellos cambios en el peso
relativo de los sectores de la producción y en la distribución sectorial de los
trabajadores, no solamente entre ramas productivas sino también entre
categorías ocupacionales, y cambios en la calidad del empleo. Estos cambios
pueden haber afectado de manera diferente a hombres y mujeres. Cunningham
(2001) pese a señalar que no cuenta con un modelo teórico de referencia para su
análisis empírico, considera los cambios en la distribución sectorial del
empleo entre trabajadores asalariados del sector formal e informal y cuenta
propia o autoempleo, entre hombres y mujeres para Argentina, Brasil y Costa
Rica, resultado de la apertura de la economía[3].
Encuentra que tanto en el empleo femenino como masculino, el sector formal
redujo su participación, mientras creció el peso del empleo informal. A su vez,
en los países analizados se registró un incremento de la participación femenina
en la fuerza de trabajo, pero al interior de cada sector los comportamientos
por países fueron diferentes. Sin embargo, argumenta que los niveles educativos
son más relevantes que el sexo para explicar los cambios en la distribución
sectorial del empleo.
También Carr
et al. (2000) analizan el impacto de la globalización sobre las relaciones
laborales, enfatizando en las trabajadoras domiciliarias. Concluyen que el
trabajo a domicilio es una importante fuente de empleo en diferentes partes del
mundo, y que se hace necesario profundizar en el estudio de los impactos de la
globalización sobre las mujeres que trabajan en el mercado informal, ya que los
estudios sobre género y comercio están sesgados hacia el empleo formal.
Kucera (2001)
considera el efecto del comercio sobre el mercado de trabajo, comparando los
casos de Japón y Alemania. Estos países tienen similares patrones de
segregación de género, sin embargo los efectos de género de la liberalización
comercial son diferentes para ambos: en Japón hay un sesgo de género que no se
verifica en el caso alemán. Esto se explica por la inserción comercial de los
países; en Japón se produce un incremento en la propensión a importar, mientras
que en Alemania crece la propensión a exportar.
I1.1.1.2.
Diferencias salariales
Como se
mencionó, uno de los principales enfoques teóricos (Herscker-Olhin) establece
que el comercio se explica por las diferencias relativas en las dotaciones de
factores (capital, recursos naturales, fuerza de trabajo). Los factores
relativamente escasos en un país serán relativamente caros en ausencia de
comercio, y los abundantes relativamente baratos. Por lo tanto, los salarios de
los trabajadores calificados serán altos en relación con los de los no
calificados en aquellos países donde la oferta de trabajadores calificados sea
escasa. Esta condición le da al país una ventaja comparativa de costos en bienes
intensivos en trabajo no calificado, y por lo tanto, determina su
especialización en la exportación de los mismos. Este patrón de comercio hará
que la estructura de salarios y otros precios relativos de factores tiendan a
parecerse entre países.
Desde otra
perspectiva, si un país tiene una dotación relativa de factores similar al
resto del mundo, pero su tecnología le brinda una ventaja comparativa en la
producción de bienes intensivos en trabajo calificado, estos bienes serán los
que el país exporte cuando se abra al comercio. Esto conduce a un incremento
relativo en los salarios de los trabajadores calificados, mientras el efecto
contrario ocurre en el resto del mundo (Stopler-Samuelson). Según estas
explicaciones el incremento en los flujos comerciales contribuiría a la
desigualdad salarial[4].
Coincidiendo
con las predicciones teóricas, en los países desarrollados (Norte) se ha
verificado un incremento en la desigualdad salarial como consecuencia del
incremento en la prima por calificación. Sin embargo, las predicciones no han
coincidido con los resultados experimentados en las economías en desarrollo
(Sur), particularmente en América Latina, ya que en algunos casos este
continente parece presentar resultados similares a los de los países desarrollados.
Por otro lado, los países asiáticos, especialmente Corea y Taiwán, han crecido
basándose en la expansión de las manufacturas intensivas en trabajo, lo que ha
impulsado el aumento de los salarios y la caída en el diferencial salarial
entre calificados y no calificados y por lo tanto, en la desigualdad salarial.
Los
desarrollos teóricos considerados brindan un marco adecuado para el análisis
del efecto de la liberalización comercial sobre las desigualdades de género en
el mercado laboral, ya que en lugar de analizar las diferencias calificados-no
calificados se podrían considerar las diferencias de género. Este tipo de
análisis es realizado por Kucera (2001), que constata que, consistentemente con
el resultado mencionado acerca del impacto negativo del comercio en el empleo
manufacturero femenino en Japón y la ausencia de impacto del mismo tipo en
Alemania, las brechas salariales se reducen para Alemania y aumentan para
Japón.
Por otro lado,
la liberalización de las economías se ha percibido como una fuente de
eliminación de distorsiones del mercado, como las originadas en factores de
discriminación. Teóricamente, el incremento de la competencia que genera el
comercio internacional reduciría el incentivo de los empleadores a discriminar
contra la mujer, y ese efecto sería mayor en los sectores más concentrados de
la economía, donde los empleadores previamente a la apertura utilizan sus
mayores beneficios para cubrir los costos de la discriminación. En este
sentido, Black y Brainerd (2002) verifican la hipótesis de Becker respecto a
que a mayor competencia menor discriminación, ya que encuentran que las
industrias concentradas que tuvieron impactos del comercio vieron reducirse el
componente de la brecha salarial atribuible a la discriminación de género, si
se las compara con las industrias competitivas que también se vieron afectadas
por el comercio.
Sin embargo,
otros autores se han preguntado si las brechas salariales podrían aumentar en
un contexto de segregación laboral que limite la posibilidad de las mujeres de
captar los aumentos de salarios. Esto implicaría que la hipótesis de Becker no
necesariamente se cumple. Berik et al. (2002) encuentran para el caso de
Taiwán, que a mayor competencia las industrias más concentradas incrementan aún
más la brecha salarial entre hombres y mujeres. Para Corea, la reducción de la
apertura comercial y su estructura industrial menos competitiva se asocian con
una gradual reducción de la brecha salarial en este sector. En Taiwán los
resultados se explican por la segregación laboral: los sectores más exitosos en
las exportaciones son los que utilizan tecnología más avanzada y emplean a
hombres con salarios altos, mientras que los sectores que enfrentan la
competencia de importaciones son aquellos con mayor ocupación femenina, que
sufren la pérdida de empleo y la baja de salarios.
II.1.1.3
Dumping social
Algunos
autores han planteado que la integración de economías con condiciones
socioeconómicas asimétricas implica un “dumping social”, es decir una práctica
comercial desleal o subsidio a los productores, ya que aumentan las ventajas
competitivas del socio menos desarrollado debido al menor costo del factor
trabajo y a la sobre-explotación de los trabajadores. El ejemplo típico de este
tipo de competencia desleal es la maquila de México. Frecuentemente se vincula
el dumping social a las trabajadoras mujeres de un país en desarrollo, con poca
capacitación, bajo salario, sin cobertura de seguridad social, que reemplazan
al trabajador hombre, de un país desarrollado, con buena formación, salario
alto y buenos beneficios sociales. Numerosas críticas se plantean al concepto
de “dumping social”. Entre las mencionadas por Frohmann (1999) se destaca que
el costo de la fuerza de trabajo no parecería ser el factor determinante para
decidir el destino de las inversiones. La autora también señala que no siempre
es el productor el que paga los mayores costos de la fuerza de trabajo, también
puede ser el Estado el que asuma los niveles de vida superiores de los
trabajadores a través de programas sociales. Por otro lado, los sectores que
compiten entre sí internacionalmente suelen asemejarse en su posición relativa
dentro de la economía en aspectos tales como la división por sexo, los salarios
y la capacitación de los trabajadores. Por lo tanto, según esta autora resulta
improbable que una mujer pobre de un país en desarrollo reemplace a un hombre
con buen salario de un país desarrollado: lo más probable es que desplace a
otra mujer que también esté en desventaja con relación a los trabajadores
masculinos.
II.1.2.
Análisis de Políticas: estudios sectoriales
Benería (1995)
señala la necesidad de contar con investigaciones rigurosas y detalladas que
respalden la elaboración de políticas con relación al género y el comercio. En
ese sentido, identifica algunos sectores o áreas, donde se concentran las
mujeres, que son candidatos a sufrir importantes transformaciones con la
expansión comercial. Destaca la importancia de la agricultura, donde las
mujeres muchas veces juegan un rol crucial tanto en la producción para el
mercado como en la de subsistencia. El desmantelamiento de las medidas
protectoras puede estimular la producción agrícola que resulte competitiva
internacionalmente, incrementando el empleo femenino. En qué medida esto
implicará mayores salarios, dependerá de la capacidad de negociación de las
partes. Un aspecto crucial del problema es que la producción de subsistencia
corre riesgos de ser desplazada por importaciones competitivas a mejores
precios. Concretamente, el acuerdo sobre Agricultura de
Baden (1998)
en un estudio del proceso de liberalización del mercado agrícola, señala las
limitaciones que éste representa desde una perspectiva de género. Argumenta que
este mercado posee relaciones diferenciales de género y que por lo tanto, las
políticas de liberalización no actúan en forma neutral sobre hombres y mujeres.
Los beneficios se concentran en los hombres, que son los que detentan el poder
en las empresas de mayor tamaño que se vieron beneficiados por la
liberalización. Las desventajas de las mujeres no solo radican en su
localización en las pequeñas empresas, sino que también obedecen al sesgo de
género imperante en el Estado y las instituciones del mercado.
Otra área
importante por su sensibilidad a la apertura comercial es la de los derechos de
propiedad intelectual, que han sido contemplados en los tratados
internacionales. El acuerdo sobe Aspectos Relacionados con el Comercio y los
Derechos de Propiedad Intelectual[5]
(TRIPS por su sigla en inglés) celebrado en el acto final de
Uruguay,
permite patentar organismos biológicos, incluyendo partes de plantas y
animales, genes, etc., por lo tanto fortalece el monopolio de las compañías
transnacionales sobre los productos farmacéuticos y agrícolas. El inventor
patenta el nuevo producto o tecnología por un período de veinte años. Se ha
argumentado que este acuerdo está sesgado hacia la protección y compensación de
las instituciones privadas y no de los individuos más creativos de la sociedad.
Las mujeres de los países en desarrollo, que en su mayoría realizan tareas
agrícolas a pequeña escala con el objetivo principal de subsistencia, se ven
negativamente afectadas, ya que se les niegan sus derechos como propietarias de
las semillas o depositarias de los conocimientos indígenas sobre plantas y
especies medicinales. Las mujeres rurales carecen del conocimiento del sistema
internacional y de los recursos financieros para asegurar sus patentes, que
terminan en manos de las compañías farmacéuticas. Este acuerdo también ha
forzado al alza el precio de las drogas para combatir el SIDA, afectando
directamente a la población africana.
Nación Más
Favorecida para los derechos de propiedad intelectual extranjeros.
Las
negociaciones sobre flujo de inversiones directas, que tienden a favorecer su
expansión, tienen efectos múltiples, por ejemplo sobre el sector informal de la
economía y a través de las Zonas de Libre Comercio (free trade zones, FTZ). La
inversión extranjera puede contribuir a la ampliación del sector informal, que
es un área sensible por su característica de concentrador de empleo femenino.
Los efectos del comercio sobre este sector pueden ser contradictorios y no es
sencillo determinarlos a priori, por lo cual se hacen necesarios estudios detallados.
Una expansión del sector informal se podría producir si el comercio entre
grandes empresas con ventajas comparativas llevara a sub-contratar a pequeñas
firmas en busca de menores costos de producción. Pero si la apertura comercial
tuviera un efecto negativo sobre la producción de las grandes firmas, habrá un
efecto multiplicador restrictivo para el sector informal. También las Zonas de
Libre Comercio representan un sector de especial interés en la medida en que
las mujeres suelen constituir la mayoría de los trabajadores en las mismas, y
uno de los temores de los países donde las FTZ resultan importantes, es que la
liberalización comercial las vuelva obsoletas si se pierden los privilegios que
hasta el momento se les garantizaban solamente a ellas.
Baden (1996)
analiza los efectos de la liberalización financiera sobre las desigualdades de
género referidas al acceso y control de los recursos financieros, bajo el
supuesto de que dichos procesos de liberalización y reforma del sector
financiero no son neutrales al género. Esto significa que no favorecen el
acceso de la mujer a los mercados financieros ni como consumidora ni como
proveedora de servicios (principalmente a través del crédito y el ahorro).
Con respecto
al medio ambiente, se ha señalado que los acuerdos de
Barrientos et
al.(2001) estudian cómo el comercio ético puede mejorar los derechos económicos
y sociales de los trabajadores, e identifican las mejores prácticas en la
implementación de un comercio ético sensible al género basado en una
participación más amplia de los actores. El estudio se focaliza en el sector
horticultor africano.
II.1.3.
Comercio de servicios
Williams
(2002) engloba los posibles efectos macroeconómicos, socioeconómicos y sobre el
mercado de trabajo, del comercio internacional de servicios. Supone posibles
implicancias del comercio internacional de turismo sobre el desarrollo
económico y social de los países en desarrollo y, en particular, sobre la
equidad de género. Considera, también, las implicancias que se derivarían de la
liberalización de dichos servicios a través del GATS de la OMC[6].
Este acuerdo incluye un amplio espectro de servicios, como telecomunicaciones,
turismo, agua, electricidad, banca, salud, educación, transporte y servicios
profesionales. La liberalización del sector servicios ha tenido serias
implicancias para la seguridad laboral de las mujeres, ya que éstas tienden a
dominar en la franja de ingresos medios y bajos de este mercado. El GATS
garantiza el acceso al mercado de los proveedores extranjeros de servicios y su
trato en igualdad de condiciones con los proveedores domésticos, sometiendo a
las mujeres locales a la fuerte competencia de la inversión extranjera directa,
intensiva en capital y no creadora de empleo. Además la liberalización de los
servicios muchas veces conduce a un alza en los precios con el consecuente
efecto negativo sobre los consumidores.
Dentro de la
liberalización de los servicios se ha considerado especialmente el turismo, que
constituye una fuente dinámica de ingresos y un sector estratégico para muchos
países en desarrollo. Williams señala que existen dos tendencias
contradictorias en el comercio de turismo: por un lado, han descendido
considerablemente los precios del transporte, y por otro, los avances
tecnológicos han facilitado mucho las transacciones de estos servicios. El
descenso en los precios del transporte constituye en principio, una ventaja
para los países del Sur, ya que torna atractivos destinos lejanos geográficamente
(Africa, Caribe). Sin embargo, el desarrollo tecnológico favorece
fundamentalmente a los países del Norte, que tienen mayores posibilidades de
explotar los nuevos mecanismos de comercio electrónico y fortalecen de esta
forma su primacía en el sector. Los países en desarrollo aún tienen un débil
poder de negociación comparado con los operadores turísticos internacionales[7].
Las herramientas del turismo se concentran en unos pocos operadores, que en su
mayoría pertenecen a los países del Norte, lo que genera dudas sobre la
potencialidad del turismo como promotor del desarrollo económico de los países
en desarrollo. La internacionalización del turismo se financia con inversión
extranjera que muchas veces lleva a la pérdida de poder local y al agotamiento
de recursos naturales. Sin embargo, la visión tradicional concibe al turismo
como una fuente generadora de divisas y empleo, y como un impulso para el
desarrollo de la infraestructura, y resalta sus efectos positivos de arrastre
sobre otros sectores. Pero si los recursos que se destinan al sector turismo se
desvían de otros sectores estratégicos como el agro o la industria, o si el
ingreso de divisas financia importaciones de comida y bebida, sus efectos
pueden no ser tan claramente favorables. También la privatización de
atracciones turísticas puede dificultar el acceso a la tierra de los nativos
(caso de Tanzania y Kenia) y distorsionar sus precios. Finalmente, el turismo
es intensivo en mano de obra barata, muchas veces constituida principalmente
por mujeres. La segregación ocupacional femenina es una característica del
empleo en turismo en el sector formal, así como la concentración de mujeres en
el sector informal relacionado con la actividad turística (lavado de ropa,
cocina, cuidado de niños, etc.). Por otra parte, en forma creciente las mujeres
son sexualmente explotadas, debido al boom del llamado turismo sexual. Si
consideramos la vida comunitaria y familiar, el turismo puede brindar mayor
acceso a los servicios básicos (carreteras, agua, electricidad, etc.), pero
también podría tener el efecto contrario si los servicios son desviados a
hoteles y complejos turísticos.
Es necesario
señalar también las potencialidades positivas para las mujeres, ya que el
empleo en este sector pude brindarles mayor autonomía financiera y económica.
La concreción de estas potencialidades positivas depende en buena medida de la
habilidad y voluntad de los gobiernos para asegurar el desarrollo social
vinculado al del turismo. Esto a su vez dependerá de la participación activa de
las mujeres en el diseño de las políticas vinculadas al sector.
Williams
señala algunos potenciales impactos negativos del GATS en relación al turismo:
el permitir la fusión de empresas extranjeras y locales o la adquisición,
constituye una amenaza para los pequeños operadores locales; no se establecen
límites para que los gobiernos puedan revertir el impacto de la repatriación de
ganancias de la inversión extranjera directa; no se establecen cláusulas que
garanticen el desarrollo sustentable del sector. La autora señala la necesidad
de alguna intervención estratégica para promover resultados balanceados en
términos de equidad social y de género. La provisión de un pie de igualdad
entre las grandes firmas extranjeras y las pequeñas empresas de capitales
nacionales prevista en el GATS somete a las mujeres a la competencia de grandes
oferentes de servicios internacionales, competencia en la que tienen poca
chance de salir favorecidas.
II.1.4.
Comercio, desarrollo y crecimiento
Algunos
trabajos han centrado su atención en la relación entre comercio, desarrollo y
desigualdades de género[8].
Joekes (1999) incluye la dimensión de género en la discusión sobre comercio y
desarrollo. En particular, analiza dos de las discusiones que considera más
relevantes sobre la contribución del comercio internacional al desarrollo y en
las que no ha sido considerada la dimensión de género. Una es la tendencia a la
desigualdad de los ingresos entre países e internamente a cada uno. La otra es
la tesis que plantea el problema de la evolución desfavorable de los términos
de intercambio para los países en desarrollo por la reducción de los precios de
los “commodities” y de las manufacturas básicas en el ámbito mundial
("immizeration"). El fin último del trabajo es plantearle sugerencias
a
Seguino (2000,
2000b) analiza la relación entre crecimiento económico y género con una
perspectiva diferente. Argumenta que si la segregación ocupacional resulta en
la concentración de mujeres en las industrias exportadoras donde la elasticidad
precio de la demanda es relativamente alta, sus menores salarios respecto a los
de los hombres pueden operar como un estímulo a las exportaciones. La hipótesis
es que la desigualdad de género tiene un efecto positivo en el progreso técnico
y en el crecimiento económico, el vínculo puede resumirse de la siguiente
manera: desigualdad de género
* expansión de las exportaciones
* cambio
técnico
* crecimiento
económico
Los menores
salarios femeninos pueden no resultar suficientes para el crecimiento económico
en este modelo, ya que éste puede depender de la existencia de fuerza de
trabajo capacitada para incorporar las innovaciones tecnológicas. Otro canal a
través del cual la desigualdad de género puede afectar el crecimiento económico
es a través de su efecto en la inversión, ya que los menores costos laborales
unitarios asociados con la feminización de la fuerza laboral pueden estimular
la inversión. Tanto para los países industrializados (Seguino 2000) como para las
economías asiáticas (Seguino 2000b) los resultados empíricos señalarían la
existencia de un vínculo positivo entre la desigualdad de género y el
crecimiento económico. Estos resultados tienen implicaciones en términos de
políticas, ya que conducen a preguntarse cuáles son las estrategias de
desarrollo y crecimiento más compatibles con la equidad de género. La
estrategia de fomento de la apertura, cuando el desarrollo de las exportaciones
se basa en las desigualdades de género, no contribuye a la promoción de la
equidad de género. También conduce a nuevos planteos sobre el papel de las
instituciones y su potencial como promotoras de la equidad de género en el
marco de la liberalización comercial.
Estos
resultados empíricos de Seguino (2000 y 2000b) resultan aparentemente
contradictorios con la numerosa evidencia sobre el efecto positivo de la
equidad de ingresos sobre el crecimiento económico. Esta divergencia se debe a
la inclusión de la perspectiva de género en el análisis de los determinantes
del crecimiento económico. En general los estudios sobre la relación
crecimiento - desigualdad utilizan datos de distribución del ingreso a nivel de
hogares, lo cual puede ser una medida inadecuada ya que implica suponer que los
ingresos se distribuyen en forma equitativa al interior de los hogares. El
hecho de que las desigualdades de género no incentiven el conflicto social se
explica porque las mujeres han incorporado las normas y estereotipos de género
y por lo tanto, son menos propensas a protestar por sus condiciones
desfavorables en relación con los hombres.
II.1.5.
Los impactos del comercio sobre la esfera productiva y reproductiva
Los trabajos
orientados a analizar los efectos del comercio en el empleo no remunerado son
menos frecuentes, y esto se explica probablemente tanto por la escasez de
desarrollos teóricos sobre este tema como por las grandes dificultades
relacionadas con la disponibilidad de información.
BRIDGE (2001)
discute los efectos potenciales del comercio sobre los ingresos, las condiciones
de trabajo, el status al interior del hogar, la educación y la salud de las
mujeres en los países en desarrollo. Se intenta identificar, también, cuáles
son las necesidades de investigación y de recolección de información para
profundizar en el análisis del tema.
A través de un
estudio sectorial Newman (2001) estudia los efectos del comercio sobre el
trabajo productivo y reproductivo de hombres y mujeres. Se plantea dos
preguntas. Por una parte, si el incremento del empleo de la mujer en la
industria exportadora de flores ha significado una mayor carga sobre las tareas
que realizan las mujeres, dada su tradicional responsabilidad en las tareas del
hogar, o si por el contrario se ha dado una redistribución de las tareas al
interior del hogar que permite que las mujeres no hayan incrementado su
esfuerzo laboral. La otra pregunta es si, en caso que se verifique una
redistribución de tareas al interior del hogar, ello significa un cambio en los
roles de género. Concluye que el incremento de la actividad de las mujeres en
la producción de flores incrementó la participación de los hombres en las
tareas del hogar, y se plantea la hipótesis de que este resultado puede
obedecer al hecho de que los salarios femeninos y masculinos presentan pocas
diferencias en este sector. También encuentra que las características del hogar
(mujeres/hombres y cantidad de niños) son importantes determinantes del tiempo
que le dedican a las tareas domésticas tanto hombres como mujeres.
Fontana y Wood
(2000) analizan los posibles efectos de la apertura comercial sobre el trabajo
productivo, el trabajo reproductivo y el ocio de las mujeres para los casos de
Zambia y Bangladesh. A partir de un análisis de sensibilidad de un modelo que
incorpora variables de género, concluyen que para entender y predecir los
efectos de cambios en las políticas o en otras circunstancias económicas sobre
las mujeres es importante tener en cuenta las interacciones entre los
diferentes sectores de la economía de mercado y entre la economía de mercado y
la que está por fuera del mercado, es decir el trabajo reproductivo y el ocio.
II.1.6.
Comercio y Pobreza
Los argumentos
a favor de la liberalización comercial en general no se basan en sus efectos
sobre la distribución del ingreso o la pobreza, sino más bien sobre el
crecimiento económico. De alguna manera se esperaba que éste por la vía del
aumento del ingreso tendiera a disminuir la pobreza. Los resultados verificados
parecen no siempre confirmar este supuesto.
Kanji y
Barrientos (2002) revisan y evalúan los principales enfoques utilizados para
estudiar la relación entre comercio y pobreza en el contexto de los países
africanos del Sub-Sahara. Si bien encuentran beneficioso el comercio para
reducir la pobreza medida por ingresos, cuando se considera una perspectiva
socioeconómica, empleando un concepto multi-dimensional de la pobreza, esta
relación es menos favorable. Por último, intentan compensar algunas de las
insuficiencias de los enfoques tradicionales incluyendo el análisis de género y
ambiental. Sostienen que los efectos de las políticas comerciales no son
neutrales al género y que deben instrumentarse políticas que contrarresten los
potenciales efectos negativos sobre la equidad de género y la pobreza.
II.2.
ESTRATEGIAS METODOLÓGICAS
Los trabajos revisados
en el apartado anterior se caracterizan por su enfoque eminentemente económico.
Sin embargo, se encuentran importantes diferencias en la forma de abordaje del
problema. Algunos estudios podrían calificarse como ensayos o reflexiones
teóricas, son básicamente analíticos y para alcanzar sus conclusiones se basan
principalmente en el análisis de trabajos previos (Benería 1995; Fontana,
Joekes y Masika 1999; Joekes 1999; Goodson 1999, entre otros).
Otra parte
importante de los trabajos considerados es de tipo cuantitativo, e intenta
analizar y cuantificar el impacto de género del comercio utilizando diversas
metodologías: estimaciones econométricas, consideración de distintos
indicadores, métodos específicos (matriz de contabilidad social, análisis de
contenido factorial).
Los que
recurren a estimaciones econométricas plantean la estimación de modelos que
intentan explicar los determinantes del comportamiento de cierta variable
(variable dependiente) sobre la base de su relación con las variables explicativas.
La variable a explicar puede ser el uso del tiempo en trabajo productivo y
reproductivo (Newman 2001), la participación de las mujeres en el empleo total
(Ozler 2000), o el sector de ocupación (Cunningham 2001).
También los
estudios que analizan las diferencias salariales realizan estimaciones
econométricas, considerando a las remuneraciones por sexo como variable
dependiente (Berik et al. 2002) o el cambio en la brecha salarial residual
(componente no explicado de la brecha salarial) a nivel industrial (Black y
Brainerd 2002). Otros trabajos se centran simplemente en la consideración del
cociente de los salarios de hombres y mujeres (Kucera 2001).
Para estudiar
la relación entre crecimiento económico y desigualdad de género (Seguino 2000,
Seguino 2000b) se realizan estimaciones econométricas y en este caso, la
variable a explicar es el crecimiento económico de los diferentes países,
medido a través de la variación del PIB per cápita, y entre las variables
explicativas se incluye la desigualdad salarial de género[9].
Kucera y
Milberg (1999) proponen indicadores para medir el sesgo de género del comercio
en un determinado período. Estos se basan en el peso del empleo femenino y
masculino y su variación, y el ratio de empleo femenino a masculino.
Finalmente,
algunos trabajos utilizan matrices de insumo producto[10]
para estimar los efectos de la expansión comercial sobre el comercio
(Kucera 2001, Kucera y Milberg 1999). Esta metodología permite conocer la
cantidad del factor productivo (en este caso trabajo) contenida en un
determinado volumen de producto, aunque presenta una serie de limitaciones: no
permite considerar los cambios tecnológicos, ya que los coeficientes son fijos;
los volúmenes de comercio en algunas industrias son altamente volátiles y esto
puede inducir a errores en las estimaciones, dependiendo del momento en que se
calculen las propensiones a importar y exportar y finalmente, no permite
incorporar los cambios en las condiciones del mercado laboral, que tienen lugar
durante el período de estudio.
Fontana y Wood
(1999) utilizan también una matriz de insumo-producto que incorpora como
innovación, además de la consideración separada del trabajo femenino y
masculino, el tratamiento del trabajo doméstico y las actividades de ocio como
sectores de la economía. Esta matriz provee la información necesaria para la
simulación de diferentes escenarios económicos a través de un modelo computable
de equilibrio general, que es un conjunto de ecuaciones que reflejan el
funcionamiento de la economía y las interrelaciones existentes en la misma.
II.3.
SÍNTESIS Y CONCLUSIONES
La revisión de
la literatura de carácter académico sobre los efectos de las políticas de
liberalización comercial y del incremento del comercio, que incorpora análisis
desagregados por sexo o una perspectiva de género, nos permite realizar algunas
constataciones de carácter general. Probablemente la más relevante es que este
tipo de estudios son por ahora escasos y no permiten obtener conclusiones
generales.
En cuanto al
alcance de los conceptos de “género” y “comercio”, en general, éstos se
restringen a ciertas dimensiones. El primero se refiere básicamente a las
diferencias estructurales en la posición socioeconómica de mujeres y hombres,
dejando de lado otras importantes dimensiones del género, tales como por
ejemplo las simbólicas y las de identidad. Incluso una buena parte de los
trabajos se orienta en realidad a analizar los impactos diferenciando la
situación de hombres y mujeres, pero sin avanzar en la integración del concepto
de género.
En relación al
comercio, los efectos de la liberalización económica se centran principalmente
en la liberalización comercial, focalizándose en el comercio de bienes. Los
movimientos de capital son apenas considerados, pese a que la especialización
comercial de bienes ha sido posible en muchos casos en base a las inversiones
externas (inversión extranjera directa e indirecta) en las industrias de
exportación, y al menos teóricamente, el libre comercio no podría darse sin
libre movilidad de capitales.
Con respecto
al origen institucional de los trabajos analizados, se advierte que la mayor
parte provienen de universidades de los países desarrollados, y entre éstas
existe una cierta concentración (principalmente, Sussex, de Inglaterra, Cornell
y New School de EUA). Es decir, que no se trata de un tema que concite
masivamente la atención del mundo académico. Por su parte, las universidades y
departamentos donde se estudian estos temas no pertenecen en general, a la
corriente principal en economía, sino que la mayoría de las veces adhieren a
visiones alternativas.
Otra
constatación que surge de la revisión es que tanto desde el punto de vista
teórico como metodológico se verifica la influencia de las preocupaciones de
los países centrales, que a su vez, es donde se produce la teoría y la
metodología. Por ejemplo, el análisis de las diferencias salariales por
calificación de los trabajadores, constituye una problemática relevante para
los países industrializados con mercados de trabajo altamente formales, debido
a sus implicancias para la equidad. Sin embargo, este tema ha sido ampliamente
abordado también para los países en desarrollo con metodologías similares, aún
cuando podrían existir problemas más relevantes de otra índole en estos mercados,
que se caracterizan por sus altos grados de informalidad. Por otro lado,
mientras que la producción del norte se orienta a investigar desde el punto de
vista empírico los impactos del comercio tanto para los países en desarrollo
como para los desarrollados, es menos frecuente el análisis de los tratados
comerciales específicos y sus efectos observados o potenciales.
Las
consecuencias de la liberalización comercial en el mercado laboral,
considerando tanto empleo como remuneraciones y principalmente en el sector
formal, ocupan a una parte mayoritaria de los trabajos, los que se caracterizan
por el uso de una metodología más rigurosa y el respaldo de desarrollos
teóricos.
Otros trabajos
detectan diferentes sectores con distintas probabilidades de verse afectados.
Así por ejemplo, para los países africanos el tema de la seguridad alimentaria
es primordial, mientras que para los países con poblaciones indígenas algunos
de los potenciales efectos se relacionan con el tratamiento de los derechos de
propiedad intelectual. En el caso de los países caribeños y también africanos,
el comercio de servicios y especialmente el turismo, concentra la atención. Sin
embargo, la mayor parte de los trabajos, carecen de una metodología rigurosa
para establecer sus conclusiones. Esto puede vincularse tanto con la falta de
recursos financieros y humanos para profundizar en este tipo de análisis, como
a las carencias de información necesaria. Por otro lado, muchas veces en éstos
predomina un objetivo político.
Desde el punto
de vista metodológico, es necesario resaltar que una de los principales
dificultades para evaluar los impactos de la liberalización comercial es la
posibilidad de diferenciar los efectos propiamente dichos de la liberalización
comercial de aquellos que corresponden a otros procesos de reformas
estructurales que suelen darse conjuntamente.
Por otro lado,
análisis rigurosos con una perspectiva de género se hallan limitados por la
falta de información. Las fuentes tradicionales (encuestas de hogares, encuestas
de gastos e ingresos) no incorporan la información necesaria, ya que han sido
concebidas con otra finalidad, e incluso en muchos casos no se adaptan a las
realidades existentes (por ejemplo, la informalidad de los mercados laborales).
Un posible camino sería intentar recoger la información necesaria con los
instrumentos existentes; por ejemplo, recabar información más desagregada en
las encuestas de gastos, que permita analizar las diferencias al interior de
los hogares. Pero la mejor alternativa sin duda, sería el diseño de nuevas
fuentes de información con el objetivo específico de generar información
rigurosa sobre la situación de género (por ejemplo estadísticas sobre el uso
del tiempo de hombres y mujeres) y facilitar así el desarrollo de estudios detallados.
III.
GÉNERO Y TRATADOS COMERCIALES
El objetivo de
este capítulo es revisar y analizar diferente tipo de documentos (análisis,
declaraciones) en los que se plasman las acciones emprendidas por redes y
organizaciones de mujeres y mixtas, tanto en el campo de la investigación como
de la incidencia y el lobby con relación al vínculo entre género y
liberalización comercial. Así mismo se considera el papel que ONGs e
instituciones diversas han jugado en la promoción de la equidad de género, y
las dificultades que han debido enfrentar. Si bien la atención se focaliza en
los tratados comerciales específicos, se entendió de interés desarrollar en un
primer apartado una serie de consideraciones que aparecen en esta literatura,
sobre las consecuencias de los acuerdos de liberalización comercial en el
ámbito internacional contemplando diferentes aspectos (agricultura, textiles y
vestimenta, privatización de servicios, derechos de propiedad intelectual,
inversión extranjera), en la medida que este tipo de acuerdos condicionan cada
vez más las características de los tratados específicos.
III.1.
LAS REGLAS INTERNACIONALES DEL COMERCIO
La
viabilización de la liberalización comercial para cada uno de los países y
regiones y su extensión a través del mundo está vinculada a las normas y
reglamentaciones que se realizan en el ámbito internacional a través de
Organizaciones
de mujeres, entre ellas
A su vez, los
efectos del Acuerdo sobre Textiles y Vestimenta son de especial trascendencia
para las mujeres, ya que el sector es ampliamente intensivo en mano de obra
femenina. En la medida que se vayan procesando sus distintas fases debería
favorecer las exportaciones de los países en desarrollo. Sin embargo, la
experiencia señala que en realidad, su éxito dependerá de que estas economías
cuenten con una escala de producción suficiente como para abastecer la ahora
extendida demanda: esto es, que dispongan de la suficiente capacidad productiva
instalada como para suministrar el incremento de la demanda, cuestión que se
presenta, por lo menos, como dudosa. Así mismo, la competencia entre las
economías en desarrollo por el acceso a los nuevos mercados, produciría
desplazamientos de unas sobre otras: es el caso actual de Jamaica que ha
perdido mercados a favor de las economías asiáticas. En esta nueva carrera, habrá
otro incentivo para que la competencia se realice en base a la reducción de
salarios, lo cual afecta críticamente la situación laboral femenina.
La
privatización de los servicios y su liberalización podrían reforzar los efectos
asimétricos de género. La razón es que los proveedores de servicios públicos y
privados tienen prioridades diferentes: solamente los primeros tienen el
objetivo de asegurar que los servicios de educación, salud y saneamiento estén
al alcance de todos los ciudadanos. El riesgo nuevamente recae con mayor peso
sobre la condición de las mujeres, que representan un porcentaje mayoritario de
la población objetivo de las políticas de desarrollo y de acceso a la
infraestructura básica. Por lo demás, el GATS puede afectar en mayor medida a
las mujeres debido a su participación en el empleo público y como pequeñas y
medianas empresarias. Los posibles nuevos empleos que genere el sector privado
serían de peor calidad que los perdidos en el sector público. El acuerdo sobre
servicios parecería afectar no solamente la capacidad de las mujeres para
acceder a la salud, el agua, la electricidad y la educación, sino también
impactar en los sectores claves para el empleo femenino.
En cuanto a
los derechos de propiedad intelectual, el riesgo de piratería por parte de las
corporaciones farmacéuticas dispone la obligación de pago de royalties para
acceder, por ejemplo, a las semillas mejoradas. Ello afecta fuertemente a las
mujeres, que son mayoritariamente agricultoras de subsistencia y pequeñas tenedoras
de tierras. Lo mismo sucede con otras transnacionales que en diversas áreas,
podrían apropiarse de conocimientos tradicionales de los pueblos y generar
procesos de patentación dudosos.
El interés de
las economías en desarrollo por atraer inversiones extranjeras y de las
empresas transnacionales por ampliar su producción maximizando beneficios ha
dado lugar a diversas modalidades de instalación tales como las zonas francas
(o de procesamiento de exportaciones) o la maquila. En estos casos, el objetivo
de reducir costos laborales ha llevado a que predominen malas condiciones de
trabajo, quedando fuera del alcance de los controles laborales nacionales[11].
Allí, las mujeres (componente central de la fuerza de trabajo) están sometidas
a trabajos inseguros, bajos salarios, incomodidades, y malas condiciones
sanitarias, entre otras dificultades. De concretarse los acuerdos que hoy se
están negociando en
En este marco,
parece necesario evaluar con particular atención los impactos de género de las
políticas comerciales y de los acuerdos internacionales que suscriben los
países, considerando explícitamente sus consecuencias sobre la situación de las
mujeres.
III.2.
TRATADOS DE INTEGRACIÓN ECONÓMICA REGIONAL Y GÉNERO
III.2.1.
Mercosur
El análisis y
la discusión sobre los impactos económicos y sociales del Mercosur, acuerdo de
integración económica vigente desde 1991 entre Argentina, Brasil, Uruguay y
Paraguay, concitó la atención de diversas organizaciones sociales, entre ellas
las de mujeres. El interés se explica por las características particulares del
acuerdo en términos de sus objetivos explícitos y la estrategia económica y
política que sustentaba su formación: una alternativa de inserción
internacional entre socios con historias e intereses relativamente similares. A
su vez, los logros obtenidos en materia de participación social a través de
grupos de trabajo de integración tripartita (Estado, trabajadores y
empleadores) así como de otros organismos de más amplia participación de la
sociedad civil (Foro Económico y Social del Mercosur), estimularon las
iniciativas para la incidencia.
Entre lo que
se podría identificar como estrategias de incidencia, tienen un papel
particular las mujeres sindicalistas y las de ONGs. Sus principales líneas se
concretaron en: la creación de
Los logros
alcanzados en este aspecto, son de diferente naturaleza y significación. Por un
lado, se creó un espacio formal de representación de los intereses de género en
el proceso de integración, Reunión Especializada de
Probablemente,
una de las conquistas más importantes desde el punto de vista social y de la
equidad de género en el proceso de integración regional del Mercosur se ubica
en
Coordinación
de Políticas Macroeconómicas. El SGT11 (1992) sobre "Asuntos Laborales,
Empleo y Seguridad Social" tuvo las mismas funciones que el resto de
subgrupos, sobre la temática laboral (Relaciones Individuales de Trabajo;
Relaciones Colectivas de Trabajo; Empleo; Formación Profesional; Salud y
Seguridad; Seguridad Social; Sectores Específicos; Principios) A partir de
diciembre de 1994, la nueva institucionalidad del MERCOSUR aprobada en Ouro
Preto, Brasil,.sustituyó el Subgrupo Nº11 por el 10.
Lamentablemente,
esta declaración no ha influido significativamente en el comportamiento de los
empleadores de la región, entre otras cosas por su falta de efecto jurídico
vinculante. Su escasa influencia debe entenderse también a la luz de la
relativamente débil incidencia de las mujeres en el ámbito de lo público y en
particular, en el movimiento sindical en la región[18].
Por lo tanto,
la posibilidad de transversalizar la perspectiva de género en la estructura
institucional del Mercosur se ha enfrentado al reducido espacio de la dimensión
social en este proceso. Por su parte, en la medida que el movimiento sindical
ha jugado el rol protagónico como actor social, y dado que la presencia de las
mujeres y de la temática de género en el ámbito sindical es relativamente
reducida en cada uno de los países, los logros derivados de la consideración de
los impactos sobre las relaciones de género han sido relativamente escasos.
En lo que hace
a los trabajos de carácter analítico sobre impactos de género (Espino 1999a,
1999b, 1999c, 2000a, 2000), estos abordan temáticas relativas a los posibles
impactos a través del mercado laboral debido a los efectos del proceso de
integración sobre las estructuras productivas. Los análisis han enfatizado,
desde el punto de vista formal, la necesidad de lograr la observancia e
incrementar los estándares laborales para trabajadores de ambos sexos
(Ulshoeffer s/f)[19] Si bien los
textos de
Las
principales debilidades en los hallazgos, están dadas por la escasez de trabajos
empíricos que indaguen, con una perspectiva económica, sobre los efectos de los
cambios en la política comercial y el intercambio regional en el mercado
laboral con un enfoque de género. Los trabajos que abordan estas temáticas no
logran cuantificar los impactos. Otra debilidad es la escasez de estudios sobre
otras áreas diferentes a las de mercado laboral e incluso, desde perspectivas
más amplias que las del empleo formal.
III.2.2.
Tratado de Libre Comercio Unión Europea México (TLCUEM)
En 1997, el gobierno
mexicano y
Un análisis
con enfoque de género de este tratado surge del Proyecto “Una perspectiva de
género en las prácticas y políticas de
Las
organizaciones que han trabajado en este proyecto estiman que un análisis de
género de los acuerdos y de las negociaciones es esencial para que tales
políticas comerciales puedan acercarse a los intereses de las personas. Este
análisis podría generar una actitud esperanzadora con respecto a la corrección
de las desigualdades en los países firmantes, al mismo tiempo que incorporar al
debate sobre comercio y género, las causas que generan la injusticia y la
exclusión social.
El marco de
análisis de género que se presenta en WIDE (2001) y Espino; Staveren (2001) se
basa en los derechos humanos fundamentales, particularmente los derechos
sociales y económicos, y considera tres aspectos: a) la relación entre los
roles sociales y reproductivos de las mujeres y el acuerdo comercial; b) las
relaciones entre un acuerdo comercial y la situación de las mujeres en la producción
para el mercado; c) las relaciones entre los acuerdos comerciales y los
derechos políticos, económicos, sociales y culturales de las mujeres.
Se considera
que el compromiso de poner en marcha
Se señala la
importancia de evaluar la manera en que las tareas reproductivas de las mujeres
y las relaciones de género en el hogar interactúan con el impacto generado por
un acuerdo comercial en el ámbito regional o nacional. También se plantea si
éste permite a las mujeres superar los obstáculos derivados de la articulación
de sus roles reproductivos y su trabajo para el mercado y aprovechar las
oportunidades creadas, o si, en el peor de los casos, se agrava la
discriminación en contra de las mujeres. Estas interrogantes deberían
plantearse para cada sector y subsector de la economía, especialmente en
aquéllos donde las mujeres son más activas o están estrechamente ligadas al
acuerdo comercial. Además, se deben examinar las distintas formas de
discriminación a las que se enfrentan, los progresos obtenidos a través del
tiempo y si la discriminación ha continuado o empeorado.
Respecto a la
relación entre los acuerdos comerciales y los derechos políticos, económicos,
sociales y culturales de las mujeres, se ha destacado la necesidad de evaluar
hasta qué punto éstos se respetan y son promovidos, o si por el contrario se
dificulta el avance en la materia. Un aspecto importante del empoderamiento de
las mujeres es el avance de su capacidad organizativa para defender mejores
condiciones frente a la explotación en el trabajo (derecho a la
sindicalización, a la negociación colectiva). En cuanto a derechos políticos,
un análisis de género de un acuerdo comercial debe preguntarse si han sido
tomados en cuenta en su diseño y de que manera. Esto implica considerar si las
mujeres tuvieron la posibilidad de participar en el proceso de toma de
decisiones originado en torno al acuerdo (por ejemplo a través de consultas) y
cuántas de ellas tienen poder de decisión en el ámbito de políticas regionales
o nacionales. Asimismo, un análisis de género debe examinar qué instrumentos
dentro de un acuerdo comercial permiten garantizar los derechos de las mujeres.
Se considera
que en las negociaciones se ha excluido a actores fundamentales, como los
sindicatos, las organizaciones sociales y las de mujeres. Si bien
Si bien se
institucionaliza un "diálogo político", los lineamientos son
generales, y no garantiza que las representantes de las mujeres organizadas
participen en la toma de decisiones o como representantes oficiales o que puedan
ser consultadas sobre los contenidos del diálogo. La referencia al principio de
buen gobierno y estado de derecho no constituye una garantía suficiente para
que las mujeres aseguren su derecho a la participación y a la consulta. Su
contenido no sugiere ni garantiza que los temas de diálogo político incluirán
los relacionados con género.
Existen
referencias a los temas relacionados con la información (incluyendo la difusión
de los propios acuerdos), pero no se hace alusión al problema de la igualdad en
el acceso para todos los ciudadanos, especialmente los más desfavorecidos, como
las mujeres con bajo nivel educacional. También se contempla la colaboración en
la lucha contra el tráfico de drogas, el lavado de dinero y los precursores
químicos, pero no se hace alusión alguna al tráfico de mujeres.
Finalmente, el
Artículo 40 del Acuerdo establece la posibilidad de recurrir al Comité Especial
sobre Propiedad Intelectual en situaciones perjudiciales en esta materia. Sin
embargo, estas situaciones son definidas en términos de la protección de los
derechos de propiedad, no de la protección de los usuarios y usuarias. La
posibilidad de que los métodos y los conocimientos tradicionales en agricultura
o medicina, muchos de ellos controlados por mujeres indígenas, puedan resultar
en un beneficio económico para ellas, está limitada por el sistema de patentes
de propiedad intelectual.
Las
recomendaciones que surgen del proyecto y que abarcan también al Acuerdo Marco
Unión Europea - Mercosur, se basan principalmente en[21]:
el ejercicio de la coherencia por parte de
III.2.3.
ALCA
Las negociaciones
del ALCA abarcan el comercio de bienes y servicios, las inversiones, los
derechos de propiedad intelectual. A la liberalización del intercambio de
bienes por la vía de la eliminación de barreras arancelarias y para
arancelarias, entre otras, se agrega el capítulo de comercio de servicios, cuya
meta es liberalizar estas transacciones en un marco de negociación compatible
con el GATS [22].
Con respecto a
los contenidos de género de las propuestas para las negociaciones, Anderson
(2002) señala las deficiencias del ALCA en esta materia. La autora puntualiza
que no hay ninguna referencia en el borrador oficial sobre el impacto de género
que el acuerdo originaría. La declaración de
Este acuerdo
ha generado una fuerte resistencia desde diversos sectores de la sociedad
civil. Un ejemplo de esto es el documento Alternativas para las Américas[23]
que expresa, según señala su prólogo, la determinación de construir una
alternativa al ALCA con base en un conjunto de propuestas que se estructuraron
de acuerdo al siguiente esquema: Principios generales, Derechos humanos, Medio
ambiente, Laboral, Migración, Rol del Estado, Inversión extranjera, Finanzas
internacionales, Derechos de Propiedad Intelectual, Desarrollo energético
sustentable, Agricultura, Acceso a mercados y reglas de origen, Cumplimiento y
resolución de disputas y Conclusiones.
La situación
de las mujeres con relación al ALCA se aborda principalmente en el marco de los
derechos humanos, incluyendo no sólo los civiles y políticos o garantías
individuales, sino los colectivos: económicos y sociales, culturales,
ambientales y de los pueblos y comunidades, prestando especial atención a los
mecanismos para asegurar la erradicación de todas las formas de discriminación
y opresión sobre la mujer. Entre los principios rectores de los Derechos
humanos se destaca el respeto a
La situación
particular de las mujeres se considera en diversos capítulos, tanto en relación
a la necesidad de implementar iniciativas especiales para asegurar su acceso al
debate, como respecto al objetivo de reducir desigualdades. La sustentabilidad
se discute ampliamente, incluyendo la sustentabilidad social, la protección del
bienestar de niñas y niños, como también de grupos familiares y los derechos de
las minorías. También se menciona a las mujeres en el capítulo de Medio
ambiente, donde se hace referencia a la necesidad de restringir inversiones que
pudieran agravar problemas sociales y ambientales, de manera de evitar sus
impactos desproporcionados sobre los sectores más vulnerables de la sociedad,
como las mujeres y los pueblos indígenas.
En lo que hace
a los derechos laborales, se destaca la necesidad de una Cláusula de Derechos
de las Trabajadoras y los Trabajadores que obligue a respetar, en particular,
los Convenios 100 y 111 sobre la igualdad de remuneración entre hombres y
mujeres por un trabajo de igual valor, y sobre la prevención de discriminación
en el empleo.
Con relación
al desarrollo de la agricultura se plantea la reforma agraria como mecanismo
para legitimar los derechos de propiedad de los pequeños productores, incluidas
las mujeres y los trabajadores rurales sin tierra y el reconocimiento al
trabajo asalariado y no asalariado de la mujer, tomando en consideración las
responsabilidades desiguales asignadas a la mayoría de las mujeres en la
crianza de los niños, el cuidado de la familia y el trabajo doméstico en el
medio rural.
Una serie de
avances en términos del desarrollo de distintos planteos sobre ALCA y situación
de las mujeres se ha realizado por parte de las organizaciones de mujeres tales
como
En este
sentido se señala que los acuerdos comerciales deberían internalizar el valor
del trabajo no remunerado de las mujeres –relacionado con la reproducción
social y biológica, que no se valora económicamente–, y reconocer su papel como
parte fundamental del mantenimiento de la economía. La liberalización y la
desregulación que promueve el acuerdo amenaza con debilitar sistemas como los
de salud, educación, seguridad social, lo que tiende a perjudicar en mayor
medida a las mujeres debido a su mayor vulnerabilidad relativa y a la
sobrecarga que puede originar en el área de la reproducción (son quienes
terminan tomando a su cargo las tareas de cuidado de los niños, los enfermos,
los ancianos, cuando el Estado o las instituciones no lo hacen). La
reestructuración del aparato productivo de los países involucrados en el ALCA
pone en juego el rol femenino tanto en la producción como en la reproducción
social.
Se considera
que el género es transversal al conjunto de aspectos que deben ser incorporados
en los acuerdos comerciales, tales como los derechos humanos, las migraciones,
los derechos de propiedad intelectual, los aspectos laborales y sindicales. Se
recomienda incorporar un análisis sobre la forma en que el ALCA podría afectar
a las mujeres y a los hombres de manera diferenciada, para que no se incremente
la carga del trabajo de las mujeres, se profundice su indigencia y se desestime
el impacto de severas transformaciones en la esfera económica y social.
En síntesis,
puede decirse que las recomendaciones que surgen de los distintos documentos
destacan que el análisis de género contribuye al mayor conocimiento de los
efectos económicos y sociales de los acuerdos, a garantizar la equidad social y
la eficiencia en la asignación de los recursos; señalan la prioridad de
incorporar mujeres en los espacios de negociación y en las delegaciones
comerciales, así como de evaluar el impacto sobre la situación de las mujeres y
las relaciones de género relevando y procesando información económica y
sociodemográfica desagregada por sexo.
III.2.4.
Otros acuerdos comerciales
Mercosur
- Unión Europea
El Acuerdo
Marco Interregional firmado el 15 de diciembre de 1995 en Madrid es el
documento fundacional del proceso de negociaciones entre el Mercosur y
El Acuerdo
Interino entre el Mercosur y
Espino y
Staveren (2001) consideran los acuerdos del Mercosur y México con
La
justificación del trabajo se basa en la importancia de los acuerdos comerciales
entre
Este trabajo
encuentra que los acuerdos comerciales no han tomado en cuenta los derechos
económicos y sociales de las mujeres y hombres, haciendo caso omiso a los
acuerdos internacionales firmados en el marco de
Unión
Europea
Uno de los
principales antecedentes en términos de la inclusión de la perspectiva de
género para tratar las cuestiones sociales en el contexto de la integración
económica regional, se halla en las distintas etapas de formación de
El Tratado de
Amsterdam de 1997, integra los artículos del Protocolo Social de 1991 en las
disposiciones que se refieren a la política social, educación, formación y
juventud e incluye una cláusula de anti-discriminación que menciona
explícitamente la discriminación basada en el sexo. La igualdad de
oportunidades es identificada como uno de los objetivos de
A pesar de
estas declaraciones y la presencia de la preocupación por la igualdad de
oportunidades en base a criterios económicos o sociales, se considera que los
logros alcanzados son insuficientes, y en algunos casos limitados ya que aunque
la política de Igualdad de Oportunidades es una de las áreas de política social
más desarrollada, ha estado siempre en desventaja cuando se la compara con el
espacio real de la integración económica (De
El desarrollo
de la legislación sobre tratamiento igualitario y su implementación ha sido
lento y difícil ya que existe una gran diferencia entre simplemente acordar
sobre diversos aspectos deseables de la legislación y efectivamente promover
las políticas de oportunidades igualitarias. En última instancia, la
responsabilidad de la promoción de políticas de igualdad de oportunidades recae
sobre los gobiernos nacionales, y las realidades de los países se evidencian
diferentes. Los resultados muestran que las medidas de oportunidades
igualitarias prevalecen en el sector público en relación con el privado, aunque
en términos generales el aumento en el empleo femenino en los países de Europa
se ha dado conjuntamente con nuevas formas de segregación ocupacional por
género y persistentes desigualdades. Las mujeres siguen aglutinadas en empleos
típicamente femeninos, trabajos temporarios y actividades mal remuneradas. Es
necesario tener en cuenta que los mayores progresos en lo que hace a la
legislación social de
Las movilizaciones
femeninas a nivel europeo para sustentar el tratamiento igualitario han sido
bastante limitadas. Existe un Comité de Derechos de las Mujeres en el
Parlamento Europeo, y también un grupo de mujeres europeas establecidas en
Bruselas como centro de presión al Parlamento Europeo en lo que hace a temas de
tratamiento igualitario, aunque resulta difícil evaluar su impacto (Coyle
1999).
TLCAN
El Tratado de
Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que involucra a México, Estados
Unidos de Norteamérica y Canadá entró en vigencia en 1994. El TLCAN ha
incorporado la temática social en el Acuerdo Suplementario sobre Asuntos
Laborales, que plantea temas de género en dos de los once “principios guía que
los países se comprometen a promover, sujetos a la legislación nacional (de
cada país) pero sin establecer estándares mínimos comunes”. Estos dos
principios son: la eliminación de discriminación en el empleo y la igualdad
para hombres y mujeres. Estos son sólo generales y su falta de cumplimiento no
implica una sanción comercial directa. El acuerdo busca sobre todo, el
cumplimiento de las respectivas legislaciones nacionales; su efectividad se ve
limitada por el hecho de que los mecanismos de apelación a
UNIFEM (1999)
procura evaluar los efectos del TLCAN sobre el empleo y los salarios de las
mujeres en México. Se trata de un trabajo relativamente pionero en términos de
analizar impactos, y se aproxima a su objetivo a través de un estudio que
identifica tres sectores como los más afectados por el TLC --textiles y
vestimenta, productos agrícolas de exportación y la industria maquiladora--; a
partir de esto intenta conocer el impacto en la situación de las mujeres. Pese
a ello, las autoras señalan que las características del estudio no permiten
distinguir este efecto de aquellos que obedecen a otras políticas económicas
aplicadas simultáneamente.
Se señala que
el impacto del tratado en el empleo en general y particularmente en el de las
mujeres en México no ha sido uniforme. En los sectores que tienen un alto
dinamismo exportador, como el de la fabricación de prendas de vestir, las
mujeres pudieron recuperar puestos de trabajos perdidos en años previos, pero a
costa de menores salarios. También se constata un desplazamiento del empleo
femenino en el sector, muchos puestos de trabajo pasan a ser ocupados por
hombres. Este proceso obedece, en parte, a la dinámica que imprimió el TLC para
la industria textil y del vestido, y también a que en otros sectores de la
economía no se crearon empleos suficientes. Las ocupaciones informales
crecieron sustancialmente, y la cantidad de mujeres que trabajan en la
informalidad es más elevada que la de hombres. Las ocupaciones femeninas en el
sector textil se canalizan hacia micro-empresas (de menos de cinco
trabajadores), donde no hay condiciones contractuales que cubran seguros y
otros costos. Muchos de estos nuevos empleos constituyen un incremento en la
ocupación, pero muchas veces en condiciones laborales precarias.
La estrategia
de las mujeres para la búsqueda de empleo ha sido la emigración de las zonas
rurales a las urbanas, al norte de México o a Estados Unidos. El efecto del TLC
sobre el empleo rural implicó un incremento de las jornadas de trabajo, pero no
mejoró las condiciones de vida de los trabajadores y trabajadoras agrícolas.
Creció la proporción de mujeres jornaleras en los cultivos de exportación, con
jornadas más largas, porque trabajan más tiempo a destajo y porque tienen que
realizar el trabajo doméstico. En lo que se refiere a la industria maquiladora
de exportación, el empleo femenino creció en términos absolutos, en particular
aquel que se realiza fuera de la zona fronteriza, en unidades laborales más
pequeñas y con menores remuneraciones. Este sector de crecimiento dinámico
muestra un importante desplazamiento de la fuerza de trabajo femenina por la de
los varones, que ha llevado a las mujeres a buscar otro tipo de empleos o a
aceptar peores condiciones laborales y salariales para hacer frente a la
competencia masculina.
Whitehead
(2000) analiza los impactos sobre las mujeres de la implementación del TLCAN,
que puso a México en una posición más ventajosa frente a Estados Unidos
respecto a los países caribeños. Estudia los casos de Barbados, Jamaica, Santa
Lucía y Trinidad y Tobago y concluye que mientras que las industrias basadas en
bajos salarios podrían trasladarse a México, el Caribe, debido al mayor nivel
educativo de su población, podría atraer industrias basadas en alta tecnología.
El impacto sobre las mujeres sería diferencial por país: para Trinidad y Tobago
sería beneficioso, para Barbados y Santa Lucía también a pesar de la
discriminación en el acceso al empleo existente. Para Jamaica, dado que las
mujeres se emplean en sectores que enfrentan la competencia de México
(agricultura y vestimenta), el impacto sería perjudicial porque implicaría una
pérdida de empleo. Se plantea que existirán oportunidades para las mujeres por
la creación de empleos en el sector servicios, para aprovecharlos deberían
estar preparadas para anticiparse a los desafíos y ser pro-activas en
identificar, crear y explotar las oportunidades que se les presentan.
También los
efectos del TLCAN han sido analizados por medio de modelos de equilibrio
general. Los resultados difieren entre sectores, aquellos menos productivos y
que emplean mano de obra menos calificada en los países de mayor desarrollo son
los que más pierden, y los sectores equivalentes en el país de menor desarrollo
pueden ser los que más salen ganando si logran afrontar el desafío de aumentar
su productividad (Frohmann 1999).
Un análisis de
los efectos del TLCAN para Estados Unidos (Riley y Reyna 2001) argumenta que
los mismos son negativos, ya que ha implicado la pérdida de empleos (766.000
oportunidades laborales eliminadas entre 1994 y 2000) principalmente en el sector
manufacturero. Esto ha afectado principalmente a los trabajadores no
calificados, quienes además han sufrido por la reducción de sus salarios y el
incremento de las desigualdades salariales. También han visto debilitarse su
poder de sindicalización con los consecuentes perjuicios en la calidad de los
empleos.
III.2.
ESTRATEGIAS METODOLÓGICAS
El análisis de
los acuerdos en el ámbito de
Los trabajos
sobre Mercosur y género básicamente se vinculan a los posibles efectos sobre el
mercado de trabajo urbano, aunque de manera imprecisa a la hora de establecer
los sectores de mayor vulnerabilidad. Esta imprecisión se debe a que el proceso
estuvo enmarcado en la aplicación de un conjunto de políticas económicas de
amplio impacto sobre el mercado laboral, lo que dificulta la identificación de
los efectos debidos estrictamente a la apertura comercial. Una serie de
trabajos de carácter comparativo sobre la evolución de diferentes variables del
mercado de trabajo acompañaron las evaluaciones de lo acontecido a nivel social
y de género a largo de la década de los 90: costos laborales, exclusión social,
etc. Sin embargo, como se señaló anteriormente, no logran vincular directamente
los cambios verificados con el proceso de integración regional. Otros trabajos
analizan el acuerdo Mercosur enfatizando la necesidad de extender los
estándares laborales, las propuestas de negociación colectiva y las cláusulas
sociales.
En relación al
TLCUEM, lo que también se extiende al Tratado Marco entre UE y Mercosur, las
estrategias fueron variadas y complementarias. Se estudiaron y evaluaron los
textos de los Acuerdos y las formas de negociación, se extrajeron
implicaciones, se desarrolló la investigación, la capacitación y la incidencia.
En el ámbito
de la investigación, se puede destacar la propuesta de Espino y Staveren
(2001). Esta iniciativa resulta bastante innovadora tanto como herramienta para
su uso político, como por su calidad de propuesta metodológica audaz en
términos teóricos. El trabajo señala de manera explícita el marco de análisis
para el enfoque de género y precisa el alcance de este concepto a ciertas
dimensiones: la posición socioeconómica de hombres y mujeres y su participación
diferencial en la esfera productiva y reproductiva. Las autoras diseñan un
sistema de indicadores que busca relacionar las variables vinculadas a la
política comercial, al comercio internacional y a las políticas productivas,
con la situación de las mujeres y las relaciones de género. En su mayoría estos
indicadores se presentan como elasticidades, o sea, el porcentaje en que cambia
una de las variables (numerador) como consecuencia del porcentaje de cambio en
otra de las variables (denominador).[24]
Los análisis
realizados en torno al ALCA son numerosos, aunque presentan un menor rigor en
términos del análisis de género. Se parte de la hipótesis general de la mayor
vulnerabilidad relativa de las mujeres frente a la liberalización y la
desregulación de sistemas de salud, educación, seguridad social, y a la
reestructuración del aparato productivo. Se ha procedido tomando la situación
de distintos conglomerados de mujeres (trabajadoras urbanas, indígenas, mujeres
rurales), sus intereses y necesidades prácticas y a partir de los aspectos que
se negocian se plantearon los posibles impactos.
El marco de
análisis es el de los derechos humanos, destacando
Se revisan los
aspectos institucionales del tratado (normas internacionales de derechos de las
trabajadoras, trabajo remunerado y no remunerado), las formas de negociación y
participación de la sociedad civil.
El menor rigor
al que se ha hecho referencia guarda relación por una parte, con la amplitud de
los temas considerados y de las realidades afectadas, así como con el objetivo
de las propuestas, que en muchos casos tienden a plantear el rechazo a todo
tipo de negociaciones en ese marco.
Por su parte,
no se han desarrollado aún actividades de investigación que prueben de manera
empírica las hipótesis planteadas sobre los efectos de la apertura comercial.
El análisis de
los tratados desde la perspectiva de género se ha basado pues, en diferentes
estrategias y con diferentes grados de amplitud. El camino seguido en general
ha pasado por identificar las áreas o sectores económicos vulnerables ante los
acuerdos así como detectar en que medida las mujeres se hallaban representados
en los mismos y en qué condiciones.
En este punto
debe hacerse una diferencia que hace a los distintos resultados en términos de
incidencia y propuestas; en el caso del Mercosur las sociedades civiles
pertenecientes a los países que se integraron no tuvieron una postura radical
contra el proceso, sino que éste más bien se vio como una alternativa frente al
proceso de globalización. En ese sentido, la posición de las organizaciones
sociales fue la de tratar de transformar y modificar el proceso atendiendo a
los objetivos generales compartidos y en principio, alcanzables, dependiendo de
la voluntad de los gobiernos. En el caso del ALCA la resistencia desde diversos
grupos de la sociedad civil ha sido muy grande, se han conformado distintos
grupos que critican la propuesta y proponen alternativas, y éstos están siendo
muy activos en su rol de opositores.
III.3
SÍNTESIS Y CONCLUSIONES
Diversas
organizaciones de mujeres y feministas, redes regionales e internacionales han
focalizado su trabajo en los últimos años en el análisis y la evaluación de los
impactos de las políticas económicas y más en particular, las comerciales sobre
las mujeres y las relaciones de género. La revisión de documentos de distintos
tipo producidos por estas organizaciones pone de manifiesto la vastedad de
esfuerzos realizados de manera creativa, para incursionar en un tema difícil,
que contaba con escasos soportes tanto teóricos como metodológicos.
El análisis
del contenido de los tratados muestra que, si bien en muchos casos contemplan
la equidad de género, el desarrollo de mecanismos que la garanticen. es lento y
difícil. Ello se debe en parte a que la promoción de políticas de equidad en
muchos casos se contrapone con la primacía de libre mercado que prevalece en
las economías en desarrollo y en parte, a la existencia de discriminación.
Debido a esto último, es falsa la idea de que la no incorporación de la
perspectiva de género implica neutralidad, ya que en realidad supone un fuerte
sesgo de género que refuerza la invisibilidad de las mujeres (Thorin 2001).
Debe señalarse
que los obstáculos para el análisis de género aun se mantienen, no solamente
por las limitaciones propias de los temas nuevos. De la misma forma que se ha
señalado que en el caso del Mercosur, la incorporación de la perspectiva de
género ha tenido dificultades tanto por las características del proceso como
por las de los actores que han tenido mayor incidencia en lo social, esto puede
también visualizarse en relación al TLCAN. Por ejemplo,
Los distintos
esfuerzos han combinado la investigación, la acción política y la capacitación
tanto de grupos de base como de dirigentes de ONGs, y otros grupos. Economistas
y cientistas sociales de diversas disciplinas han apoyado estas iniciativas
aportando a través de la sistematización de estudios previos, así como a través
de la generación de nuevos conocimientos. Los juicios de las organizaciones así
como sus propuestas, se han apoyado también en los datos provenientes de los
estudios existentes, así como en los aportes originados desde las múltiples
experiencias de trabajo en comunidades, sindicatos, etc. Esta combinación de
estrategias ha colocado importantes y afinadas preguntas que vinculan género,
políticas comerciales y comercio desde perspectivas complejas, que incluyen el
desarrollo sustentable, el combate a la pobreza y la distribución equitativa del
ingreso, en el marco de los derechos humanos y las nociones de nuevas formas de
ciudadanía.
Los análisis
han enfatizado la importancia de focalizar la atención en la relación trabajo
productivo y reproductivo, los factores de discriminación de género presentes
en distintas esferas de lo público (social, económico, político), la
jerarquización cultural establecida entre lo masculino y lo femenino.
Conjuntamente, se ha considerado que tanto en el plano del conocimiento como de
la acción y la incidencia política, la participación de mujeres en los procesos
de toma de decisiones y negociaciones es fundamental, en tanto portavoces de
los intereses de género. Así mismo, se considera un requisito indispensable el
acceso a la información y el conocimiento para hacer planteos alternativos,
para lo cual se hace necesario contar con sistemas estadísticos que brinden
información desagregada por sexo de las variables consideradas clave.
El accionar de
las organizaciones se ha orientado más que a planteos generales respecto de las
políticas de liberalización comercial, a la elaboración de propuestas concretas
a partir de diversos tratados comerciales bilaterales o regionales, así como
más recientemente, de las reglamentaciones y negociaciones que a nivel
internacional se ubican en la órbita de
No obstante,
pese a los avances realizados, se perciben rezagos y vacíos que impiden
transformar las demandas en propuestas alternativas. Tal como se señala entre
los resultados de una consulta con numerosas organizaciones realizada en Canadá[25],
quedan varios asuntos pendientes: nueva teorización feminista sobre género y
comercio; investigación básica acerca del comercio que contemple el género de
manera específica, ya que buena parte de la investigación existente ha consistido
en popularizar análisis pasados o ha extrapolado aspectos de otros trabajos;
investigación que examine los efectos del comercio sobre diferentes grupos de
mujeres; relacionar comercio y medio ambiente e impactos sobre las mujeres;
conocer más acerca de los temas de seguridad alimentaria, comercio de
servicios, así como ligar temas de conflicto y seguridad con globalización.
Finalmente,
como evaluación general puede señalarse que la insuficiente profundidad de los
análisis de impactos de los TLCs en términos teóricos así como las carencias
referidas al rigor metodológico, se explican por el conjunto de limitaciones
que se han señalado en el primer capítulo. A favor de los resultados de las
organizaciones sociales, debería señalarse que mostraron una enorme capacidad
creativa para emplear los conocimientos a su alcance, aplicar la experiencia, y
articular de una manera muy significativa estos saberes con la acción política
de presión e incidencia. Así mismo, el apoyo de organizaciones de cooperación y
de las Naciones Unidas fueron fundamentales para impulsar los procesos de
investigación con mayor profundidad.
IV.
CONCLUSIONES FINALES Y PROPUESTAS
La búsqueda,
recolección y el posterior análisis de la literatura que se expone a lo largo
de este documento se dirigió a dos tipos de materiales, según una clasificación
relativamente arbitraria. En el primer grupo, se intentó reunir la producción
académica en la temática, la que prácticamente en su totalidad, proviene de
universidades y centros de investigación de países del norte desde una
perspectiva teórica alternativa a la corriente principal. Dentro del análisis
de estos trabajos, que se desarrolla en el segundo capítulo, también se
incluyeron documentos cuyo origen institucional se ubica principalmente en
diferentes agencias de Naciones Unidas (UNCTAD, UNSRID, CEPAL, UNIFEM) y en el
Banco Mundial. Estos se caracterizan en general, por presentar resultados de
investigaciones o sistematizar información para sustentar hipótesis,
interrogantes y desarrollos analíticos.
Un segundo
tipo de literatura que se expone en el tercer capítulo, proviene de ONGs,
organizaciones sociales mixtas y de mujeres, y redes temáticas. Su
característica distintiva está dada por su finalidad, esto es, incidir
políticamente. Se trata de documentos sustentados en diferente medida en
trabajos de investigación realizados previamente, en sistematización de
información y en algún caso, en investigaciones o propuestas metodológicas
originales. De acuerdo a los objetivos generales planteados para esta
investigación, estos documentos se orientan en su mayoría al análisis de
tratados comerciales vigentes o en proceso de negociación. La selección fue
acotada a los tratados o negociaciones que involucran a países del continente
americano. En varios casos, su producción también respondió a la organización
de seminarios convocados por agencias de Naciones Unidas.
IV.1
COMENTARIOS GENERALES
La literatura
que intenta analizar los impactos de la apertura sobre la situación de las
mujeres y las relaciones de género, es todavía insuficiente tanto por las áreas
que abarca como por la profundidad de los abordajes. Por estas y otras razones
que se desarrollan más adelante, los resultados de las investigaciones
revisadas no permiten aun extraer conclusiones de carácter general desde la
perspectiva de género.
• El
origen institucional de los estudios en el campo académico refleja el rezago
relativo de los países en desarrollo con relación a este tipo de análisis[26].
Por tanto, se constata la necesidad de profundizar en el análisis de la
realidad de los países en desarrollo (y los llamados en transición), con los
marcos teóricos adecuados, y considerando las particularidades de regiones y
países. Así por ejemplo, diversas consecuencias de la aplicación de las
políticas de liberalización comercial (entre otras) en el mercado laboral en
los países del Cono Sur, no se corresponden con las predicciones de los modelos
teóricos para los países del sur global. Esto obedece principalmente, a la
falta de adecuación de estos modelos a la realidad productiva de países y
regiones concretas. En este sentido, el significado de la orientación
exportadora no es el mismo cuando se analiza por ejemplo, la realidad los
países del Mercosur, del TLCAN, o el Caribe. En los países del sur de América
Latina, las exportaciones alcanzaron menor dinamismo que las importaciones y se
apoyaron principalmente, en actividades intensivas en recursos naturales, con
escaso valor agregado. Ambas tendencias dieron lugar a la destrucción de sectores
productivos y de empresas, que condujeron a una importante pérdida de empleos.
Si bien se expandieron ciertas actividades en los servicios, la creación de
empleo en los mismos no logró compensar el aumento en las tasas de actividad
femenina y las pérdidas en los sectores no competitivos. En términos de
ingresos, todo ello condujo a la mayor inequidad social.
•
Existen dificultades en el desarrollo de la investigación empírica para
distinguir entre los efectos de la apertura comercial y otras políticas, que si
bien pueden ser en muchos casos funcionales a aquélla, también pueden modificar
sus resultados o condicionarlos, así como otros factores de contexto que suelen
citarse, como por ejemplo, el progreso técnico, factores culturales o
políticos.
•
Los contextos institucionales en un sentido amplio --las formas de gobierno,
las prácticas políticas y sindicales, las relaciones de género articuladas con
la legislación existente, el contexto económico-- pueden afectar la concreción
de unos u otros resultados.
•
Los estudios sectoriales, si bien son un camino adecuado para explorar una
temática, no siempre hacen posible generalizar sus conclusiones: ciertos
cambios en la producción que pueden perjudicar a un sector de productores o
trabajadores, puede beneficiar a amplios sectores de consumidores; las mujeres
pueden verse perjudicadas en algunos de sus roles y beneficiadas en otros.
• La
orientación exportadora basada en inversiones extranjeras en la industria
manufacturera bajo el régimen de maquila o en zonas francas, si bien acarreó
múltiples problemas para la calidad del empleo y los derechos laborales,
resulta relevante para los países de Centro América y Caribe así como para
algunos asiáticos, en términos de creación de empleo y generación de ingresos
para las mujeres.
En particular
en relación a los trabajos que procuran incluir la situación de las mujeres o
el género:
• Si
bien la labor de las economistas feministas, las recomendaciones de Naciones
Unidas (Beijing) y el acompañamiento en el monitoreo de los compromisos
realizados por las mujeres activistas han colocado los temas de género en el
campo de la macroeconomía, ello es todavía incipiente. Como consecuencia, aún
cuando aparecen trabajos de corte académico que abordan diferentes problemáticas
con relación a los impactos de las políticas económicas en general y en
particular las comerciales, sobre la situación diferencial de mujeres y
hombres, aún dista de incorporarse realmente la perspectiva de género en el
análisis económico o de las políticas, limitándose en muchos casos simplemente
a desagregar los resultados por sexo. Es decir, si bien algunos documentos
consideran los impactos diferenciales de las políticas sobre las mujeres, muy
pocos en realidad hacen un análisis de género de la economía y de esas
políticas, en el sentido de explorar cómo las diferencias de género son
intrínsecas al funcionamiento de la economía. Para las economistas feministas,
esto requiere centrarse en el trabajo de las mujeres así como también ubicarlas
como productoras y consumidoras. A su vez, pocos trabajos dentro de los
analizados atienden a un análisis en el que se tomen en cuenta las múltiples
formas de opresión que encaran muchas mujeres por causa de género, raza, etnia,
clase y nacionalidad.
•
Una gran proporción de los trabajos revisados analizan la relación entre
políticas comerciales, situación de las mujeres y relaciones de género
vinculándolo al mercado de trabajo, lo cual se explica por varias razones: por
las dificultades analíticas tanto desde el punto de vista teórico como
relacionadas con la disponibilidad de información estadística para abarcar
otras áreas; por el hecho de que los efectos sobre el empleo y los ingresos
estén ligados a la evolución de la pobreza y la equidad; porque es el área en
que mayores avances se han hecho para incorporar el concepto de género en
economía y por último, pero no menos importante, porque el propio desarrollo de
la teoría económica para explicar los efectos sociales de la liberalización
comercial se ha centrado en los efectos sobre las variables del mercado laboral
(generación y pérdida de puestos de trabajo, cambios en la composición del
empleo y en las remuneraciones) en los países desarrollados y en desarrollo.
En relación a
la producción no académica y el análisis de los tratados comerciales:
• Un
conjunto de organizaciones de mujeres y feministas, redes regionales e
internacionales han orientado su trabajo en los últimos años al análisis y la
evaluación de los impactos de las políticas económicas y más en particular, las
comerciales sobre las mujeres y las relaciones de género. Ello ha dado lugar a
la elaboración de diferente tipo de documentos que muestran una vastedad de
esfuerzos realizados de manera creativa, combinando la investigación, la acción
política y la capacitación, contando con el apoyo de economistas y cientistas
sociales en la sistematización de estudios previos, así como en la generación
de nuevos conocimientos. Los juicios y propuestas de las organizaciones se han
alimentado también de su práctica.
•
Entre los logros pueden señalarse la formulación de afinadas preguntas que
vinculan género, políticas comerciales y el comercio; intentos por desarrollar
análisis desde perspectivas complejas, que incluyen el desarrollo sustentable,
el combate a la pobreza y la distribución equitativa del ingreso, en el marco
de los derechos humanos y las nociones de nuevas formas de ciudadanía.
•
Los análisis han enfatizado la importancia de centrar la atención en la
relación trabajo productivo y reproductivo, los factores de discriminación de
género presentes en distintas esferas de lo público (social, económico,
político), la jerarquización cultural establecida entre lo masculino y lo
femenino. Conjuntamente, se ha considerado que tanto en el plano del
conocimiento como de la acción y la incidencia política, la participación de
mujeres en los procesos de toma de decisiones y negociaciones es fundamental,
en tanto portavoces de los intereses de género. Así mismo, se considera un
requisito indispensable el acceso a la información y el conocimiento para hacer
planteos alternativos.
•
Pese a los avances realizados, se perciben rezagos y vacíos que impiden entre
otras cosas, transformar las demandas en propuestas alternativas. Entre los
asuntos pendientes puede señalarse la necesidad de nueva teorización feminista
sobre género y comercio; investigación básica acerca del comercio que contemple
el género de manera específica y sus efectos sobre diferentes grupos de
mujeres; relacionar comercio y medio ambiente e impactos sobre las mujeres;
conocer más acerca de los temas de seguridad alimentaria y comercio de
servicios.
IV.2
POSIBLES LÍNEAS DE DESARROLLO DE
Las
estrategias con la finalidad de incidir políticamente deberían articularse con
los objetivos de creación de conocimientos, de manera de contribuir a la
argumentación de las mujeres y servir de apoyo técnico a la incorporación de la
perspectiva de género para los y las analistas, funcionarios y organizaciones
sociales de mujeres y mixtas.
El proceso de
investigación debería aspirar a identificar los principales problemas e
interrogantes concretos en cada una de las realidades y definir un marco
teórico metodológico que oriente el trabajo de investigación, contribuya a la
elaboración de hipótesis y trace objetivos específicos.
El marco de
análisis debe partir del concepto de género en tanto construcción histórica,
cultural y social de lo femenino y lo masculino, con base en las diferencias
biológicas entre individuos de distinto sexo, que determina que hombres y
mujeres se ubiquen de manera diferente en los ámbitos de la producción y la
reproducción social. Dicho de otro modo, un análisis que considere como
determinante crucial de los resultados obtenidos por mujeres y hombres en lo económico,
lo social y lo político, a la división social del trabajo entre reproducción y
producción. Las relaciones de género, relaciones sociales que se establecen
entre los grupos de individuos de uno y otro sexo, involucran relaciones de
poder caracterizadas por la desigualdad. Dicha desigualdad se expresa en las
diferentes posibilidades para el acceso y el control de los recursos
(económicos, financieros) y para la participación en la toma de decisiones.
Partiendo de
estas nociones, el análisis de los impactos de género de las políticas
comerciales y del incremento del comercio se justifica ya que: a) desde el
punto de vista práctico, existen necesidades distintas entre hombres y mujeres
asociadas a sus respectivos roles sociales, b) los intereses de género, varían
según regiones, clase social de pertenencia, origen étnico, racial y el
contexto cultural y religioso, y a lo largo del ciclo de vida; c) existen
considerables diferencias entre hombres y mujeres en el acceso a las
estructuras económicas y a las oportunidades de ejercer el poder en este
ámbito.
Debe
considerarse que los cambios en las relaciones de género, en la autonomía o el
empoderamiento femenino responden a diversos factores de distinta naturaleza.
Incluso pueden desarrollarse simultáneamente ciertas tendencias
contradictorias: la mayor independencia económica femenina o los mayores
niveles educativos, que en principio actúan a favor de la autonomía pueden
enfrentarse por ejemplo, al recrudecimiento de la violencia doméstica. En este sentido,
tratar de explicar cambios en estos aspectos, vinculándolos a la política
comercial, requiere un marco explícito de análisis para una mirada seguramente
parcial de la realidad, y que tendrá cierto grado de arbitrariedad en la
selección de las variables que se entienden relevantes. El uso de indicadores
puede ser útil para dar cuenta de estos cambios[27],
bajo la hipótesis de que existen efectos sociales y culturales, el avance de las
mujeres; Indicadores de Género para el seguimiento del Plataforma de Acción
Regional para las Mujeres de América latina y el Caribe-,1995-2001 y
Desde el punto
de vista del análisis de los efectos de los tratados comerciales, estos se
inscriben en tres posibles áreas de interés: macroeconómicos –relación entre
comercio y crecimiento económico y bienestar –; los relativos al mercado de
trabajo –empleo femenino, brechas salariales y segregación ocupacional–;
socioeconómicos y ambientales – vinculados a la seguridad alimentaria, el
empoderamiento de las mujeres, las estrategias de sobrevivencia, el tiempo de
trabajo no remunerado de las mujeres–.
Las preguntas
a responder en cada una de estas áreas serían:
Efectos
macroeconómicos
1)
¿Cómo se ven afectados los patrones de consumo de las economías, y en
particular, las mujeres en su rol de consumidoras y administradoras del
presupuesto familiar? ¿Cómo afectan los cambios en los precios relativos de las
canastas de consumo, los patrones de gastos de los hogares? ¿Cómo afecta a
hombres y mujeres según los consumos relativos?
2)
¿Cuáles son los efectos de las nuevas reglamentaciones sobre el comercio de
servicios para la economía del país receptor? ¿De qué manera afecta a la
implementación de políticas sociales? ¿Qué participación tienen las mujeres y
los niños como usuarios de las mismas y de que manera son afectados?
3)
¿La redistribución de los recursos hacia el sector exportador, las ventajas
tributarias o exoneración de tarifas, sacrifican los servicios sociales? ¿De
qué manera esto afecta a las mujeres? ¿Se afectan los presupuestos? ¿Las
políticas sociales orientadas a generar condiciones para el trabajo femenino --
guarderías, escuelas de verano, etc.-- se han visto/verán deterioradas por la
reducción de ingresos fiscales resultado de la eliminación de aranceles?
4)
¿De qué manera los acuerdos comerciales afectan el bienestar, la distribución
del ingreso y la pobreza? ¿Cómo se ven afectados los hogares donde se ubican
las mujeres? ¿Y al interior de esos hogares, como se ven afectadas las mujeres?
¿Cuál es el efecto específico en el caso de las mujeres jefas de hogar?
Mercado de
trabajo
La pregunta
general a contestar es: ¿De qué manera afectan a hombres y mujeres los cambios
en el mercado laboral que resultan de la puesta en marcha de los tratados
comerciales, considerando: participación en el empleo, niveles de segregación
ocupacional, desempleo, calidad del empleo (precariedad e informalidad),
brechas de ingresos?
En particular,
estas preguntas deberían contestarse considerando los efectos del comercio de
bienes, el comercio de servicios, los flujos de inversión directa, y la
realidad específica de los mercados agrícolas. Puede resultar de interés
realizar estudios que abarquen distintos países integrantes de los acuerdos de
manera de conocer la relación entre la inserción laboral femenina con las
políticas comerciales, para evaluar si existe un efecto de desplazamiento entre
regiones y/o países.
Con respecto a
la liberalización del comercio de bienes:
1)
Considerando en qué ramas de actividad económica se concentran las mujeres
desde el punto de vista de su exposición al comercio internacional
(exportadoras e importadoras) interesa saber en qué medida los cambios
asociados a la liberalización comercial (tratados comerciales) contribuyen a
aumentar las oportunidades de empleo para las mujeres
a)
¿En qué tipo de actividades se abren oportunidades para el empleo femenino?
b)
¿Cuál es la participación relativa de las mujeres respecto a los hombres en los
nuevos puestos de trabajo?
c)
¿En qué tipo de actividades se destruyen puestos de trabajo y cómo afectan el
empleo femenino y masculino?
d)
¿Cómo evolucionan las brechas de ingresos laborales entre hombres y mujeres y
entre mujeres en los nuevos puestos de trabajo y con relación al resto?
2)
Considerando la participación de las mujeres en el empleo agrícola y sus
condiciones de acceso a la propiedad de la tierra, el crédito y los medios de
producción:
a)
¿Se afecta el empleo en la producción agrícola debido a un aumento de la
mecanización u otras innovaciones o a la desaparición de áreas sembradas debido
a las importaciones?
b)
¿Se afecta a los pequeños productores y a la producción de subsistencia? ¿Esto
tendrá consecuencias sobre la migración a las ciudades?
c)
¿Cuáles son los impactos diferenciales por sexo de estos fenómenos?
Con respecto a
los flujos de inversión directa
1)
Considerando las áreas en que se localizan las inversiones directas y el
carácter intensivo en capital o trabajo de las mismas
a)
¿Predomina el efecto creación o destrucción de puestos de trabajo?
b)
¿La competencia elimina empresas nacionales del sector? Si es así ¿qué efecto
tiene sobre la cantidad de puestos de trabajo y sobre la calidad del empleo de
hombres y mujeres?
c)
¿En qué medida las empresas extranjeras y también las nacionales basan sus
estrategias competitivas en el deterioro de las condiciones laborales, en
particular de la fuerza de trabajo femenina?
Con respecto
al comercio de servicios
1)
Considerando el tipo de servicios que tiene mayores posibilidades de
incorporarse a las negociaciones comerciales según los países:
a)
¿Qué representación tienen las mujeres como trabajadoras en las áreas de
servicios afectadas por la inversión extranjera?
b)
¿Cómo evoluciona el empleo de hombres y mujeres en esas actividades?
c)
¿Cómo evoluciona la calidad de los empleos femeninos y masculinos en esas
actividades?
Socioeconómicos
y ambientales
Con respecto a
la relación entre trabajo remunerado y reproductivo.
1)
¿En qué medida un acuerdo comercial disminuye o agudiza la desigualdad de
género existente en diferentes aspectos de la vida en sociedad? ¿Cómo afecta a
la división sexual del trabajo en relación al trabajo productivo y reproductivo
y respecto otras relaciones entre hombres y mujeres? ¿Cómo evoluciona la
cantidad de tiempo destinada al trabajo no remunerado y el tiempo libre de las
mujeres antes y después de la firma de los Tratados? ¿Las mujeres que se
integran al trabajo remunerado como resultado de las nuevas oportunidades de
empleo, están delegando las tareas reproductivas en los hombres o en otras
mujeres?
2)
¿En qué medida el rol reproductivo de las mujeres y las desigualdades de género
impiden que éstas se beneficien de posibles oportunidades que resulten de la
firma de un acuerdo comercial?
3)
¿En los casos en que se detectan cambios en los patrones de trabajo productivo
y reproductivo, se evidencia también un cambio en las concepciones de rol de
hombres y mujeres?
Con respecto a
la seguridad alimentaria
1)
¿La liberalización comercial, afecta la producción agrícola? ¿Tiene efectos
distintos según el tamaño de los establecimientos? ¿Cuáles son los efectos
sobre la producción de subsistencia? ¿Cómo se ven afectadas las mujeres en su
rol de consumidoras de productos agrícolas?
2)
¿Se producen cambios en los patrones alimenticios de la población?
Con respecto a
los aspectos ambientales
1)
En qué medida un tratado comercial perjudica el medio ambiente? ¿Las reglas del
comercio se colocan por encima de los acuerdos internacionales sobre temas
ambientales?
2)
¿Los objetivos del desarrollo sustentable se subordinan a los de maximización
de los beneficios del comercio?
3)
¿Cuánto puede afectar y de qué manera los impactos ambientales la vida de
hombres y mujeres?
Con respecto a
la autonomía y el empoderamiento de las mujeres
Los cambios en
las oportunidades de empleo femenino y generación de ingresos podrían afectar
la tradicional división del trabajo mejorando las posibilidades de participación
económica, social y política de las mujeres. Aunque esto no parece ser una
condición suficiente para mejorar las relaciones de género y el empoderamiento,
puede ser una importante base para ello. En este sentido las preguntas que
podrían guiar la investigación serían:
1) ¿Aumentan o
disminuyen las oportunidades de empleo para las mujeres como resultado del
acuerdo? ¿Cambian las brechas entre las tasas de desempleo femenino y
masculino?
3)
¿Disminuye la brecha de ingresos entre hombres y mujeres?
4)
¿Las mujeres tienen mayor control sobre sus ingresos y por lo tanto,
posibilidades de mejorar la situación de los niños y otros indicadores de
desarrollo humano?
5)
¿Cómo evoluciona la cantidad de tiempo destinada al trabajo no remunerado y el
tiempo libre de las mujeres?
6)
¿Cómo ha evolucionado el control de las mujeres sobre los medios de producción
(capital, tecnología y tierras)?
7)
¿La calidad de los empleos de las mujeres mejora o se deteriora? ¿Cómo
evoluciona la precariedad del empleo con relación a la cobertura de la
seguridad social?
Por otro lado,
se hace necesario la investigación aplicada de los tratados existentes,
considerando tanto su contenido como los procesos a través de los cuales fueron
concretados para identificar por una parte, si contribuyen a mejorar la
situación de las mujeres y de qué manera estos pueden contribuir o no a mejorar
el empoderamiento femenino.
1)
¿Están contemplados los objetivos de género en el texto de los acuerdos? ¿Se
han elaborado o propuesto cláusulas sociales para incluir en los tratados
comerciales? ¿Existen mecanismos para nivelar “hacia arriba los estándares
laborales? ¿Los países firmantes se comprometen a respetar y observar los
Convenios fundamentales de
2)
¿Se ha previsto la elaboración de códigos de conducta que permitan monitorear
el comportamiento de las empresas transnacionales?
3)
¿Existen mecanismos que garanticen los derechos de las mujeres y el
cumplimiento de las iniciativas de tratamiento igualitario?
4)
¿Se han creado instancias para la participación e incidencia ciudadana en la
negociación de los tratados? ¿Ha sido esta participación equitativa en términos
de género? ¿Existen o están previstas instancias de participación de las
organizaciones de mujeres?
5)
¿A la luz de las experiencias existentes, cuáles son los mecanismos más
adecuados para favorecer la participación?
6)
¿Existe representación equitativa de los géneros entre los negociadores?
La estrategia
metodológica para contestar las preguntas formuladas anteriormente exige
combinar diferentes enfoques disciplinarios y técnicas de investigación para
resolver las
carencias de información, articulando las cuantitativas y las cualitativas, los
análisis macro y los estudios de caso. El análisis cuantitativo debe complementarse
con el cualitativo, para que contribuya a llenar vacíos de información y aporte
elementos diferentes para el análisis y la interpretación.
La revisión de
documentación y estudios previos sobre los temas de interés permitirá conocer
las principales transformaciones en materia de política comercial, cómo éstas
se articulan con cambios en otras políticas, y los impactos de estos cambios
sobre la estructura productiva, el medio, la seguridad alimentaria y las
políticas sociales, para diagnosticar los principales aspectos de las
desigualdades de género en diversas áreas.
La
recopilación de información socioeconómica desagregada por sexo, proveniente de
fuentes oficiales, debería combinarse con la producción de información cuando
sea necesario en base a encuestas, entrevistas en profundidad a actores claves,
y estudios de casos.
El diseño de
indicadores específicos, del estilo de los propuestos en algunos trabajos que
se presentan en este documento, puede resultar una herramienta relativamente sencilla
que de cuenta de manera sintética de los impactos de género de las políticas
comerciales, permitiendo las comparaciones entre países y regiones. Pueden
emplearse en ejercicios de modelización, y mejorar la capacidad para articular
aspectos económicos y dimensiones de género. Los indicadores de los cambios en
la independencia económica de las mujeres pueden aproximarse a través de los
cambios inducidos por las nuevas oportunidades de empleo vinculadas a la
liberalización comercial en los niveles de segregación ocupacional, de
participación en empleos informales y en las brechas de ingresos con relación a
los hombres.
Dadas las
finalidades que se proponen para la investigación es conveniente involucrar en
la misma no solamente a técnicos sino a activistas sociales y políticos y
realizar un monitoreo constante de los tratados comerciales para examinar sus
consecuencias sociales y de género.
La conjunción
de todas estas consideraciones con la utilización de herramientas metodológicas
rigurosas, permitirá avanzar en el conocimiento de los resultados específicos
de género de los procesos de apertura comercial. Estos constituyen los
principales desafíos para el desarrollo de futuras investigaciones en el área.
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AEC: Arancel
Externo Común
ALADI: Asociación
Latinoamericana de Libre Comercio
ALALC: Acuerdo
Latinoamericano de Libre Comercio
ALCA: Acuerdo
de Libre Comercio de las Américas
BID: Banco
Interamericano de Desarrollo
BM: Banco
Mundial
CCSC:
Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur.
CEE: Comunidad
Económica Europea
CEPAL:
Comisión Económica para América Latina
DAWN:Development Alternatives with Women for a New Era
FAO: Food
Agricultural Organization Organización para
FMI: Fondo
Monetario Internacional
FTZ: Free
Trade Zone (Zonas de Libre Comercio)
GATS: General
Agreement on Trade Services (Acuerdo General sobre Comercio de Servicios)
IED: Inversión Extranjera Directa
INSTRAW: International Research and Training Institute
for the Advancement of Women
ISI:
Industrialización por sustitución de importaciones
MERCOSUR:
Mercado Común del Sur
OCDE:
Organización para
OIT:
Organización Internacional del Trabajo
OMC:
Organización Mundial del Comercio
ONG:
Organización No Gubernamental
ONU:
Organización de las Naciones Unidas
PAM:
Plataforma de Acción Mundial
PIB: Producto
interno Bruto
RIGC: Red
Internacional de Género y Comercio (IGTN: International Gender and Trade
Network)
TLCAN: Tratado
de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA: North-American Free Trade
Agreement)
TM80: Tratado
de Montevideo de 1980.
TRIMS:
Trade-related Investment Measures (Medidas relativas al comercio y la inversión)
TRIPS:
Acuerdos sobre derechos de propiedad intelectual Acuerdos Relacionados con el
Comercio y los Derechos de Propiedad Intelectual (right Intelectual Property
TRIPS:
Trade-related Intellectual Property Rights (Acuerdos sobre Comercio y Derechos
de Propiedad Intelectual)
UE: Unión
Europea
UNCTAD: United
Nations Conference on Trade and Development (Conferencia de las Naciones Unidas
sobre Comercio y Desarrollo)
UNIFEM: United
Nation Fund for Women´s Development (Fondo de las naciones Unidas para el
Desarrollo de
UNRISD: United
Nations Research Institute for Social Development (Instituto de Investigación
de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social)
WIDE: Women
International Development Europe
[1] Una de
las explicaciones brindada por Wood para su concepto de “asimetría” es que los
países desarrollados habrían reemplazado trabajo masculino con femenino más
barato en las industrias sustitutivas de importaciones.
[2] El aumento de la competitividad en
base estrategias productivas y/o empresariales adaptables a las nuevas
condiciones, dependería de cambios en las normas de regulación, orientados a
reducir costos laborales.
[3] En
Argentina se dio una rápida apertura de los mercados con la presencia de
sectores fuertemente sindicalizados, en Brasil se produjo una reestructura
similar en mercados de trabajo más flexibles, y en Costa Rica, los mercados de
trabajo son flexibles y las reformas económicas fueron de menor magnitud.
[4]
Otras
explicaciones para el incremento de la desigualdad salarial se basan en los
cambios en la oferta laboral, el cambio tecnológico sesgado o los cambios en
los factores institucionales
[5]
(TRIPS) contienen
normas de protección de patentes, marcas y derechos de autor a fin de evitar
falsificaciones, plagios y evasión de regalías. Los países pertenecientes a
[6] El GATS
es uno de los principales dentro de
[7] Los
Sistemas Globales de Distribución y los Sistemas de Reservas Computarizadas son
en su mayoría propiedad de las aerolíneas internacionales.
[8] La relación entre mujeres y desarrollo ha
sido discutida particularmente en el marco de la cooperación de la banca
multilateral. “Los términos "mujeres en desarrollo” y “género” tienen
diferentes connotaciones. El Banco Mundial usó el primero para describir
acciones diseñadas para asegurar que las mujeres fueran beneficiadas o al menos
no se perjudicaran en los esfuerzos del desarrollo. El género relacionado a las
actividades de desarrollo por otro lado, toma un punto de vista más amplio que
las diferencias en los comportamientos esperados de las mujeres y los hombres; estas actividades toman
en cuenta las causas y las consecuencias de las diferencias
de género para el desarrollo de los recursos
económicos y humanos”. (Gender Issues in World Bank Lending, Operations Evaluation Department (OED) (Report
14462), 1995. Respecto a la discusión sobre género y desarrollo puede revisarse:
Portocarrero P, Ruiz Bravo, P - Mujeres y desarrollo. Recorridos y propuestas.
Mujeres del Tercer Mundo IEPALA Editorial, Flora Tristán; Young, K. Enfrentar
necesidades de mujeres y Moser, C. La planificación de Género en el Tercer
Mundo: enfrentado las necesidades prácticas y estratégicas de género, en Una
nueva lectura: Género en el Desarrollo. Ediciones Entre Mujeres. Lima, 1991.
[9]
Este tipo de
ecuación, denominadas “ecuaciones de crecimiento”, suelen incluir además entre
las variables explicativas el nivel inicial de PBI per cápita, variables que
reflejen la apertura comercial, el desarrollo financiero de las economías, el
nivel de capital humano, características demográficas, etc.
[10] La formulación tradicional de los modelos
de insumo producto es:
()[TAIEL1ˆ−−=
] donde L es un vector de empleo directo e indirecto, E es una matriz diagonal
que contiene los coeficientes laborales, es decir el empleo por unidad de
producto, I es una matriz identidad (contiene unos en la diagonal), A es una
matriz de coeficientes técnicos (insumos por unidad de producto) y T es un
vector que refleja la demanda derivada de la expansión comercial. Al
multiplicar (I-A)-1 por el vector T, se obtiene una medida del cambio en el
producto asociado con la expansión comercial. Este cambio en el producto se
convierte a unidades de cambio en el empleo a través de los coeficientes
laborales contenidos en la matriz E. Para el tratamiento del problema que nos
ocupa, las mujeres y los hombres se consideran como factores separados de producción.
[11] Los
acuerdos sobre inversiones otorgan a las empresas privadas facilidades para
invertir, reduciendo la capacidad y el poder de los gobiernos para orientar la
inversión a los sectores más productivos, desde una perspectiva de estrategia
de desarrollo de largo plazo. Estos acuerdos aún se encuentran en discusión en
la agenda de
[12] Foro Regional de ONGs preparatorio
de
[13] Declaración Conjunta de las
responsables gubernamentales de la formulación y ejecución de las políticas
para la mujer de los países del Mercosur, Río de Janeiro, 3 y 5 de diciembre de
1997.
[14] Resolución
del Grupo Mercado Común (GMC) 22/98/1998. Las representaciones son
gubernamentales y pueden contar con el asesoramiento de asociaciones regionales sin fines
de lucro.
[15] El
Mercosur formó 10 Subgrupos de trabajo para articular su labor con el Grupo
Mercado Común, integrados por delegaciones tripartitas (de los cuatro países)
en diversas áreas temáticas: Asuntos comerciales, Asuntos Aduaneros, Normas
técnicas, Política Fiscal y Monetaria, Transporte Terrestre, Transporte
Marítimo, Política Industrial y Tecnológica, Política Agrícola, Política
Energética,
[16] Organo
tripartito, auxiliar del GMC, de carácter promocional y no sancionatorio con el
objetivo de fomentar y acompañar la aplicación de
[17] “Todo
trabajador tiene garantía de efectiva igualdad de derechos, tratamiento y
oportunidades en el empleo y la ocupación, sin distinción o exclusión por
motivo de raza, origen nacional, color, sexo, u orientación sexual, edad,
credo, opinión política o sindical, ideología, posición económica o cualquier
otra condición social o familiar en conformidad con las disposiciones legales
vigentes. Los Estados parte se comprometen a garantizar la vigencia de este
principio de no-discriminación: en particular se comprometen a realizar
acciones destinadas a eliminar la discriminación que atañe a los grupos en
situación desventajosa en el mercado de trabajo”.
[18] Cabe
destacar que, sin embargo, las trabajadoras integraron
[19] Entre los
resultados del trabajo del Subgrupo Nº11 hacia 1995, se cuenta la consideración
de 35 Convenciones Internacionales de Trabajo, entendidas como esenciales y de
vital importancia. Estas deberían ser incluidas en los acuerdos sucesivos de
legislación y nivelación de las normas nacionales.
[20]
Coordinado por
tres organizaciones: GEM, WIDE, CISCSA en colaboración con expertas en el tema
de las tres regiones involucradas: Europa, MERCOSUR y México.
[21] Resultados de la "Consulta Nacional
para
[22] Las negociaciones sobre el GATS en
[23] Del 15 al
18 de abril de 1998, en
[24] Una elasticidad es frecuentemente usada
en economía para identificar en qué medida la demanda por un tipo de bien
disminuirá (aumentará) cuando el precio de otro bien se incrementa (disminuye).
La razón para usar elasticidades es que ello posibilita establecer la
existencia y la magnitud de la relación entre el comercio y otras variables. Si
el valor resultante es alto (cercano a 1, o mayor que 1, o –1) esto indica una
relación fuerte, mientras que un valor pequeño (próximo a 0 o al menos entre –1
y +1) estaría indicando una relación débil. Un valor igual a 0 indica la
inexistencia de relación, mientras que valores positivos indican una relación
positiva, y negativos, una relación negativa entre las variables expresadas
como elasticidades
[25] Gender and Trade
Canadian Consultation (2001)
[26] A modo de ejemplo, en América Latina ese rezago también se
trasluce en la falta de desarrollos teóricos propios que se centren en los
problemas particulares de la región. Esto probablemente no es solo propio de
estas temáticas, sino que se trata de un fenómeno más amplio que afecta al
desarrollo de las ciencias sociales en el continente (Rius y Vigorito 2000) y
que debe entenderse a la luz de las relaciones económicas internacionales.
[27] La elaboración de indicadores para identificar
los cambios que resultan de la aplicación de proyectos programas y políticas
económicas y sociales han sido recomendados por el INSTRAW; es conocido el
Indice de Potenciación de Género del PNUD, que apunta a medir a través de
ciertos indicadores aspectos directos e indirectos del comercio sobre la
situación de las mujeres. Seguramente no se pueden conocer todos los efectos ni
medirse todos los que se suponen, por diferentes razones. Debe tenerse en
cuenta que un indicador procura expresar una parte importante de un fenómeno,
pero siempre es un concepto que sintetiza situaciones generalmente mucho más
complejas; más que explicar o describir ese fenómeno, más bien indican y
alertan sobre el sentido en el que éste evoluciona.