Dejar de ser para poder pasar
1. Ser lesbiana no es simplemente tener relaciones con mujeres, sino ante todo una actitud, una apuesta política. (Por Marcela Sánchez Buitrago)
Subió a Conferencia el 24 de agosto del 2004.
Quisiera empezar retomando las palabras de Adrianne Rich
2 poetiza e investigadora feminista lesbiana de Estados Unidos, que ser lesbiana no es simplemente tener relaciones con mujeres, sino ante todo una actitud, una apuesta política que permite cuestionar los cimientos mismos de la sexualidad en general y de la vida de las mujeres en particular.Asumirme lesbiana es disentir de la norma sexual vigente para las mujeres incluso para las heterosexuales, para quienes aún la autonomía sexual es limitada y sancionada. Los sistemas de leyes y políticas sobre derechos sexuales y reproductivos que restringen las opciones sexuales y reproductivas de las personas generalmente se basan en las conexiones históricas entre sexualidad y moralidad. Muchas políticas restrictivas, por omisión o prohibición explícita, reflejan la idea que el ejercicio de la sexualidad de grupos no dominantes ponen en peligro el orden moral y la seguridad familiar.
Ya sabemos hasta el cansancio que la sexualidad ya no es un asunto personal e íntimo, sino público, puesto que la discriminación hacia las diferentes expresiones de la sexualidad es normatizada en la Ley, las prácticas sociales y en este sentido es un tema profundamente político.
Son muchos los dispositivos con los que se regula, controla o permite el intercambio sexual y erótico entre las personas y que por tanto moldean nuestras propias convicciones. Como diría María Ladi Londoño feminista colombiana, "Todavía grandes sectores gubernamentales y religiosos protegen a las personas de sus propias fuentes de placer, a través de la imposición de modelos de sexualidad que como sabemos todos en secreto son insostenibles hoy"
3. El campo de la sexualidad entonces es un espacio privilegiado de acción de diferentes actores, puesto que es la visagra que articula claramente acciones tanto en lo público como en lo privado.Asumirme entonces lesbiana es entender que mis relaciones afectivas, sexuales, eróticas, de solidaridad, afecto o comprensión que establezco con otras mujeres tienen no solo implicaciones personales, sino fundamentalmente implicaciones políticas, que incluso comprometen los Estados y sus normas.
No sigamos dejando que el sistema nos ridiculice, nos injurie y nos discrimine. Solo haciendo visibles nuestra condición contribuiremos a romper los estereotipos negativos que la sociedad ha construido sobre nosotras y nosotros y que obviamente se usan para mantenernos escondidos, vergonzantes y por supuesto calladas 4.
La peor forma de opresión es la invisibilidad y a esto no hay que hacerle juego: creo que la experiencia de incidencia política que desarrollamos para lograr la aprobación del proyecto de ley de parejas del mismo sexo como se le conoció fue una maravillosa oportunidad y una extraña paradoja: entrar en el sistema, legitimarlo, pero a la vez dar visibilidad a una experiencia confinada a lo privado, a lo no político tal como se le conceptúa desde la política tradicional hegemónica.
Muchas lesbianas se han preguntado sobre el sentido de hacer pública su condición, si incluso los heterosexuales no lo andan diciendo a todo mundo 5. Al respecto es necesario aclarar que todas las personas se presumen heterosexuales hasta que se demuestre lo contrario. La norma es la heterosexualidad, en el mundo se respira heterosexualidad: en la calle, en las reuniones de padres de familia, ante el sistema de seguridad social. Las personas heterosexuales no tienen que organizarse y hacer pública su condición para tener garantizado su más mínimo derecho a ser.
Para algunos mucho más reaccionarios, la heterosexualidad se presume humana y natural y solo por ese hecho socialmente también es legítima e incluso privilegiada al poder definir para sí misma sus propias reglas de juego, reflejadas en ordenamientos jurídicos, que excluyen todo lo que se le parezca. Es más, entre más te parezcas a lo que quieres ser asimilado, más derechos podrás tener.
La presente ponencia describe el proceso de incidencia política, las ganancias y lecciones aprendidas durante el impulso de un proyecto de ley presentado en el año 2002 por la Senadora Liberal Piedad Córdoba, que pretendía el reconocimiento de las parejas del mismo sexo. Al final se hacen algunas reflexiones que pretenden reafirmar la necesidad, pero también las contradicciones y paradojas del trabajo por la vigencia de las Derechos Humanos de las personas LGBT.
El proyecto fue negado y el Senado colombiano volvió a demostrar lo que la sociedad colombiana ya sabía: que la legislación colombiana (mediante la omisión o la negación) y sus representantes legitiman la desigualdad social y dados los argumentos totalitarios y fundamentalistas esgrimidos, que muchas veces son más contundentes que las balas mismas, se sigue alimentando una guerra que tanto pretendemos acabar. Se dio un paso atrás en el proceso de tener reales condiciones de paz en una nación que pretende hacer de la diferencia su riqueza y no su fragmentación. No he logrado entender cómo algunas personas aplaudieron al final del debate que archivo el proyecto.
Por tanto dado que esta iniciativa no fue aprobada en el Congreso Colombiano, el reto que queda para la naciente comunidad gay colombiana es cómo entrar en el sistema, pero también como lo cuestionamos, como no nos contentamos con entrar en el reino de los privilegios de algunos pocos, sino que seguimos luchando para que sean universales. Detrás de las lesbianas y los gays siguen existiendo muchos otros ciudadanos y ciudadanas de segunda clase, que por diferentes razones siguen siendo excluidos.
La estrategia
Se hace una alianza con la senadora Piedad Córdoba para dar tramite una ley que desde la sociedad civil era imposible gestionar. Se crea un comité de impulso para generar una estrategia integral de incidencia política o advocacy que planeará, ejecutara y evaluara una serie de estrategias y acciones para conseguir el objetivo concreto de lograr la aprobación del proyecto de ley.
Los principales argumentos a favor de esta iniciativa se resumieron en la frase: POR UNA COLOMBIA INCLUYENTE y señalaban como la aprobación de este proyecto contribuiría a:
ESTRATEGIAS DE INCIDENCIA:
Qué hizo la oposición:
Resultados
Se perdió en el Congreso, se perdió la votación, pero se ganó un posicionamiento público del tema. Se le dio altura al tema, se trató de manera seria y coherente, con un discurso muy en la perspectiva de las nuevas ciudadanías dentro de un Estado moderno y una crítica contundente al dogmatismo, la discriminación y por supuesto a la ignorancia.
Se dio visibilidad a las apuestas políticas de un movimiento que apenas "sale de clóset", se dio a conocer un actor más con el que hay que negociar, o con el cual muchos y muchas se pueden aliar.
RETOS COMUNES EN LOS CUALES PODEMOS ENCONTRARNOS CON OTROS MOVIMIENTOS – ALIANZAS QUE DEBEN SER POTENCIADAS
Los argumentos de la oposición eran muy claros en ese sentido. Estos son algunos ejemplos de los argumentos de grupos cristianos fuera del Senado y de algunos Senadores dentro del recinto:
Lecciones aprendidas y preguntas sin resolver:
DISCUSIONES FINALES
La paradoja de ganar derechos los mismos derechos para todos, es ganar espacios a riesgo de invisibilizarnos. Nos conceden derechos, siempre y cuando no hagamos escándalo, no nos exhibamos, seamos reservados, no incomodemos, no andemos haciendo alarde y mucho diciendo que nos sentimos orgullosos. Bien dice la iglesia católica que los homosexuales podemos ser homosexuales, pero no practicar la homosexualidad.
Las feministas italianas de la Librería de Milán en el libro "No creas tener derechos" nos recuerdan esa paradoja para el caso de las mujeres: como pueden las mujeres tener derechos en un mundo construido androcéntricamente? Cómo pueden tener acceso a derechos que han sido construidos con imaginarios que toman como modelo al hombre, blanco, heterosexual, católico y burgués? Estas mismas autoras critican entonces el feminismo liberal que pretende alcanzar derechos androcéntricos, sin cuestionar su definición.
De ahí la paradoja de que como homosexuales podamos tener derecho a la educación o al trabajo, porque para acceder a estos derechos no hay que evidenciarse, al contrario hay que pasar desapercibido. Pero al momento de exigir derechos que impliquen una evidencia de la condición sexual, tales como el derecho a la seguridad social por los beneficios en tanto parejas del mismo sexo, el rechazo es fuerte.
Es decir cuando se piden derechos universales, no hay inconveniencia, el problema surge cuando se piden derechos que exigen reconocer especificidades. Y allí tendremos que escuchar los argumentos de los fundamentalistas de derechas e izquierdas defendiendo las ventajas de aquello que puede ser universalizable, de los derechos de las mayorías y del bien común.
De ahí que uno de los móviles políticos que debe animarnos es el cuestionamiento a la dominación cultural, que nos impone formas de representación e interpretación discriminatorias y excluyentes que se institucionalizan a través de normas jurídicas y no simplemente conformarnos con ganar ciertos derechos para nosotro-as.
Esto me recuerda los dilemas estratégicos y políticos que discutíamos en el comité de impulso del Proyecto de Ley, no sólo conseguir derechos para nosotros-as y pasar desapercibidos: Cómo defender los derechos de los homosexuales apelando a argumentos tradicionales tales como los que promovían que con el proyecto de Ley no estábamos hablando de familia? Sabíamos que al sacrificar lo político a favor de lo estratégico el proyecto podría pasar sin generar mayor debate 7. Pero el objetivo era tan puntual y restringido? Con la sola aprobación del proyecto ya se estaba haciendo mella en un sistema excluyente? O todas las anteriores?
Pierre Bourdieu en su libro La dominación masculina 8, plantea que la reivindicación de las uniones maritales del mismo sexo constituyen una reivindicación ambigua: "a un mismo tiempo la más subversiva y la más conformista que quepa imaginar". Conformista porque alienta a los homosexuales a ingresar en el orden, aunque también un sector de ellos se muestra hostil a esta normalización social.
De otra parte en una entrevista concedida a una revista francesa a propósito de "la Dominación Masculina" 9 Bourdieu afirma que dado que "el matrimonio es esa cosa sagrada que conocemos, investida de valores simbólicos extremadamente vigorosos, el hecho de reclamar, en tanto homosexual, el derecho a la unión pública oficialmente reconocida, jurídicamente sancionada, dinamita todas las representaciones 10
Acaso la homosexualidad o las familias compuestas por parejas homosexuales no pueden ser universalizables o presentadas como un valor más que merece ser promovido como una forma más de ser sexuado, así sea vivido por una minoría? Sólo es válido lo que es validado por la mayoría
11.Se requiere reconocimiento positivo de la homosexualidad, se necesita legitimidad social (no solo personal e individual) dado que ha sido catalogada como un ejercicio de la sexualidad con menos valor. Se requiere dar valor a la homosexualidad en tanto especificidad, pero esta última hay que construirla, develarla, dado que la identidad homosexual en ni por sí misma, no es natural.
Tener relaciones sexuales con personas del mismo sexo, no hace homosexual a una persona, esta identidad hay que construirla y darlo contenidos diferentes a los que el heterosexismo y la homofobia le han dado. Por ahora gay, lesbianas, bisexuales y trasngeneristas solo podemos vernos a través de los lentes de la homofobia y el heterosexismo porque hemos crecido en sus postulados, porque desde ellos nos hemos rechazo a nosotro-as mismas y porque lo hemos ayudado a reproducir.
La paradoja política más grande es la de reafirmar la diferencia, la especificidad (realmente diferente, no por oposición a la heterosexualidad), para que una vez reconocida y valorada pueda desaparecer. Pero esto sólo se puede lograr con sujetos políticos, lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas, fuertes, que al menos transitoriamente se reafirmen en su diferencia. Pero la otra cara de la paradoja es que solo a través de la igualdad se podría afirmar la diferencia, ya no para desparecerla, sino para afirmarla.
Lesbianas, Gays, transgeneristas y bisexuales, no podemos pasar de la invisibilidad en la que nos ha puesto la igualdad o la promesa moderna, a la invisibilidad de la posmodernidad, donde no importan las especificidades, ni hay que resaltarlas, por lo menos en Colombia ni siquiera hemos pasado por la oportunidad de afirmar y remarcar nuestra diferencia y nuestra especificidad, que por demás es vista como atentatoria de la moral, "la cultura" y la familia.
La norma cultural, social y la jurídica busca por todos los medios que no nos encontremos, nos escuchemos o nos fortalezcamos como movimiento. Nos alienta a que no nos construyamos a nosotros mismos como diferentes, por el contrario busca que nos asimilemos desapareciendo nuestras especificidades: dejar de ser para poder pasar, sin causar rechazo.
Parafraseando y retomando las palabras de Florence Thomas en su libro Género: femenino. Un ensayo Autobiográfico
12, que en la lucha por los derechos de lesbianas, gays, trangeneristas y bisexuales no hay perdedores, toda la sociedad gana, al reconocer y validar la diversidad como riqueza y no como motivo para la exclusión. Así lo ha hecho está cultura que discrimina todo lo que no se parece a lo que ha definido en sus normas, leyes, prácticas y representaciones, las cuales ha construido para que algunos puedan gozar de privilegios.Podría también decir con este planteamiento, que la propuesta de trabajar por políticas afirmativas y políticas de transformación hecha por Nancy frasser en Iusticia interrupta puede ser una opción intere4sante de considerar para el caso Colombiano.
Finalmente quiero recordar a Alejandra Sardá quien planteó preguntas interesantes en el Foro Social Mundial Temático en Cartagena, en junio del 2003
13 ¿Cómo luchar por derechos que ya están siendo restringidos para otras poblaciones como las pensiones, las cuales quieren restringir en calidad y limitar en población beneficiaria. O luchar porque nos establezcan un estatuto de familia, sin cuestionarla?, O pedir que nos apliquen las mismas leyes de violencia intrafamiliar, cuando se han mostrado incluso improcedentes para las mismas mujeres, des-estimulándolas para que denuncien, al volver la violencia un asunto querellable, desistible y conciliable?¿Cómo logramos una politización de lesbianas y gays no solo por sus propios derechos, sino por los de otras poblaciones. Cómo nos afecta el estatuto antiterrorista como homosexuales, pero también como colombianos? Cómo logramos que las reivindicaciones de lesbianas y gays sean vistas como importantes para el resto de la población?. Las reivindicaciones de lesbianas y gays le aportan a toda la sociedad colombiana. Así mismo cómo logramos que el resto de la sociedad se apropie y haga suyas las reivindicaciones de lesbianas y gays y luche por ellas?
Lo anterior nos permitirá encontrar puntos de encuentro, frente a la igualdad y frente a la diferencia con otros movimientos sociales y no permanecer aislados, tal como lo exige la política moderna.
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NOTAS:
1) Ponencia presentada en la Universidad Nacional en el debate "Ley de parejas del mismo sexo" convocada en el marco del curso: Género y Sexualidad en América Latina. Coordinado por Mara Viveros. Bogotá, diciembre 10 de 2003.
2) Rich Adrianne.1980. La Heterosexualidad Obligatoria Y La Existencia Lesbiana en: En: Signs 5.
3) Londoño, María Ladi. 1996. Derechos Sexuales y Reproductivos. Los mas humanos de todos los derechos Ed. ISEDER,. Cali.
4) Sea el momento de dar mi reconocimiento a las llamadas "locas" porque con su actitud (no siempre consciente) cuestionan un modelo de género binario y por tanto han hecho resistencia a construcciones de género excluyentes.
5) Obviamente ahora muchas-os pueden ir a bares no exclusivos para heterosexuales, o tener pareja del mismo sexo sin necesidad de hacerlo público, solo "viviéndolo". Pero no hay que olvidar que esto solo ha sido posible por la lucha de muchas-os que han luchado públicamente para ganar estos espacios. Si bien las transformaciones sociales tienen sus propias dinámicas, estas no se dan de manera natural y de forma espontánea, se da porque algunos fueron inconformes.
Adicionalmente vale la pena retomar los argumentos de Nancy Frasser donde planea que este público gay/homosexual, no equivale al concepto de "lo público" heterosexual, sino que, constituye un contrapúblico subalterno, en tanto qué tan público pueden considerarse espacios que aíslan personas que al menos comparten una orientación sexual homosexual discriminada. (Frasser Nancy. 1997. Iusticia Interrupta. Universidad de los Andes, Bogotá)
"Los "espacios públicos" de entre homosexuales, no dejarán de ser privados, en tanto no contemos con espacios deliberativos sobre nuestros deseos, objetivos, derechos y experiencias con otros diferentes a nosotros. El tema de la homosexualidad requiere debate y confrontación con otros sectores". (Tomado de: Colectivo Lésbico. 1999. DESC-ONOCIENDO A LAS LESBIANAS. "Algunas reflexiones en torno a la exigibilidad de los derechos económicos, sociales y culturales de las lesbianas en Colombia". Ponencia presentada en el simposio Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Bogotá).
6) En Colombia se empezó a hablar del sector LGBT para referirse los hombres y mujeres gays, lesbianas bisexuales y transgeneristas que empezaron un trabajo conjunto alrededor del Proyecto Planeta Paz. Personalmente esta denominación no me convence no solo porque sector hace referencia a un proyecto concreto, sino porque detrás de las letras LGBT se esconde gran diversidad y se tiene a la invisibilidad. Sin embrago también veo en ella una forma de generar identidad entre el Movimiento de lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas en Colombia, además de una oportunidad para construir agendas comunes trabajo.
7) Para un mayor desarrollo de la posibilidad de defender los derechos sexuales desde argumentos conservadores y tradicionales, ver Miller, Alice. 2002. Las demandas por derechos sexuales. En: CLADEM. III Seminario Regional: Derechos sexuales. Derechos reproductivos. Derechos humanos. Lima.
8) Bourdieu, Pierre. 1998. La dominación Masculina. Ed. Anagrama
9) Tomado de la revista francesa Telerama (12 de agosto, 1998). Entrevista realizada por Catherine Portevin y Jean Philippe Pisanias. Traducción Carlos Bonfil.
10) Para una discusión sobre si la homosexualidad es por si misma y en sí misma un opción transgresora, vale la pena mirar el texto completo del libro "La dominación masculina" de Bourdieu (op.cit) donde planeta que los homosexuales tanto hombres como mujeres, han transgredido la norma heterosexual, pero no han logrado transgredir la dominación masculina.
Por otra parte Adrianne Rich, (op.cit.) plantea que "Podemos decir que hay un contenido político naciente en el acto de elegir a una amante o a una compañera de vida mujer frente a la heterosexualidad institucionalizada. Pero para que la existencia lesbiana consume este contenido político en una forma liberadora hasta las últimas consecuencias, la decisión erótica debe profundizarse y expandirse en una identificación femenina consciente: en un feminismo lesbiano"
Es decir debemos transgredir 4 sistemas de poder que se alimentan entre sí, pero que a su vez cada uno tiene su propia lógica de dominación: el sexismo, el heterosexismo, la homofobia y el androcentrismo. Por mencionar solo algunos se quedarían por fuera el racismo y el adultismo.
11) Esta práctica sería llamada por Iris Young como imperialismo cultural donde la universalización y establecimiento como norma de la experiencia y cultura del grupo dominante, hace invisible la perspectiva de los grupos oprimidos, al tiempo que se estereotipa a estos grupos como los Otros. Iris Young citada por Frasser op.cit.
12) Editorial Aguilar. Bogotá, 2003
13) Sardá Alejandra. 2003. "El largo camino de la inclusión: Derechos Humanos para todos los seres humanos". En: Colectivo editorial mujer. Cotidiano Mujer. II época. No. 39 Montevideo.