Mujeres, violencia y salud.
La epidemia de violencia contra
las mujeres y niñas constituye una vergüenza terrible para la causa de los
derechos humanos y una crisis de la salud pública. (A.I.)
Fuente: http://web.amnesty.org/library/Index/ESLACT770012005
Subió
a conferencia el 11 de Agosto del 2005
Está en nuestras
manos
No más violencia contra las mujeres
Mujeres,
violencia
y salud
La
epidemia de violencia contra las mujeres y niñas constituye una vergüenza
terrible para la causa de los derechos humanos y una crisis de la salud
pública. En todo el mundo, las mujeres son con frecuencia víctimas de golpes y
abusos sexuales a manos de sus parejas, familiares, vecinos y desconocidos. También
sufren violencia por motivos de género durante situaciones de conflicto y
posconflicto y de guerra. Los efectos que esto produce en la salud de las
mujeres van mucho más allá de las contusiones, de los huesos rotos e incluso de
la muerte. Además de causarles sufrimiento físico, la violencia tiene profundas
repercusiones sobre el bienestar psíquico de las mujeres, su salud sexual y
reproductiva y el bienestar y la seguridad de sus familias y comunidades. El
costo de la violencia contra las mujeres desde el punto de vista humano es
enorme y tiene también una dimensión económica.
Es necesario comprender las formas, el contexto y las consecuencias de la
violencia contra las mujeres con el fin de formular una respuesta desde una
perspectiva de derechos humanos y para convencer a los gobiernos de que se
necesita una respuesta similar a las campañas de salud pública que se emprenden
frente a otras crisis en la salud.
Por otra parte, hay también una mayor necesidad de conocimiento y de desarrollo
de técnicas por parte de los profesionales de la salud para que puedan:
· identificar mejor a las víctimas o sobrevivientes y asegurar que se les
presta atención de forma adecuada;
·
remitir a las sobrevivientes de actos de violencia a los servicios de apoyo
apropiados;
· prestar una ayuda efectiva y adecuada a la necesidad de seguridad y justicia
de la mujer;
· cooperar con eficacia con otros sectores de la sociedad para proteger mejor a
las mujeres y dar respuesta a sus necesidades;
·
defender con mayor eficacia el derecho de las mujeres al más alto nivel posible
de atención de la salud.
En marzo de 2004, Amnistía Internacional comenzó una campaña de larga duración
para poner fin a la violencia contra las mujeres. Este documento forma parte de
esa campaña y examina las relaciones existentes entre la violencia contra las
mujeres y su salud. Se publica con anticipación a la evaluación del decenio
transcurrido desde
Este documento examina las formas que adopta este tipo de violencia, e incluye
la violencia física, la violencia sexual, la violencia psicológica o emocional
y las privaciones económicas y de otra índole. Se examina el contexto de esta
violencia y se analizan los riesgos a que hacen frente grupos concretos de
mujeres.
Entre las consecuencias de la violencia para la salud de las mujeres se cuentan
lesiones físicas, enfermedades (incluido el VIH/sida y otras enfermedades de
transmisión sexual) y consecuencias que afectan a la salud mental, así como
discapacidad, efectos sobre la salud reproductiva y pérdida de la vida.
Este documento examina el cuidado de la salud de las sobrevivientes de la
violencia, los planteamientos médicolegales para alcanzar la justicia para las
mujeres y el papel del colectivo de profesionales de la salud en la respuesta a
la violencia contra las mujeres.
El documento concluye con algunas recomendaciones para la acción por parte de
los gobiernos y organismos profesionales.
Índice:
Mujeres, violencia y salud 1
El problema de la violencia de género 2
Tipos de violencia contra las mujeres 4
Violencia física 4
Violencia sexual 4
Violación 4
Otras formas de violencia sexual 5
Violencia psicológica o emocional 5
Privaciones económicas o de otro tipo
5
Contextos de la violencia 6
Violencia contra las mujeres en el ámbito familiar 6
Violencia contra las mujeres en la
comunidad 7
Violencia en situaciones de conflicto
y posconflicto armado 7
Trata de personas y prostitución forzada
9
Violencia sexual en las fuerzas
armadas 10
Matrimonios forzados 11
Violencia relacionada con la dote o
"precio de la novia" 12
Medidas coercitivas relacionadas con
la salud reproductiva 12
Pruebas de virginidad 13
Mutilación genital 14
Mujeres que corren riesgos especiales 15
Presas 15
Mujeres internadas en instituciones
16
Trabajadoras domésticas 17
Mujeres y niñas refugiadas y
desplazadas internas 17
Mujeres lesbianas, bisexuales y
transgénero 19
Trabajadoras de la industria del sexo
19
Consecuencias de la violencia para la salud de las mujeres 20
Lesiones físicas 20
Enfermedades 22
VIH/sida 22
Otras enfermedades de transmisión
sexual 25
Consecuencias de la violencia en la salud mental 25
Depresión, ansiedad y miedo 26
Cambios del comportamiento 26
Reacciones traumáticas causadas por
estrés 27
Discapacidad 28
Esterilización forzada 28
Embarazo 29
Muerte 31
La violencia contra las mujeres y sus efectos sobre los
niños 33
El tratamiento de las víctimas de violencia 33
Cuestiones medico-legales y de documentación 34
El papel de la prueba en el proceso judicial 34
El papel de los profesionales de la salud 36
La capacitación de los profesionales de la salud 36
Exploración en busca de rastros de
violencia en el ámbito familiar 37
¿Debe ser obligatoria la denuncia de
la violencia doméstica por parte de los profesionales de la salud? 39
Efectos de la violencia contra las
mujeres en los profesionales de la salud 39
Organismos profesionales 39
Conclusiones y recomendaciones 41
A los gobiernos 41
Reforma de las leyes 41
Recursos 41
Capacitación 42
Ratificación de instrumentos
internacionales que protegen los derechos de la mujer 42
Comprometer a los hombres a respetar,
proteger y promover los derechos de la mujer 42
A los organismos profesionales 42
Mujeres, violencia y salud
La
epidemia de violencia contra las mujeres y niñas constituye una vergüenza
terrible para la causa de los derechos humanos y una crisis de la salud
pública. En todo el mundo, las mujeres son con frecuencia víctimas de golpes y
abusos sexuales a manos de sus parejas, familiares, vecinos y desconocidos.
También sufren violencia por motivos de género durante situaciones de conflicto
y posconflicto y de guerra. Los efectos que esto produce en la salud de las
mujeres van mucho más allá de las contusiones, de los huesos rotos e incluso de
la muerte. Además de causarles sufrimiento físico, la violencia tiene profundas
repercusiones sobre el bienestar psíquico de las mujeres, su salud sexual y
reproductiva y el bienestar y la seguridad de sus familias y comunidades. El
costo de la violencia contra las mujeres desde el punto de vista humano es
enorme y tiene también una dimensión económica.(1)
Es
necesario comprender el fenómeno de la violencia contra las mujeres con el fin
de formular una respuesta desde una perspectiva de derechos humanos y para
convencer a los gobiernos de que se necesita una respuesta similar a las
campañas de salud pública que se emprenden frente a otras crisis en la salud.
Por
otra parte, hay también una mayor necesidad de conocimiento y de desarrollo de
técnicas por parte de los profesionales de la salud para que puedan:
· identificar
mejor a las víctimas o sobrevivientes y asegurar que se les presta atención de
forma adecuada;
· remitir a las
sobrevivientes de actos de violencia a los servicios de apoyo apropiados;
· prestar una ayuda
efectiva y adecuada a la necesidad de seguridad y justicia de la mujer;
· cooperar con
eficacia con otros sectores de la sociedad para proteger mejor a las mujeres y
dar respuesta a sus necesidades;
· defender con
mayor eficacia el derecho de las mujeres al más alto nivel posible de atención
de la salud.
En marzo de 2004, Amnistía Internacional
comenzó una campaña de larga duración para poner fin a la violencia contra las
mujeres. Este documento forma parte de esa campaña y examina las relaciones
existentes entre la violencia contra las mujeres y su salud. Se publica con
anticipación a la evaluación del decenio transcurrido desde
Este
documento examina las formas que adopta la violencia
de género, los contextos en que ocurre y sus consecuencias en el campo de la
salud. El documento concluye con algunas recomendaciones para la acción por
parte de los gobiernos y los organismos profesionales.
El problema de la violencia de
género
La
violencia de género(4) es un tipo de violencia entre
muchos otros.
El uso intencional de la fuerza o
el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un
grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones,
muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones.(5)
Haciéndose
eco de la definición anterior,
Todo acto de violencia basado en
la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño
o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas
de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si
se producen en la vida pública como en la vida privada.(6)
[....] abarca los siguientes
actos, aunque sin limitarse a ellos: a) la violencia física, sexual y
sicológica que se produzca en la familia, incluidos los malos tratos, el abuso
sexual de las niñas en el hogar, la violencia relacionada con la dote, la
violación por el marido, la mutilación genital femenina y otras prácticas
tradicionales nocivas para la mujer, los actos de violencia perpetrados por
otros miembros de la familia y la violencia relacionada con la explotación; b)
la violencia física, sexual y psicológica perpetrada dentro de la comunidad en
general, inclusive la violación, el abuso sexual, el acoso y la intimidación
sexuales en el trabajo, en instituciones educacionales y en otros lugares, la
trata de mujeres y la prostitución forzada; c) la violencia física, sexual y
psicológica perpetrada o tolerada por el Estado, dondequiera que ocurra.
La
violencia contra las mujeres da lugar a una serie de consecuencias físicas y
psíquicas (incluidas las relacionadas con la salud emocional y sexual) que
reflejan no sólo el mecanismo de la violencia sino también el
interrelacionamiento entre la respuesta humana y la violencia. De este modo, la
violencia física contra un individuo puede causar reacciones psíquicas graves
como miedo, ansiedad o depresión, mientras que los abusos emocionales y
sexuales pueden provocar síntomas físicos como dolor de pecho y taquicardia,
además de cambios conductuales como el abuso de sustancias.
|
Normas internacionales de
derechos humanos contra la violencia de género o
|
Tipos de violencia contra las
mujeres
La
violencia contra las mujeres puede ser de diversos tipos.
Violencia física
Los
tipos de violencia física por motivos de género de los cuales son víctimas las
mujeres comprenden desde bofetadas, puñetazos, estrangulación y patadas hasta
golpes con bastones, porras o látigos, uso del fuego o de ácidos para causar
dolor y daños de larga duración e incluso el homicidio.(15)
Violencia sexual
Violación
Las
definiciones de violación varían de una jurisdicción a otra.(16)
Sin embargo, durante el último decenio se ha producido un importante desarrollo
en el derecho internacional en lo relativo a la definición y comprensión de la
violación. Como señalaba la entonces relatora especial sobre la violencia
contra la mujer, Radhika Coomaraswamy(17),
"existen [...] disposiciones que prohíben explícitamente [en el Estatuto
de Roma de
Las
legislaciones nacionales varían en el alcance que sus conceptos de la violación
ofrecen una protección adecuada a las mujeres. En muchos países, las mujeres
carecen de protección contra la violación conyugal. En otros, el delito de
violación puede "solucionarse" si el violador se casa con su víctima.(23) Incluso las disposiciones legales que introducen
reformas positivas puede fracasar a la hora de tratar adecuadamente algunos
aspectos de la violación.(24)
Amnistía
Internacional y otras ONG han sostenido también que la violación cometida o
tolerada por un funcionario del Estado es una forma o método de tortura que
causa sufrimientos graves y ataca la identidad y la integridad de la mujer. La
violación cometida por agentes no estatales también puede constituir tortura.(25)
Otras formas de violencia sexual
Las
mujeres son también víctimas de otros tipos de violencia sexual. Entre ellos se
incluyen actos a los que hace referencia
Violencia psicológica o emocional
Las
amenazas, los comentarios degradantes, el lenguaje sexista y el comportamiento
humillante son componentes frecuentes de la conducta violenta hacia las mujeres
que pueden tener consecuencias para su bienestar psíquico o emocional. Toda
violencia física o sexual repercute también sobre el estado mental de la
víctima.
Privaciones económicas o de otro
tipo
Millones
de mujeres en todo el mundo dependen de los hombres, que les dan apoyo
económico y seguridad. Por lo tanto, los hombres pueden tener un impacto
directo sobre el bienestar de la mujer, proporcionando o reteniendo los medios
para la obtención de alimento, vestimenta y otras necesidades diarias. Pero el
impacto puede ser aún más profundo. En algunas culturas, cuando el hombre se
divorcia de su esposa, ésta puede quedar sin recursos y estigmatizada. Si él
muere, pueden obligarla a casarse con el hermano de su esposo ("heredar la
esposa") o puede quedar expuesta a la explotación o el abuso de otros
miembros de la familia o clan de su esposo. Como señaló el Equipo de Tareas del
secretario general de las Naciones Unidas sobre Mujeres, Niñas y el VIH/sida en
África Meridional:
Sin el derecho ejecutable de
poseer o heredar tierras y propiedades, las mujeres y niñas hacen frente a la
indigencia al morir sus esposos, compañeros o padres, al tiempo que la pobreza
las expone a mayor explotación sexual y a más violencia.(27)
Contextos de la violencia
Mientras
que la violencia tiene lugar en todas las sociedades, entre hombres, mujeres y
niños, entre jóvenes y viejos, entre las personas sanas y las debilitadas, las
mujeres constituyen la abrumadora mayoría de las víctimas de la violencia de
género. Amnistía Internacional señaló en el lanzamiento de su campaña para
combatir la violencia contra las mujeres:
Desde que nacen hasta que mueren,
tanto en tiempo de paz como en la guerra, las mujeres se enfrentan a la
discriminación y la violencia del Estado, la comunidad y la familia. El
infanticidio femenino priva a innumerables mujeres de la vida misma. Cada año,
millones de mujeres sufren violaciones y abusos sexuales a manos de familiares,
hombres ajenos a la familia, agentes de seguridad y combatientes armados.
Algunas formas de violencia, como los embarazos y abortos forzados, la
"quema de novias" y los abusos relacionados con la dote, son
específicos de las mujeres. Otras, como la violencia en el ámbito familiar,
tienen entre sus víctimas un número desproporcionado de mujeres.(28)
Violencia contra las mujeres en
el ámbito familiar
La
expresión "violencia contra las mujeres en el ámbito familiar"(29) se
refiere normalmente a los abusos a manos de la pareja, que van desde la
agresión verbal y física, la violencia sexual y la violación conyugal(30)
hasta el homicidio. La violencia en el ámbito familiar puede tener un
componente económico. Por lo general, el autor es varón y la víctima mujer.
|
Para las mujeres europeas de |
La
violencia en el ámbito familiar es una de las causas más importante de lesiones
y muerte para las mujeres de todas las culturas.(32) Las mujeres embarazadas no
se libran de la violencia sexual y varios estudios documentan la magnitud y los
resultados de los actos de violencia de la pareja durante el embarazo.(33)
Además del sufrimiento físico y mental derivado de los abusos, las víctimas
pueden también sentirse silenciadas –incapaces de hablar de su experiencia con
otros familiares o con cuidadores– por miedo o porque se culpan a sí mismas de
la violencia, o pueden verse limitadas en sus posibilidades de cambiar la
situación a causa de su dependencia económica, del estigma social o por
sentirse impotentes.
Violencia contra las mujeres en la comunidad
Como
ha señalado la relatora especial relatora especial sobre la violencia contra la
mujer, con inclusión de sus causas y consecuencias, Radhika Coomaraswamy, la
comunidad es a la vez un entorno donde se niegan los derechos de la mujer y un
espacio formador.(34) Sin embargo, el apoyo de la
comunidad puede depender de que las mujeres compartan los conceptos de
"honor" de esa comunidad.
Por consiguiente, las comunidades
"vigilan" el comportamiento de sus miembros mujeres. Si se considera
que la conducta sexual de una mujer es inapropiada con arreglo a los cánones
comunitarios, esa mujer puede ser castigada. El castigo va desde la expulsión
de la comunidad hasta el castigo físico, como azotes y lapidación, o la muerte.
En muchos casos, las restricciones a la sexualidad de la mujer, en los términos
definidos por la comunidad son aprobadas por el Estado por la vía de leyes y
políticas que reflejan los valores comunitarios.(35)
La
violencia contra las mujeres en la comunidad (así como la violencia en el
ámbito familiar) tiene dos consecuencias importantes. La primera es el daño
físico y mental que provocan las agresiones y la segunda es el impacto que
produce la amenaza de tales actos sobre la percepción de seguridad y protección
de las mujeres. Mientras que todas las mujeres pueden sentirse, o pueden estar,
en peligro, algunas de ellas corren mayores riesgos. Como se verá infra, entre ellas están las mujeres
pertenecientes a comunidades marginadas, las jóvenes, las mujeres que están
bajo custodia y las refugiadas.
Violencia en situaciones de conflicto y posconflicto armado
Los
conflictos armados del último decenio en los Balcanes, África Central, África
Occidental y otros lugares se han caracterizado por los altos niveles de
violencia sexual y de otra índole dirigida contra las mujeres y por el colapso
(o la ausencia) de sistemas sanitarios eficaces.
Las
mujeres están en peligro no sólo cuando se encuentran en sus comunidades
durante las acciones bélicas, sino también cuando huyen de las zonas de combate.(36) Durante los conflictos en el África Occidental que
terminaron en 2002, una mujer de 35 años que había huido primeramente de
Liberia y luego de Sierra Leona, de donde pasó a Guinea, fue violada cuando
trataba de escapar de miembros de grupos políticos armados y de soldados de
Guinea. Formaba parte de un grupo de 17 personas que huyeron de un campo para
personas desplazadas cuando éste fue atacado simultáneamente por rebeldes y por
el ejército de Guinea en septiembre de 2000. El grupo, en el cual se encontraban la madre de la mujer, de 65 años de edad, sus
seis hijos y tres hijastros, fue capturado por las fuerzas rebeldes. Obligaron
a todos los refugiados a desnudarse y luego los registraron buscando dinero y
armas. A las mujeres se las sometió a registros vaginales ofensivos y después
fueron violadas.(37)
Amnistía
Internacional ha documentado numerosos relatos similares de abusos contra
mujeres mientras escapaban del peligro en África Occidental y Central y en
otros lugares.(38) Médicos sin Fronteras ha informado
sobre las experiencias de su clínica en Baraka, Congo Oriental.
|
La violencia
sexual durante el ciclo de una situación de refugiados(39) |
|
FaseTipo de violencia |
|
Durante el
conflicto, antes de la huida Abusos físicos y sexuales a manos de personas
que tienen autoridad; violencia sexual por parte de combatientes del gobierno
o de la oposición, o de civiles. |
|
Durante la
huidaAgresión sexual a manos de bandidos, guardias fronterizos, piratas;
captura y trata por parte de tratantes. |
|
En el país de asilo
o refugioAbusos sexuales por parte de las autoridades, abuso sexual de niñas
acogidas; violencia doméstica; agresiones sexuales durante la recolección de
leña, acarreo de agua, etc.; comercio forzado de favores sexuales para
sobrevivir. |
|
Durante la
repatriaciónAbuso sexual de mujeres y niñas que han sido separadas de su
familia; abuso sexual a manos de personas que tienen poder; agresión sexual
por parte de bandidos y guardias fronterizos. |
|
Durante la
reintegraciónLas retornadas pueden sufrir abusos sexuales como represalia;
extorsión sexual para obtener condición legal; violencia doméstica. |
Entre
agosto de 2003 y enero de 2004, la clínica atendió a más de 550 víctimas de
violencia sexual. Médicos sin Fronteras (MSF) creía que en zonas inaccesibles
cientos de mujeres quedaron aisladas e impedidas de recibir ayuda. MSF informó
de que las:
consecuencias médicas de la
violencia sexual son numerosas e incluyen la creciente transmisión del VIH y
complicaciones graves de la salud reproductiva. Miedo, pesadillas y dolores
psicosomáticos son sólo algunos de los problemas que experimentan las víctimas
de violencia sexual. Para las mujeres, la violación a menudo acarrea el rechazo
de su esposo e incluso de toda la comunidad.(40)
Las
mujeres que deben atravesar fronteras corren un riesgo especial de ser
explotadas sexualmente, cuando tratan de negociar un viaje seguro para ellas y
sus hijos. (Véase el cuadro supra.)
Los
efectos de los conflictos sobre la salud son considerables para todas las
personas involucradas, pero lo son aún más para las mujeres y los niños. Un
informe reciente de Amnistía Internacional sobre Burundi señalaba:
Los últimos diez años de
inseguridad han pasado factura a la salud de la población de varias formas:
problemas físicos causados por heridas relacionadas con la guerra; deterioro de
la salud como consecuencia de la limitación del acceso a los campos de labranza
y a los mercados […]; vulnerabilidad frente a las enfermedades agravada por el
hecho de dormir a la intemperie, a menudo con frío y lluvia, los
desplazamientos reiterados, la fatiga, la desnutrición [...]; destrucción de
centros de salud e inaccesibilidad a los servicios médicos a causa de la
inseguridad; saqueo de almacenes de productos farmacéuticos, y violencia sexual
generalizada, con la consiguiente transmisión del VIH/sida y otras
enfermedades.(41)
Los
datos parecen indicar que "en muchos países que han sufrido conflictos
violentos, las tasas de violencia interpersonal siguieron siendo altas aun
después de la cesación de las hostilidades, entre otras razones, debido a la
manera en que la violencia se convierte en algo socialmente más aceptado y a la
disponibilidad de armas".(42)
Trata de personas y prostitución
forzada
La
trata de mujeres se define en el Protocolo de Palermo.(43) El artículo 3 recoge
cuatro elementos definitorios que se refieren a la naturaleza de la captación,
el engaño y la explotación de las víctimas de la trata de personas, la cuestión
del consentimiento y la protección de los niños.(44)
A
las mujeres y niñas que son víctimas de trata se las priva de sus derechos
humanos fundamentales y deben hacer frente a riesgos considerables. Durante el
tránsito hacia el país de destino pueden ser violadas por quienes las
transportan o por otras personas; a su llegada se enfrentan al riesgo de ser
violadas por sus nuevos "dueños", que usan la violación como medida
de control y coacción. La violencia forma parte del proceso de coacción. A las
mujeres víctimas de trata se las somete repetidamente a abusos psicológicos,
que pueden puede incluir intimidación y amenazas, mentiras y engaños,
manipulación emocional y chantaje, en particular amenazas de informar a sus
familias sobre la naturaleza de su trabajo o relativas a la seguridad de sus
familias. Los tratantes mantienen a las mujeres en la inseguridad haciendo que
sus vidas sean impredecibles y su entorno inseguro. Una vez que llegan al país
de destino se las obliga a trabajar en régimen de explotación.
No
es sorprendente que esta cultura de coacción y violencia, así como la
naturaleza de los abusos sexuales a que son sometidas rutinariamente, tenga
consecuencias para la salud.(45) Como en muchos casos
las mujeres que son objeto de trata han entrado en el país de forma ilegal,
además de sus temores generalizados y de estar expuestas a las amenazas y la
coacción, pueden no tener acceso a servicios que están disponibles para otras
personas, incluida la atención médica. En un estudio citado por Amnistía
Internacional se indicaba que sólo el 10 por ciento de las mujeres víctimas de
trata en Kosovo recibían atención médica con regularidad.(46)
Los riesgos a los que deben hacer frente estas mujeres tienen consecuencias
para la responsabilidad ética profesional de los investigadores de derechos
humanos y de la salud, que deben prestar la atención debida a la seguridad de
las mujeres.(47)
Violencia sexual en las fuerzas
armadas
Las
mujeres que trabajan en las fuerzas armadas corren el riesgo de ser víctimas de
violencia sexual a manos de sus compañeros varones. Los informes indican que
por lo menos 37 mujeres pertenecientes a las fuerzas armadas solicitaron
asistencia sociopsicológica y de otra índole, por trauma sexual, a
organizaciones civiles de acción contra la violación al regresar a Estados
Unidos después de desempeñar funciones de guerra en Irak, Afganistán, Kuwait y
otros puestos en el extranjero(48) y que personal femenino de las fuerzas
armadas de Estados Unidos ha denunciado más de 175 casos de agresión sexual o
conducta indebida por parte de soldados varones.(49) Sin embargo, el problema
de la violencia sexual contra mujeres miembros de las fuerzas armadas se ha
documentado durante un largo periodo. Un estudio del periódico The Denver Post señalaba que "casi
5.000 presuntos delincuentes sexuales, entre ellos violadores, han evitado el
procesamiento y la posibilidad de ser encarcelados, desde 1992, según datos del
ejército" al serles impuestas sanciones administrativas en vez de ser
juzgados ante un consejo de guerra. Las cifras relativas a la fuerza aérea, la
marina y el cuerpo de infantería de Marina no eran incompletas o no estaban
disponibles. El periódico citaba un estudio del Pentágono que había revelado en
1988 que más del 90 por ciento de las víctimas militares de acoso sexual no
habían denunciado los abusos, algunas de ellas porque temían ser culpadas.(50)
Un
estudio anterior llegó a la conclusión de que la exposición de las mujeres al
acoso sexual en las fuerzas armadas está mucho más extendida de lo que se creía
anteriormente. De una muestra de población que recibía tratamiento por
trastorno de estrés post-traumático, el 63 por ciento denunció acoso sexual
durante el servicio militar y el 43 por ciento denunció violación. Se observó
que la exposición al "estrés sexual" (según la terminología de los
autores del estudio) tenía especial importancia en la aparición del trastorno
de estrés post-traumático.(51) Otro estudio realizado
en Estados Unidos reveló que, de más de 500 mujeres que llevaron a cabo la
entrevista de investigación, la mitad habían sufrido actos violentos durante el
servicio militar, incluida la violación, la agresión física o ambas cosas. Los
autores llegaron a la conclusión de que la calidad de vida, en lo relativo a la
salud, de las mujeres que habían sufrido agresión física o violación era muy
inferior.(52)
Las
niñas y mujeres que combaten en los grupos armados de oposición pueden tener
que afrontar actos de violencia sexual grave. Por ejemplo, en un informe de
2002, la relatora especial sobre la violencia contra la mujer señaló que
"[l]os testimonios dados por las ex combatientes demuestran cómo mientras
formaron parte de un grupo armado se las sometió a diversos tipos de violencia
basada en el sexo, como abusos sexuales o acoso por parte de los
superiores" así como a violación de sus derechos reproductivos.(53)
Matrimonios forzados
Las
normas de derechos humanos afirman con claridad que el matrimonio debe ser una
unión voluntaria entre los cónyuges.(54) En algunos
países y culturas se obliga a las mujeres –en particular a las jóvenes– a
casarse con hombres que han sido elegidos para ellas por sus padres o tutores y
con quienes ellas no desean casarse. Esta vulneración de los derechos humanos
puede ocasionar conflictos conyugales y violencia por parte del esposo. Si la
mujer trata de abandonar la relación puede correr el riesgo de sufrir actos de
violencia a manos de los familiares del esposo o de su propia familia, que
puede sentirse deshonrada por su comportamiento.(55)
Violencia relacionada con la dote
o "precio de la novia"
Pueden
hacerse pagos relativos al matrimonio, ya sea a la familia de la novia por parte del esposo (por ejemplo, en
ciertas zonas de África) o por parte de la
familia de la novia al esposo o a su familia (en el sur de Asia y en otras
regiones). En las culturas que exigen que la familia de la novia pague una
cantidad a la familia del esposo en el momento del matrimonio, pueden surgir
disputas relacionadas con la cuantía o con supuestos defectos de la esposa, lo
que hace que la mujer se vea sometida a diversas formas de violencia. (Los
supuestos defectos de la esposa también pueden causar violencia en las culturas
en que es la familia del hombre la que paga esa cantidad.) En algunos casos la
esposa es asesinada. En
La
costumbre de fijar un precio por la novia puede poner en peligro la salud de la
mujer si, por ejemplo, debilita su capacidad de negociación en lo relativo a
las relaciones sexuales o a acordar el número de hijos que la pareja ha de
tener. En algunas culturas, el hermano del esposo fallecido puede
"heredar" su esposa. Los defensores de los derechos de la mujer
consideran que costumbres como éstas aumentan en la mujer el riesgo de infectarse
con el VIH/sida.(57)
Medidas coercitivas relacionadas
con la salud reproductiva
Varias
prácticas relacionadas con la salud reproductiva tienen consecuencias para la
seguridad y el bienestar de las mujeres. Durante las guerras de los Balcanes en
la década de
En
Nigeria y algunas otras jurisdicciones, las mujeres pueden ser condenadas a
muerte por el Estado si se comprueba que han interrumpido un embarazo. Durante
una visita de investigación a Nigeria, en marzo de 2003, Amnistía Internacional
entrevistó a siete mujeres recluidas en la cárcel de Katsina, en el estado de
Katsina, y comprobó que una de ellas había sido procesada por "homicidio
sin premeditación" y condenada a morir en la horca por haberse sometido a
un aborto. De las mujeres que aún esperaban ser juzgadas, tres habían sido
acusadas del delito de homicidio sin premeditación, que conlleva la pena
capital. Dos de estas mujeres habían sido acusadas o declaradas culpables con
arreglo al Código Penal y una según el Código Penal de
Pruebas de virginidad
En
algunas culturas que atribuyen un valor elevado a la "castidad"
femenina, su familia, la familia del posible esposo u otras personas pueden
exigir que una mujer joven "pruebe" su virginidad. En consecuencia,
se requiere a veces al personal médico o de enfermería para que realice las
llamadas pruebas de virginidad –una inspección de los genitales externos de la
mujer– para determinar si ha tenido actividad sexual.
En
1994, Human Rights Watch informó de que a las alumnas de enseñanza secundaria
en toda Turquía se las obligaba a someterse a pruebas de control de la
virginidad. Estas pruebas también se les practicaban a "detenidas por
motivos políticos, a mujeres acusadas de ‘comportamiento inmodesto’, a
pacientes ingresadas en hospitales, a residentes en dormitorios estatales y a
mujeres que solicitaban empleos del Estado".(62)
Los
intentos de suicidio de cinco alumnas turcas a quienes se amenazó con
examinarlas por la fuerza condujeron a la prohibición de esta práctica en 1999.
Sin embargo, en 2001 se propuso volver a establecerla, antes de que un dictamen
definitivo contra las pruebas a alumnas de enseñanza secundaria se anunciase en
febrero de 2002.(63)
Un
estudio efectuado en Turquía en 1999 reveló que en una encuesta realizada a 188
médicos forenses éstos afirmaron haber llevado a cabo casi 6.000 pruebas en los
12 meses anteriores. La mayor parte de ellas se habían realizado a causa de
presuntas agresiones sexuales(64), pero alrededor de
1.800 se habían practicado por razones sociales. Aunque el 68 por ciento del
personal médico forense declaró que creía que las "pruebas de
virginidad" no eran apropiadas cuando no existía una denuncia de agresión
sexual, el 45 por ciento de ellos las habían realizado por razones sociales.
Una gran mayoría de los profesionales médicos encuestados (más del 90 por
ciento) coincidieron en que las pruebas son traumáticas desde el punto de vista
psicológico para los pacientes. Por otra parte, más de la mitad de los médicos
informaron que la mayoría de las pacientes se someten al examen en contra de su
voluntad.(65)
Otros
países tienen un dilatado historial en el uso de las pruebas de virginidad. Una
subespecialidad completa de la medicina forense en Irak está dedicada a la
virginidad, según un patólogo forense iraquí citado en un artículo reciente. El
patólogo señaló que la actual falta de seguridad en Irak y las elevadas cifras
de muertes violentas han conducido a que se haga menos esfuerzo por ocultar el
homicidio de mujeres por motivos de "honor".(66)
Mutilación genital
Hasta
136 millones de niñas y mujeres se ven afectadas por la práctica cultural de
cortar o mutilar los genitales externos.(67) Aunque tiene sus raíces en una
práctica tradicional de gran antigüedad y ha sido explicada de diversas maneras
como producto de la cultura, la religión, los valores estéticos o el
patriarcado, se la considera cada vez más una violación de los derechos humanos
de las personas a quienes se le impone.(68) Esta práctica tiene consecuencias
profundas y prolongadas, que afectan a la vida sexual y reproductiva de la
mujer. En el periodo inmediatamente posterior a la intervención, la herida
puede presentar hemorragias o infectarse y provocar una septicemia
generalizada. La persona afectada puede morir en cualquiera de los dos casos.
La niña o mujer también puede tener problemas para orinar. Los efectos de la
mutilación genital femenina pueden ser perjudiciales para la mujer en épocas
posteriores de su vida, cuando las relaciones sexuales, el embarazo y el parto
pueden ser dolorosos y, en el caso del parto, peligroso para la vida (véase
cuadro infra).(69)
|
Categorías de mutilación genital
femenina Tipo I: Excisión
del prepucio o capucha del clítoris, con o sin resección parcial o total del
clítoris. Tipo II: Excisión
del clítoris conjuntamente con resección parcial o total de los labios
menores. Tipo III: Excisión
parcial o total de los genitales externos y sutura/estrechamiento de la
entrada vaginal (infibulación) Tipo IV: Sin
clasificar: incluye pinchar, perforar o incidir el clítoris y/o los labios;
estirar el clítoris y/o los labios; cauterización por quemado del clítoris y
los tejidos adyacentes, raspado […] de la entrada vaginal o incisión […] de
la vagina; introducción en la vagina de sustancias corrosivas para causar
sangrado o de hierbas con el propósito de tensarla o estrecharla; todo otro
procedimiento que esté incluido en la definición de mutilación genital
femenina [de |
|
Complicaciones y consecuencias
posibles de la mutilación genital femenina |
|
Inmediatas y a corto plazo: |
Numerosos
grupos locales e internacionales han trabajado contra esta práctica durante el
último cuarto de siglo. Se están usando diversas estrategias, como la
movilización de la comunidad, la denuncia judicial, la educación para la salud
y el desarrollo de formas alternativas de la ceremonia que marca el "rito
de paso" de las niñas. Una respuesta a estos riesgos ha sido que la
intervención sea realizada por médicos, con el fin de involucrar a los
profesionales de la medicina en un procedimiento de mutilación no médico.(71) Esta participación ha encontrado la oposición
generalizada en las organizaciones de profesionales de la salud.(72)
Mujeres que corren riesgos
especiales
Todas
las mujeres y niñas pueden ser objeto de violencia de género, pero hay varios
factores que aumentan el riesgo. El factor de más importancia en la cuestión de
la violencia sexual es la convivencia con un compañero varón. Sin embargo,
existen otros factores que influyen sobre el riesgo de la violencia sexual,
como "ser joven; consumir alcohol u otras drogas; haber sido violada o
abusada sexualmente con anterioridad; [...] ser profesional del sexo; [...] la
pobreza".(73)
Presas
La
violencia sexual y de otra índole contra las mujeres en cárceles y centros de
detención es un problema importante. Amnistía Internacional y otras
organizaciones defensoras de los derechos humanos han documentado la violencia
contra las mujeres detenidas en numerosos países, cometida por guardias
penitenciarios y personal de seguridad, pero también por otros presos.(74)
Amnistía
Internacional ha documentado los abusos persistentes contra las mujeres en las
cárceles de Turquía. En marzo de 2002, Hamdiye Aslan, una mujer kurda de 37
años, estuvo dos días recluida en el Departamento Antiterrorista de
La
desnudaron y sufrió violación anal con una porra. El Colegio Médico de Turquía
abrió expediente a dos médicos que redactaron informes en los que declaraban
que no había sido torturada. Hamdiye Aslan fue trasladada a una prisión, donde
permaneció hasta que un tribunal ordenó su excarcelación tres semanas después
de su detención. Tras presentar una denuncia formal por el trato sufrido,
obtuvo nuevos certificados médicos que daban fe de lesiones que corroboraban
sus acusaciones de tortura.(75) Siguen recibiéndose
informes de violaciones y violencia sexual contra las mujeres detenidas en
Turquía.
Como
en la mayor parte de los países, las mujeres presas en el Brasil representan
sólo un pequeño porcentaje –alrededor del 5 por ciento– de la población reclusa
total. Sin embargo, estas mujeres corren riesgo de ser sometidas a malos
tratos. En algunos centros de detención, sufren tortura y malos tratos a manos
de la policía y de funcionarios penitenciarios. Las mujeres detenidas en
comisarías de policía soportan condiciones de hacinamiento extremo y falta de
intimidad. No se dispone de servicios sanitarios adecuados ni de atención
médica y no se presta atención a las necesidades de cuidado de la salud de las
mujeres, en particular en lo relativo al embarazo y el parto y a sus
responsabilidades familiares.(76)
Los
abusos sexuales y de otro carácter que sufren las mujeres presas son motivo de
preocupación desde hace tiempo en las cárceles de Estados Unidos. En octubre de
1998, Florence Krell se ahorcó colgándose de la puerta de su celda en
El
cacheo o registro de mujeres presas puede prestarse a abusos sexuales. En 2003,
en la prisión estatal de Valley para mujeres de California, la cárcel de
mujeres más grande del estado, se restableció la práctica de permitir que
agentes varones registraran físicamente a las mujeres. La nueva normativa
permitía a los guardias varones practicar cacheos no supervisados a presas
mujeres, lo que implicaba tocar la zona de los pechos y la entrepierna, un
procedimiento que había sido prohibido en la prisión de Valley en 1998 después
de años de protestas de las mujeres que eran sometidas a manoseo y otros abusos
sexuales a manos de los guardias varones. Entre las mujeres que eran sometidas
a estos registros se encontraban reclusas que tenían antecedentes de haber
sufrido abusos físicos o sexuales antes de ser encarceladas.(78)
Esta práctica fue suprimida el 15 de octubre de 2003, poco después del comienzo
de una campaña en contra de la normativa.
Las
mujeres también pueden estar expuestas a humillación sexual cuando visitan a presos. En Argentina, las
mujeres visitantes eran sometidas a revisiones vaginales hasta que en 1996 un
caso que se presentó ante
Mujeres internadas en instituciones
Las
mujeres internadas en instituciones estatales o que tienen habilitación estatal
corren el riesgo de ser privadas de muchos derechos básicos. Aunque el personal
médico y otros funcionarios dedicados al cuidado de la salud tienen la obligación
de actuar en salvaguardia del interés superior de las mujeres, existen sin
embargo datos que indican que estas mujeres son vulnerables, y pueden ser
víctimas de abusos a manos de sus cuidadores o de otras personas con el
conocimiento de sus cuidadores.
En
2001, Amnistía Internacional informó de que a mujeres con discapacidad mental
internadas en una institución estatal en el pueblo de Sanadinovo, en Bulgaria,
se las sometía a condiciones que constituían trato cruel, inhumano y
degradante. A algunas internas las tenían encerradas en una jaula, porque el
personal sostenía que "se han portado mal". Expertos independientes
citados por Amnistía Internacional en su informe describían las condiciones en
estas instituciones como "una muerte lenta".(80)
El gobierno clausuró la institución después de una campaña internacional de
protesta.
Se
ha informado de que mujeres que están internadas a causa de enfermedades
mentales en otras otros lugares se han visto afectadas por la violencia sexual,
aunque no necesariamente dentro de la institución. Mujeres hospitalizadas en un
centro psiquiátrico en el sur de
Trabajadoras domésticas
Las
empleadas domésticas –mujeres que trabajan en las casas de familias más
pudientes en el mundo desarrollado o en desarrollo– corren el riesgo de sufrir
abusos sexuales por parte de sus empleadores y familiares y de amigos del
empleador. El riesgo de las mujeres que viajan al extranjero para trabajar en
el servicio doméstico es aún mayor. Las mujeres que han entrado en un país sin
documentación, o cuya documentación les ha sido retirada por sus empleadores,
en muchos casos no pueden buscar resarcimiento legal por los abusos que han
sufrido. Esta situación puede surgir porque se encuentren preocupadas por estar
infringiendo las leyes del país y en consecuencia, tienen temor de perder su
empleo, su casa y su seguridad. Los empleadores pueden servirse de este miedo
para silenciar a la mujer. Las empleadas domésticas pueden tener que hacer
frente a restricciones legales si desean cambiar de trabajo, y pueden
experimentar dificultades con el idioma y miedo a la deportación si protestan
por el maltrato.(84)
Mujeres y niñas refugiadas y
desplazadas internas
Las
mujeres refugiadas y solicitantes de asilo que huyen de una situación de
peligro pueden encontrarse en nuevas situaciones de grave riesgo. Se ha sabido
que funcionarios estatales (como los funcionarios de inmigración o los guardias
fronterizos), traficantes, miembros de grupos armados, refugiados varones u
otros migrantes han abusado de mujeres refugiadas mientras estaban en tránsito.
En
varios países, los solicitantes de asilo son recluidos en prisiones o
instalaciones de detención similares a prisiones donde viven como reclusos
penados. Amnistía Internacional y otras organizaciones defensoras de los
derechos humanos han documentado casos de abusos contra mujeres y niñas
refugiadas y solicitantes de asilo durante la detención, así como de
condiciones que constituyen trato cruel, inhumano o degradante.(85)
Para
las mujeres inmigrantes (y para las que pertenecen a grupos minoritarios)
también es difícil tomar medidas cuando sufren actos de violencia en el ámbito
familiar. Un estudio realizado en Canadá describió una "serie compleja de
circunstancias, actitudes, barreras y vacíos de servicios que hacen que las
mujeres inmigrantes y las que pertenecen a minorías distinguibles se encuentren
en una situación de especial vulnerabilidad, que les impide obtener el apoyo
necesario cuando hacen frente a la
violencia
doméstica".(86)
Incluso
en los casos en que las mujeres consideran que existen condiciones suficientes
de seguridad para regresar a su país de origen (o en los casos de retorno
involuntario), a su vuelta se pueden encontrar viviendo al lado de los autores
de los abusos que las obligaron a huir. Al regreso del desplazamiento interno o
del exilio en otro país, las mujeres y niñas también pueden encontrarse con una
nueva serie de problemas, incluso con la persistencia de altos niveles de
violencia.(87) El colapso de las estructuras
comunitarias y de los roles tradicionales que es a menudo una consecuencia del
conflicto y de la huida presenta nuevos desafíos a la sociedad después del
conflicto.(88)
Los
datos recogidos en los últimos años indican que las mujeres y niñas refugiadas
ni siquiera están protegidas contra la explotación sexual y de otro carácter a
manos del personal de ayuda humanitaria. En informes publicados en 2002 por
En
Nepal, el ACNUR admitió que al menos en 18 casos, el personal de ayuda a los
refugiados había sometido a abusos sexuales y explotación a refugiadas
butanesas alojadas en los campos. Entre las víctimas estaban una niña de siete
años y una mujer discapacitada.(90) En 2004 se
formularon nuevas denuncias con respecto a las fuerzas de
|
Si voy a ver a los soldados [de Yo cruzo la alambrada cuando necesito
comida. [...] Allá no nos pasa nada malo, los soldados son bondadosos y nos
regalan cosas. En este campo no hay mucho. Yo vine a Bunia para estar segura
y para escaparme de los soldados que atacaron mi pueblo. [...] Los soldados
de |
Como
respuesta al alto nivel de violencia al que deben hacer frente las mujeres
refugiadas,
Mujeres lesbianas, bisexuales y
transgénero
Las
mujeres lesbianas, bisexuales y transgénero deben hacer frente a violencia de
género dentro de la comunidad así como a manos de funcionarios del Estado.
Una
activista ugandesa de los derechos de las lesbianas y los gays, Christine
(nombre ficticio), y cuatro amigos formaron un grupo de defensa de los derechos
humanos a comienzos de 1999. Los cinco se encontraron con obstáculos especiales
en Uganda, donde "el conocimiento carnal de cualquier persona contra el
orden natural" es un delito que puede ser penado con cadena perpetua.
Christine y los otros cuatro fueron detenidos y torturados en un centro de
detención secreto. A Christine la violaron luego de dejarla sola en una
habitación con tres detenidos varones. La detuvieron solamente porque era lesbiana
y activista de derechos humanos en un país donde la homosexualidad es un
delito. Más tarde, ella declaró: "Al llegar la medianoche, dijeron: ‘Vamos
a enseñarte una cosa’. Me quitaron la ropa y me violaron. Recuerdo que me
violaron dos de ellos, después me desmayé".(94)
Trabajadoras de la industria del
sexo
Las
personas que venden servicios sexuales, de forma independiente o bajo el
control de un "agente" o proxeneta, corren a menudo un alto riesgo de
violencia. Pueden sufrir violencia para obligarlas a iniciarse en el trabajo
sexual; violencia para que se mantengan en él; violencia a manos de los
clientes; y violencia si fracasan en cualquier intento de escapar del control
del proxeneta. Para algunas, su principal motivo de preocupación es la violencia
por parte de los clientes.(95) Las mujeres objeto de
trata corren un riesgo de violencia particularmente alto (véanse pp. 8-10 supra).
Las
trabajadoras de la industria del sexo que son violadas pueden descubrir que sus
quejas no son oídas o no son entendidas. El colectivo de trabajadores de la
salud se cuenta las personas que no siempre sienten compasión por quienes
venden servicios sexuales. En
Consecuencias de la violencia
para la salud de las mujeres
Las
consecuencias de la violencia para la salud se perciben en muchos niveles
diferentes. Por ejemplo, las secuelas que siente la
persona; los efectos sobre la familia; el impacto de la violencia en la
comunidad; las implicaciones para el sistema médico-legal; y el impacto de la
violencia en el autor de esa clase de actos. Aunque en el apartado siguiente se
consideran por separado las lesiones físicas, las consecuencias para la salud
mental y las repercusiones de las enfermedades derivadas de la violencia contra
las mujeres, debe tenerse en cuenta que existe una compleja interacción entre
estos aspectos y que el examen separado de cada uno de ellos no expresa la
complejidad del efecto total de la violencia.
|
Consecuencias
sobre la salud de la violencia masculina en la pareja(97) |
|
Físicas |
Lesiones físicas
Los
estudios llevados a cabo en todos los continentes han documentado los daños
físicos causados a las mujeres como consecuencia de la violencia por motivos de
género. El Informe mundial sobre la
violencia y la salud examina el costo global de la violencia para las
mujeres.(98)
Los
efectos de la violencia contra las mujeres son a la vez inmediatos y de larga
duración. Un estudio efectuado en Suecia sobre casi 400 mujeres de mediana edad
reveló que los problemas de salud entre las mujeres eran 11 veces más probables
entre aquellas que habían sufrido abusos de niñas, y 7 veces más probables
entre las
que habían
sufrido abusos en la edad adulta.(99)
En
un estudio realizado en Estados Unidos, Valera y Berenbaum examinaron los casos
de 99 mujeres maltratadas y llegaron a la conclusión de que casi tres cuartas
partes de las mujeres habían sufrido por lo menos una lesión cerebral
relacionada con la violencia de su compañero, y la mitad había sufrido lesiones
cerebrales múltiples por la misma razón.(100)
La
penetración sexual no consensuada puede causar numerosas complicaciones
ginecológicas entre las que se incluyen las hemorragias o infecciones vaginales,
los fibromas, la disminución del deseo sexual, la irritación de la zona
genital, el dolor durante el coito, los dolores crónicos de la pelvis y las
infecciones de las vías urinarias.(101) (Véase el cuadro supra.)
Ni
el embarazo ni la edad avanzada protegen a las mujeres de la violencia y sus
efectos. Un estudio realizado en Estados Unidos mostró que la proporción de
mujeres embarazadas que sufrían violencia física era
|
Servicios de
salud que necesitan las mujeres víctimas de violencia sexual Asistencia
sociopsicológica Exámenes y/o
profilaxis de enfermedades de transmisión sexual Pruebas de embarazo
Prevención del
embarazo (anticoncepción de emergencia) Asistencia y
asesoramiento relativos al embarazo Documentación
médica con fines legales Remisión a
servicios no médicos tales como asistencia social y asesoramiento jurídico |
de alrededor del
11 por ciento. Las mujeres que denunciaron ser víctimas de actos de violencia
tenían más probabilidades que sus contrapartes de referencia (es decir, mujeres
con características similares pero que no habían denunciado violencia) de dar a
luz mediante operación cesárea y de ser hospitalizadas antes del parto por
complicaciones maternales como por ejemplo infección renal, parto prematuro y
trauma causado por caídas o golpes en el abdomen.(102)
Un
examen de estudios sobre la violencia contra las mujeres embarazadas en países
en desarrollo reveló que la proporción iba desde el 4 por ciento hasta el 29
por ciento. Entre los principales factores de riesgo con respecto a sufrir
abusos durante el embarazo figuraban el bajo nivel económico, la escasa
educación de los dos miembros de la pareja y la falta de planeamiento del
embarazo. El bajo peso del niño al nacer se consideraba consecuencia de la
violencia.(103)
Enfermedades
VIH/sida
Los
tipos predominantes de enfermedades graves causadas por la violencia contra las
mujeres se transmiten por vía sexual. De éstas, el virus de inmunodeficiencia
humana (VIH) es una de las más graves(104), pero no se
ha investigado adecuadamente el nexo entre la violación y la transmisión del
virus. Se ha calculado que el índice de transmisión en único episodio durante
un acto sexual no violento sin protección se sitúa entre el 0,03 y el 0,56 por
ciento (es decir, de
Otras
formas de violencia también tienen influencia sobre la infección con el VIH.
Hay estudios que sugieren que las mujeres que están infectadas o corren riesgo
de infectarse con el VIH pertenecen a segmentos de población que también corren
riesgo de violencia. En el caso de una pequeña porción de las mujeres, la
violencia puede originarse cuando revelan su condición de infectadas con el VIH
o como resultado de una discusión acerca del uso de preservativos.(107)
La
violencia basada en el género es un factor de riesgo de infección con el VIH
(después de ajustar la tasa con arreglo al propio comportamiento de alto riesgo
de las mujeres, que es a su vez posiblemente producto de la violencia del
hombre). Un estudio reciente(108) sobre cerca de 1.400
mujeres que se presentaron para solicitar atención prenatal en cuatro centros
sanitarios de Soweto, Sudáfrica, reveló que la violencia masculina en la
pareja, así como un nivel elevado de control masculino en la relación en curso
de una mujer estaban vinculados con la condición de portadora del VIH. Los
autores del estudio llegaron a la conclusión de que las mujeres cuyos
compañeros son violentos o dominantes corren mayor riesgo de contraer el VIH a
lo largo de su vida. Sugirieron que los hombres violentos tienen más
probabilidades de ser portadores del VIH y de imponer prácticas sexuales de
riesgo a sus parejas, y pidieron que se sigan realizando investigaciones para
aclarar la relación entre el concepto social de la masculinidad, la violencia a
manos de la pareja, la dominación masculina en las relaciones de pareja y las
conductas que acarrean riesgo de contraer el VIH en los hombres.
Un
estudio realizado en Chennai (Madrás), en
|
Las consecuencias médicas de la violencia
sexual son devastadoras. Las lesiones físicas pueden hacer peligrar la vida,
y muchas víctimas de violación corren el riesgo de contraer enfermedades de
transmisión sexual, incluido el VIH. [...] Este
riesgo aumenta significativamente durante la violación porque el coito
forzado causa lesiones y hemorragias, facilitando de este modo la transmisión
del virus. Los embarazos no deseados como
consecuencia de violación pueden obligar a las mujeres a procurar abortos no
supervisados por médicos. Médicos sin Fronteras ha visto casos de infecciones
inflamatorias pélvicas y de septicemia causadas por tales procedimientos.
Otros problemas que afectan la salud reproductiva incluyen interrupciones o
anormalidades del ciclo menstrual o retraso en la concepción. Médicos sin
Fronteras, marzo de 2004(110) |
En
Ruanda, un estudio llevado a cabo en 2000 por AVEGA, una asociación de viudas
que sobrevivieron el genocidio de 1994, reveló que dos tercios de 1.125 mujeres
que sobrevivieron a la violación durante el genocidio eran portadoras del VIH.
Según un informe de
Ha
sido en este contexto en el que los investigadores médicos y las ONG de
Sudáfrica han abogado por una política de profilaxis después de la exposición
en casos de violación.(112) Aunque existe un apoyo creciente al uso de la
profilaxis después de la exposición, ha habido escasa investigación rigurosa
respecto a su eficacia tanto en los casos de accidentes médicos como en la
posible transmisión sexual(113); los casos de los que se tiene conocimiento son
alentadores aunque puede no ser una forma de protección segura después de la
exposición no ocupacional.(114) En enero de 2005, una normativa revisada sobre
profilaxis después de la exposición no ocupacional adoptada por los Centros de
Control de las Enfermedades de Estados Unidos. Indicaba que la profilaxis
después de la exposición debía aplicarse "cuando las personas buscan
atención dentro de las 72 horas de la exposición, se conoce que proviene de una
fuente infectada con el VHI y las circunstancias de la exposición representan
un riesgo sustancial de transmisión". La normativa aconsejaba que otro
tipo de casos se evaluasen uno a uno.(115)
|
Estaba en Nianza durante la guerra, y
mataron a mi marido. Los milicianos nos violaron, a mí y a mis cuñadas. A las
que replicaban las mataban. Yo era tímida, así que sobreviví.[...] Ya estaba embarazada en ese momento, ahora mi hijo
tiene 10 años.[...] Mi segundo esposo perdió el juicio, yo he enfermado más a
causa de las preocupaciones que me da. Me abandonó cuando supo que tenía el
VIH, y por eso lloro tanto ahora. Me humilló delante de los vecinos, así que
ahora ellos se burlan de mí. Quizá mi marido está sano, y por eso lo hizo. Él
no quiere que le hagan la prueba. Yo estoy preocupada porque no tengo
propiedades, ni dinero para la comida de los niños, y vivimos mal. Siempre
estoy enferma y somos demasiado pobres. [...] A mí no me tocó la ayuda del
gobierno porque no perdí suficientes personas durante el genocidio. Sobreviviente de
violación, Kigali, Ruanda(116) |
Dado
que las mujeres frecuentemente no tienen control, o casi no lo tienen, sobre el
uso de preservativos por sus parejas, se ha prestado cada vez más atención al
desarrollo de microbicidas.(117) Como los microbicidas
ofrecen protección a las mujeres, independientemente del control de los
hombres, su importancia potencial es muy grande.
|
Profilaxis
posterior a la exposición al VIH |
|
¿Qué es?Un tratamiento de 28 días de duración, con uno, dos o
tres fármacos antirretrovirales para impedir que el virus establezca una
infección. |
|
¿Quiénes deben
recibirla?Las personas que han estado, expuestas al
VIH, o probablemente lo hayan estado, pero que son seronegativas y por lo
tanto vulnerables. |
|
¿Cuándo debe ser
administrada?La profilaxis después de la exposición
debe comenzar dentro de las 72 horas siguientes a la probable exposición. |
|
¿A quiénes no se les debe administrar la
profilaxis?Personas que no han estado expuestas a
sexo de riesgo. Personas que no han
tenido relaciones sexuales con personas infectadas. Personas que ya son
portadoras del VIH(119). |
Las
campañas de las ONG, así como las acciones judiciales en los tribunales, han
llevado a un mayor compromiso político para que haya mayor disponibilidad de
fármacos antirretrovirales y han contribuido a un mayor compromiso de entrega
de los medicamentos necesarios a las personas que los necesitan.(120)
Otras enfermedades de transmisión
sexual
Las
mujeres que han sido víctimas de violación son también vulnerables a las
infecciones bacterianas: sífilis, gonorrea, clamidia; a las infecciones
virales: hepatitis B, herpes simplex (herpes genital), y papiloma (verrugas
genitales); a la tricomoniasis (que es causada por protozoarios unicelulares) y
a las molestias que causan los piojos púbicos (ladillas) y la sarna.(122)
|
Enfermedades
de transmisión sexual |
|
Virales Citomegalovirus VIH/sida Hepatitis B Herpes simplex Papiloma humano Bacterianas Clamidia Gonorrea SífilisProtozoarias TricomonasCausadas por insectos Piojos púbicos
(ladillas) Sarna |
Consecuencias de la violencia en
la salud mental
La
violencia tiene el efecto de destruir la sensación de seguridad personal de la
mujer. La violencia sexual agrega a lo anterior una agresión profunda al ser
más íntimo de la mujer. Las mujeres experimentan una variedad de consecuencias
psíquicas y del comportamiento de la violencia (véase el cuadro, p. 23). Éstas
incluyen: ansiedad, miedo, depresión, sentimientos de vergüenza y culpabilidad,
trastornos del sueño, trastornos alimentarios, autoestima baja, trastorno de
estrés post-traumático, daño autoinfligido, consumo y abuso de sustancias,
pensamientos suicidas, comportamiento sexual de riesgo.
El
VIH/sida ha agregado un factor adicional con respecto a la reacción psíquica y
conductual ante la agresión. Según un estudio, las sobrevivientes de agresiones
sexuales presentaban mayor ansiedad, depresión y síntomas de trastorno de la
personalidad límite y tenían probabilidades significativamente mayores de
denunciar coitos recientes sin protección que las personas que no habían
sufrido agresiones sexuales.(123)
Depresión, ansiedad y miedo
Las
mujeres que han sido víctimas de violencia pueden experimentar depresión,
aumento de la ansiedad y temores por su seguridad personal, la vida rutinaria y
la salud.(124) La depresión es una de las
consecuencias mentales negativas más predominantes de la violencia en el ámbito
familiar o a manos de la pareja.(125)
Mientras
que la ansiedad y el miedo son consecuencias comunes de la violencia, el miedo
y la aprensión entre las mujeres y niñas en la comunidad no están relacionados
solamente con experiencias de agresión, sino que reflejan una sensación de
falta de seguridad. Un estudio llevado a cabo en Australia, que descubrió que
el 70 por ciento de las mujeres tenían miedo a caminar por la calle de noche,
señaló que el nivel de miedo era mayor en las mujeres que tenían pareja que en
las que vivían sin compañero.(126) Encuestas realizadas en el Reino Unido
informaron de que el 37 por ciento de las mujeres jóvenes de
Cambios del comportamiento
El
comportamiento de las mujeres y las niñas puede cambiar significativamente como
consecuencia de los abusos físicos y sexuales. Estos cambios incluyen correr
riesgos,(128) abuso de sustancias(129), trastornos del
sueño(130), trastornos alimentarios(131) y conducta autoagresiva(132).
Pensamientos suicidas e intentos de suicidio pueden también seguir a los abusos.(133) La agresión sexual puede tener repercusiones en el
comportamiento sexual de la mujer que se manifiestan en problemas de inhibición
de respuesta, como miedo y disfunciones en la excitación y el deseo. Un
conjunto de factores puede mitigar estos problemas, incluido un fuerte apoyo de
la pareja.(134)
Reacciones traumáticas causadas
por estrés
Las
mujeres (y los hombres) que han sufrido agresiones sexuales o actos de
violencia con peligro para su vida pueden reaccionar de varios modos distintos,
que tomados en conjunto constituyen una reacción traumática por estrés. La reacción de estrés agudo es un estado
pasajero que responde a un acontecimiento traumático. Los síntomas comienzan en
el momento del acontecimiento y pueden desaparecer en pocos días. Estos
incluyen la reducción de la atención, desorientación, depresión, aislamiento y
ansiedad. El trastorno que se ha observado con más frecuencia –debido a su
duración y gravedad– es el trastorno de
estrés post-traumático. Aunque esta categoría de diagnóstico ha sido
criticada,(135) lo cierto es que refleja tipos
ampliamente observados de reacción a la violencia y en particular a la
violación. (Véase el cuadro infra que
muestra un resumen de los elementos diagnósticos del trastorno de estrés
post-traumático tal como los presentan
|
Trastorno de
estrés post-traumático A. La persona ha
estado expuesta a un acontecimiento estresante o a una situación de
naturaleza excepcionalmente amenazante o catastrófica. Criterios de diagnóstico de La definición del
trastorno de estrés post-traumático de |
Numerosos
estudios han documentado la incidencia, la epidemiología, los factores de
predisposición y los enfoques en la terapia del trastorno de estrés
post-traumático. Hay pruebas claras de que el trastorno representa una
consecuencia de la violación y de otras agresiones traumáticas a las mujeres
que tiene gran importancia para la salud mental.(136)
Discapacidad
La
violencia contra las mujeres puede acarrear discapacidad física. Durante el
genocidio en Ruanda y en los conflictos civiles en África Occidental, las
mujeres –y los hombres– sufrieron amputación de manos y brazos cometida por
combatientes de la oposición. También fueron víctimas de lesiones causadas por
agresiones selectivas por motivos de género. En varios conflictos, a las
mujeres les han cortado los senos y les han dañado gravemente los órganos
reproductores. Una lesión causada por la violación violenta que resulta
particularmente aislante desde el punto de vista social para las mujeres es la
fístula –una ruptura de las paredes que separan la vagina de la vejiga o del
recto–. La víctima padece incontinencia y por lo general se la aísla
socialmente y se la excluye de la participación en la comunidad. La herida
puede corregirse mediante cirugía si la mujer puede acceder a un hospital
adecuado.(137)
Los
problemas psíquicos causados por la exposición a la violencia pueden de por sí
constituir una discapacidad, porque inhiben la capacidad de las mujeres para
desempañarse de manera eficaz.
Esterilización forzada
En
un periodo de cinco años (1996-2000), más de 250.000 mujeres, de una pobreza
abrumadora y provenientes de zonas rurales remotas, fueron sometidas a
esterilización forzada, sin un adecuado proceso de consentimiento, durante la
aplicación de un programa de planificación familiar en Perú.(138) Un juicio que
sentó jurisprudencia, presentado contra el gobierno de Perú, se resolvió ante
En
Eslovaquia, se afirmó que a mujeres de la minoría romaní las habían
esterilizado sin su consentimiento durante el periodo de gobierno comunista y
durante la década de 1990.(140) Aunque el gobierno declaró que investigaría las
denuncias, Amnistía Internacional volvió a manifestar sus motivos de
preocupación a mediados de 2003, dado que, a pesar de sus repetidos
llamamientos, no se estaba realizando la investigación de las denuncias de manera
independiente, exhaustiva e imparcial, como exige el derecho internacional.
Además, Amnistía Internacional expresó su inquietud en relación con el
persistente acoso y la intimidación a que, según se había informado, se había
sometido a víctimas, testigos y defensores de los derechos humanos.(141) La campaña continuó durante el año siguiente para
asegurar que las investigaciones del gobierno cumplían las normas exigidas.
Embarazo
El
embarazo es a la vez un resultado de la violencia sexual y un factor en la
comisión de actos de violencia por parte de la pareja.(142)
El índice de embarazos por violación es de difícil documentación por varias
razones, como por ejemplo el hecho que la mayor parte de las violaciones no son
denunciadas. Por otra parte, algunas mujeres son víctimas de sistemática y
repetida, lo que aumentaría la probabilidad de embarazo como consecuencia.
Stewart y Trussel(143) estimaron que en Estados Unidos
en 1998 se produjeron unas 25.000 concepciones como consecuencia de violación.
Ese año se denunciaron unas 330.000 agresiones, aunque el número real fue sin
duda más elevado. Un estudio anterior realizado en Estados Unidos calculó que
el índice nacional de embarazos relacionados con la violación era del 5 por
ciento del total de violaciones [es decir que como promedio, 5 mujeres de cada
100 quedarían embarazadas después de la violación] entre las víctimas en edad
reproductiva (de
Las
normas internacionales de derechos humanos no contemplan el derecho al
aborto.(145) Sin embargo, en las conferencias internacionales de derechos
humanos y en los organismos intergubernamentales que interpretan los tratados
sobre derechos humanos se observa un aumento del apoyo a la postura de que,
cuando sea legal, el aborto debe ser seguro y accesible y que, además, debe
permitirse en los casos en que el embarazo es consecuencia de violación.(146)
Los organismos internacionales de derechos humanos también han instado a los
gobiernos a eliminar las sanciones penales al aborto; esto es, que las mujeres
no deben ser encarceladas por abortar.(147)
Los
datos indican que los abortos ilegales tienen, en general, un índice de
complicaciones y muerte más elevado que los que se llevan a cabo legalmente en
una clínica.(148) En Brasil, las organizaciones de mujeres y las sociedades
obstétricas y ginecológicas han estado ejerciendo presión para lograr que se
disponga de servicios seguros de interrupción del embarazo de acuerdo con la
legislación vigente en el país, para evitar las consecuencias fatales de los
abortos ilegales(149), y
Los
estudios sobre la violencia contra las mujeres embarazadas han señalado índices
de violencia del 1,2 al 21 por ciento de las muestras de población
estudiadas.(151) Coker y sus colaboradores en Estados Unidos han puesto de
relieve que los abusos durante el embarazo están relacionados con la muerte
perinatal y con el parto pretérmino con bajo peso al nacer y que el riesgo
aumenta al aumentar la frecuencia de los abusos.(152) Investigadores en Arabia
Saudí informaron sobre un índice de violencia física del 21 por ciento en la
muestra objeto de estudio; evidenciaron que las mujeres que habían
experimentado esta clase de violencia tenían más probabilidades de ser
hospitalizadas durante el período prenatal a causa de complicaciones maternales
como trauma abdominal en la mujer embarazada, parto prematuro e infecciones
renales. Hay una relación estadística positiva entre la violencia durante el
embarazo y el nacimiento por cesárea, el sufrimiento fetal y el parto prematuro.(153)
Un
estudio reciente llevado a cabo en Canadá puso de manifiesto una tasa de
violencia menor –el 1,2 por ciento– pero confirmó los resultados de los
trabajos de investigadores anteriores, incluida la relación entre los abusos
físicos durante el embarazo y el retardo del crecimiento intrauterino y,
además, la relación de la violencia con índices más elevados de hemorragias
preparto y mortalidad perinatal.(154)
Un
estudio en Nicaragua concluyó que los abusos físicos a manos de la pareja
durante el embarazo eran un factor de riesgo independiente en el nacimiento de
niños con bajo peso(155), un resultado confirmado por
un estudio realizado en Costa Rica por Núñez y otros(156), por estudios
estadounidenses a cargo de Lipsky y sus colaboradores entre adultos(157) y por
Covington y colaboradores entre adolescentes estadounidenses.(158)
Muerte
Las
mujeres corren peligro de muerte a manos de sus parejas, con una tasa, además,
considerablemente más elevada que la del riesgo que corren los hombres de ser
agredidos por sus compañeras. Los estudios realizados en varios países, como
Estados Unidos y Australia, han puesto de relieve que entre el 40 y el 70 por
ciento de las mujeres asesinadas habían muerto a manos de sus parejas varones.
En Estados Unidos y Australia, entre el 4 y el 9 por ciento de los varones
víctimas de asesinato habían muerto a manos de sus parejas mujeres.(159) En el
Reino Unido, el 37 por ciento de las mujeres víctimas de homicidio habían
muerto a manos de sus parejas varones actuales o anteriores: 92 mujeres, lo que
significaba un promedio de casi dos mujeres por semana.(160) Nuevas
investigaciones en Sudáfrica han puesto de manifiesto que en promedio, una
mujer es víctima de homicidio cada seis horas a manos de un compañero íntimo,
una tasa de 28 muertes por semana. Según el informe, ésta es la tasa más
elevada del mundo de entre los lugares donde el fenómeno ha sido estudiado.(161) El estudio mostraba que el 50 por ciento de todas las
mujeres asesinadas en Sudáfrica por autores conocidos en 1999 habían muerto a
manos de hombres con quienes mantenían una relación íntima.
En
algunos países, las mujeres corren riesgo de perder la vida a causa de
prácticas culturales que imponen la muerte a las mujeres de quienes se percibe
que no observan las normas sociales o se rebelan contra ellas. En los países
del Mediterráneo Oriental y en el subcontinente indio, a las mujeres se les da
muerte con impunidad si se advierte que ofenden ya sea el "honor" de
los hombres, a través de lo que se percibe como su mala conducta sexual, o los
valores más generales de la comunidad que definen lo que se considera la
conducta apropiada para una mujer. Un informe de Human Rights Watch documentó
la situación de las mujeres en Jordania, que corren riesgo de violencia si hablan
con un hombre que no pertenezca a su familia, si se casan sin la aprobación de
la familia, mantienen relaciones sexuales prematrimoniales o quedan embarazadas
fuera del matrimonio. En 2003, por lo menos 17 mujeres murieron en los llamados
homicidios en nombre del "honor", mientras que 22 perdieron la vida
en 2002(162) y por lo menos 19 en 2001.(163)
Sin
embargo, mientras que a los hombres acusados de homicidios por motivos de
"honor" se tiende a tratarlos con indulgencia, las mujeres que se
enfrentan a la posibilidad de ser acusadas de delitos en nombre del
"honor" pueden ser enviadas a prisión "por su propia
seguridad". Una vez allí, no les permiten salir de la prisión hasta que un
familiar varón declare que garantizará su seguridad.(164)
En
Pakistán, todos los años se da muerte a cientos de mujeres, de todas las
edades, en todas partes del país y por una variedad de motivos relacionados con
percepciones del "honor". Entre las víctimas se encuentran jóvenes
prepubescentes, jóvenes y mujeres solteras, mujeres ancianas, incluso abuelas,
mujeres casadas y viudas. La presunta mala conducta que acarrea
"deshonor" es por lo común de orden sexual.(165)
En
el subcontinente indio, numerosas mujeres mueren cada año por quemaduras
causadas con fuego o ácidos. Un estudio forense de las muertes causadas por
quemaduras documentó la naturaleza terrible de esta práctica. La mayoría de las
víctimas tenían de
El
uso de ácido sulfúrico o nítrico con el fin de causar heridas y sufrimientos
atroces a las mujeres ha sido documentado en Bangladesh.(167)
Motiva estos ataques, al parecer, la venganza por el rechazo a insinuaciones
sexuales o a propuestas de matrimonio u otras razones relacionadas con
conflictos familiares. Una ONG,
La
hospitalización no protege necesariamente a las mujeres que han sido marcadas
por "deshonrar" a su familia. En febrero de 2004, varias semanas
después del nacimiento de un hijo ilegítimo, a Guldunya Toren, una mujer turca
de 22 años, sus dos hermanos le dispararon y la hirieron en la calle. Desde su
cama de hospital en Estambul, ella rogó a la policía que la salvara. Sin
embargo, no se le brindó protección, y una noche, a altas horas, sus hermanos
entraron en el hospital, que no tenía vigilancia, y le dispararon a la cabeza,
dándole muerte.(169)
En
otro caso, Mehmet Halitogullari confesó haber estrangulado a su hija de 14
años, Nuran, en abril de 2004, tras ser secuestrada cuando volvía a su casa por
un hombre que la retuvo y violó durante varios días. La policía detuvo al
hombre y devolvió a Nuran a su casa, donde su padre le dio muerte. El padre de
Nuran está siendo enjuiciado por asesinato.(170)
Las
mujeres que han sido víctimas de violencia sexual en Turquía se encuentran en una
situación intolerable. Un medico turco dijo: "Las mujeres que han sido
violadas tienen cuatro alternativas bajo este régimen legal [el turco]: casarse
con el violador, suicidarse, hacerse prostitutas o que las maten".(171) Un informe reciente de Amnistía Internacional sobre
Turquía reveló que a más o menos la mitad de las mujeres encuestadas en el sur
y sudeste de Turquía no las habían consultado para la elección de esposo o las
habían casado sin su consentimiento. El informe ilustraba también el comentario
que hizo el médico que se cita supra:
En Samsun, en el norte de
Turquía, se dejó en libertad, por aplazamiento de su condena de siete años de
prisión, a un violador convicto por aceptar casarse con la niña de 14 años de
edad a la que había violado. La muchacha declaró ene el tribunal que no podía
pasear por su pueblo ni hablar con nadie porque sentía mucha vergüenza.(172)
La violencia contra las mujeres y
sus efectos sobre los niños
En
las familias en que la violencia es algo habitual, los niños pueden ser
víctimas directas y sufrir abusos físicos, psicológicos o sexuales.(173) Pero los niños también sufren a causa de la violencia
dirigida contra su madre natural o adoptiva. Los niños que presencian actos de
violencia entre sus progenitores corren un elevado riesgo de sufrir ansiedad,
depresión, autoestima baja, pesadillas y otros problemas similares, como
agresividad permanente.(174)
Estos
niños a menudo presentan problemas semejantes a los de los niños que han sido
víctimas de abusos.(175) Asimismo, hay abundantes
pruebas de que una proporción significativa de los adultos autores de abusos
han estado expuestos a la violencia y al abuso sexual cuando eran niños.(176)
El tratamiento de las víctimas de
violencia
Las
víctimas de violencia pueden buscar tratamiento de diversos tipos –por parte de
curanderos tradicionales, personal médico y de enfermería, especialistas en
salud mental y otros– o pueden no buscar ayuda alguna, confiar en sus propios
recursos o en el apoyo de sus amigos. En algunos casos, las mujeres se
presentan en los servicios de salud recabando ayuda para resolver un problema
de salud, y los otros problemas relacionados con la violencia salen a luz en el
curso de la consulta.
Una
cuestión de capital importancia es la disponibilidad de servicios de salud y de
atención psicosocial adecuados para las mujeres que han sido víctimas de la
violencia. En muchas situaciones de conflicto y posconflicto se carece de
servicios médicos básicos. En algunos casos, la política económica del gobierno,
que impone costos a las personas que procuran atención médica, puede actuar
como un obstáculo para quienes la necesitan.(177) En
otros casos, la provisión de servicios es desigual o no existe. En muchos
países, las situaciones de conflicto pueden impedir a las personas que los
necesitan el acceso a los servicios existentes. Sin embargo, incluso en países
donde no existen problemas de seguridad, puede no haber servicios adecuados
para atender a las mujeres que han sufrido actos de violencia.
A
pesar de todo, existe un cuerpo experimentado de especialistas en la atención
de la salud particularmente dotado para abordar las necesidades de las mujeres
en el campo de la salud, y una literatura creciente sobre la documentación y el
tratamiento de las mujeres que han sido torturadas, violadas o que han sufrido
otros tipos de violencia y abusos contra los derechos humanos. El alcance de
este tratamiento es demasiado amplio como para resumirlo con pocas palabras en
este documento, y remitimos a las personas interesadas a la literatura
publicada sobre la cuestión.(178)
Cuestiones medico-legales y de
documentación
El
procesamiento efectivo del delito de violación o de otros actos de violencia
depende de la obtención eficaz de pruebas, de la investigación y detención del
o de la persona o las personas presuntamente responsables y de su
enjuiciamiento ante un tribunal.(179) En la práctica
esto por lo general no ocurre. Puede deberse a que la mujer no denuncia el
delito por razones de miedo, estigma o el deseo de dejar atrás la agresión y
seguir adelante.(180) O puede darse el caso de que los
esfuerzos por obtener pruebas médicas se dilaten o no los realicen los
trabajadores de la salud, que pueden pensar que no son competentes o que les
falta el equipamiento necesario para recoger pruebas.(181)
El papel de la prueba en el
proceso judicial
Se
ha pensado y analizado con considerable profundidad la redacción de los
protocolos de interrogación y los procedimientos de obtención de pruebas en los
casos de violencia sexual en el marco de la medicina forense y de la enfermería.(182) En los últimos años se han incrementado los esfuerzos
para la recolección efectiva de las pruebas médicas pertinentes que permitan la
identificación del autor y coadyuven al éxito de su procesamiento y su condena
ante un tribunal.
El
índice de denuncia, acusación y condena en los casos de violación continúa
siendo bajo. La mayor parte de los casos no se denuncian a la policía. La
detención del presunto autor del delito no se consigue en todos los casos
denunciados, y aun en los casos en que esto ocurre, se registra un número
significativo de absoluciones.
Varios
investigadores forenses han desarrollado protocolos cada vez más rigurosos, con
el propósito de fortalecer la calidad y el impacto de las pruebas forenses de
la agresión sexual.
El
valor de las pruebas forenses pormenorizadas ha sido confirmado por una serie
de estudios. McGregor y Dumont y sus colegas en Canadá pusieron de manifiesto
que las pruebas del trauma relacionado con la violación han contribuido a
lograr la condena de los autores encausados,(184) un descubrimiento confirmado
por Wiley y otros.(185) Por esta razón, en los últimos años se ha realizado un
esfuerzo considerable en diversos países con el fin de (i) aumentar la
capacidad de los servicios forenses para responder a los casos de agresión
sexual, para lo cual han agregado los servicios de profesionales de la
enfermería examinadores de agresiones sexuales,(186) entre otras medidas; (ii)
desarrollar protocolos de examen con mayor nivel de normalización y (iii)
extender la capacitación y la concienciación sobre la importancia de la
documentación forense.(187) Aunque el aumento de la capacidad forense para
responder a la violencia sexual, así como la armonización de la relación entre
los investigadores de delitos y los profesionales de la medicina, han sido
beneficiosos, algunas investigaciones indican que la eficacia del aumento del
esfuerzo para recoger datos forenses tiene ciertos límites, en particular
encontrar pruebas de los microtraumas prácticamente invisibles sufridos por la
mujer. Este esfuerzo no aparece reflejado en un índice más elevado de condenas
judiciales.
Tanto
el personal médico que participa en la documentación de agresiones sexuales
como el personal de enfermería examinador han expresado, según se ha informado,
de forma explícita o implícita, una sensación de conflicto entre los papeles
del proveedor de atención clínica y del recolector de pruebas forenses.(188) En
entornos de recursos limitados, este conflicto se volvería más agudo, y por
medio de declaraciones hechas a Amnistía Internacional se ha podido saber que
la inmensa mayoría del personal médico que trabaja en las zonas de conflicto
del África Central consideran que su prioridad es la de proveer servicios
clínicos a las mujeres y no la de dedicarse a recoger pruebas.
Una
cuestión importante que surge del trabajo llevado a cabo hasta ahora en el
campo de la documentación de la violación es la prevención de una victimización
secundaria de las sobrevivientes de violación en el sistema de justicia
penal.(189) Una forma de minimizar este tipo de trauma adicional es reducir al
mínimo los interrogatorios destinados a esclarecer los hechos y practicar los
exámenes médicos en locales especiales donde exista la posibilidad de ofrecer
asistencia sociopsicológica.(190)
El papel de los profesionales de
la salud
Los
profesionales de la salud pueden contribuir mucho a la lucha por abordar el
problema de la violencia contra las mujeres, a partir del nivel básico de
asegurar que no haya prácticas violentas contra las mujeres dentro de los
servicios de salud. d’Oliveira y sus colaboradores sugieren que por violencia
dentro de los centros de salud se entiende: "negligencia, violencia de
palabra y trato brusco, amenazas, reprimendas, gritos y humillación
intencional; violencia física, incluida la negativa a tratar el dolor cuando
está indicado técnicamente; y violencia sexual".(191) También sugieren que
se deben tomar medidas en este sentido ya desde el comienzo de la capacitación
de los estudiantes y que las técnicas de comunicación son un elemento
importante para la reducción de la violencia. Se requiere una política de
exigir al personal que se haga responsable de sus actos de violencia y de
explotación sexual, pero también se necesitan mejores condiciones de trabajo
para permitir al personal que interactúe efectivamente con los pacientes. Se
considera asimismo importante el papel de los organismos profesionales
internacionales.
|
Debemos proveer programas de
capacitación eficaces para el personal de la salud con respecto a cómo debe
tratarse a las víctimas de la violencia sexual, y debemos asegurar que las
organizaciones locales y los grupos de mujeres participen activamente en cada
paso del camino. No necesitamos algunas buenas mujeres aquí y allá,
necesitamos la paridad de género para que las mujeres que ocupen posiciones
de poder puedan detener los abusos de poder. Es urgente que las sobrevivientes de
violencia sexual sean asistidas por servicios legales, psicosociales y de
salud reproductiva de calidad para tratar la horrible violencia que han
soportado. Debemos ponernos a trabajar para aplicar programas dirigidos al
público y a los líderes de la comunidad sobre la importancia de no
estigmatizar a las víctimas de violencia sexual y actuar para conferir
poderes a las mujeres y niñas para hacerles posible buscar ayuda y apoyo
adecuados.
|
Las
personas responsables de las políticas de salud deben asegurar una provisión
efectiva de servicios para aplicar tratamientos de anticoncepción de
emergencia, control de las enfermedades de transmisión sexual, recogida de
pruebas médico-legales y remisión de las mujeres a cuidados especiales o a
asistencia sociopsicológica.
En
una escala más amplia, los profesionales de la salud pueden promover un enfoque
preventivo de la violencia contra las mujeres, que vincule a los profesionales
de la salud con otros profesionales del sector de la asistencia social, las
organizaciones de mujeres así como del sistema judicial penal y la comunidad en
general.
Los
profesionales de la salud pueden apoyar y contribuir a una investigación más
profunda sobre los orígenes, efectos y respuestas a la violencia contra las
mujeres. Los resultados de una investigación de este tipo pueden contribuir a
la formulación de políticas, a las reformas legales, y al desarrollo del
cuidado de la salud.
La capacitación de los
profesionales de la salud
Hay
una necesidad continua de capacitación efectiva de los profesionales de la
salud para abordar la violencia contra las mujeres. A pesar de esta necesidad,
es relativamente escasa la literatura sobre la capacitación de profesionales de
la salud en materia de tratamiento de la violencia en el ámbito familiar. Un
estudio publicado recientemente en México sobre el conocimiento y las actitudes
de los médicos y de los especialistas médicos reveló que el 90 por ciento de
ellos no habían recibido capacitación sobre la violencia contra las mujeres.
Los médicos de familia eran más receptivos a esta cuestión que los
especialistas, y las mujeres médicas eran más compasivas con las mujeres
maltratadas. Los autores recomendaban la capacitación en todos los niveles del
sistema de salud.(193)
|
Se reconoce cada vez más que los
servicios de salud son capaces de desempeñar un papel importante en el
tratamiento de las formas más comunes de la violencia, especialmente en la
prevención secundaria y terciaria. Se está desarrollando un consenso sobre la
necesidad de evaluar e identificar intervenciones efectivas en el sector de
la salud para convencer a los proveedores de salud y a los creadores de
políticas del valor de estas intervenciones. [...] Una respuesta efectiva del
sector de la salud hacia las mujeres que conviven con la violencia debe
incluir la capacitación con regularidad de los trabajadores de la salud que
aborde sus propios valores y actitudes y que provea técnicas específicas.[...] Dra. Claudia
García-Moreno, OMS(192)(194) |
Un
estudio realizado en el Reino Unido(195) sobre la
eficacia de la capacitación que se les da a las parteras puso de relieve que
las participantes en el curso de capacitación informaron de una mayor
conciencia y comprensión de la violencia doméstica como resultado de su
participación en el curso, así como de una mayor probabilidad de identificar y
apoyar a las mujeres, en parte gracias al mejor conocimiento de otros
organismos de ayuda. Sin embargo, hubo cuestiones que plantearon dificultades,
entre ellas la confidencialidad y la documentación, que hicieron surgir
incertidumbre en las participantes. Cuestiones prácticas como el tiempo y la
privacidad fueron también planteadas por las asistentes. Una encuesta a
estudiantes de medicina que iniciaban su residencia médica en Arizona dio como
resultado un nivel inadecuado de conciencia de la violencia doméstica; los
autores recomendaron que "el contenido de la educación médica de los
estudiantes universitarios sobre [la violencia doméstica] debe ser fortalecido".(196)
Kim
y Motsei, que trabajan en Sudáfrica, han señalado que los profesionales de la
salud traen consigo sus propias actitudes al respecto del género a su trabajo
con víctimas de violencia basada en el género, en particular la aceptación por
parte de las enfermeras de atención primaria de la violencia de género como una
realidad cultural admisible.(197) Los autores indican que "existe una
necesidad urgente de comprender y tratar las experiencias vividas por el
personal de enfermería [en Sudáfrica], y la dualidad de sus roles como
profesionales y como miembros de la comunidad, antes de promover la
capacitación del personal de enfermería como una estrategia eficaz para abordar
la violencia por motivos de género".
Exploración en busca de rastros
de violencia en el ámbito familiar
Se
ha producido un enérgico debate en la literatura médica con respecto a la
exploración en hospital y en la práctica médica en busca de pruebas de
violencia doméstica.(198) Para alcanzar una normativa, los encargados de las
decisiones han tratado de equilibrar: (i) el nivel de abusos existente en la
comunidad (y por tanto el nivel de detección posible); (ii) los resultados
positivos potenciales, como por ejemplo la denuncia de la violencia y la
aplicación de medidas de protección y (iii) los resultados negativos
potenciales de la exploración de rutina como la violencia como represalia por
parte de los hombres cuando las mujeres buscan intervención o el fracaso en la
detección de abusos por producirse una deficiencia del proceso de exploración.
Aunque la exploración tiene sus defensores, hay igualmente organismos médicos e
investigadores que señalan que no hay suficientes pruebas para apoyar la
exploración de rutina.(199)
Al
mismo tiempo, existe el reconocimiento generalizado de que el colectivo de
trabajadores de la salud se encuentra en una situación ideal para detectar
abusos y para tomar medidas para ayudar a las mujeres que son víctimas de estos
abusos. Anglin y Sachs investigaron la situación en el departamento de urgencias
del hospital. Observaron que a causa de la escasez de investigación de
resultados de la evaluación de la exploración e intervenciones en el
departamento de urgencias, no había suficientes pruebas a favor o en contra de
la exploración de la violencia en el ámbito de la familia. Sin embargo,
propusieron los autores, "a causa de la gran carga de sufrimiento que
causa la violencia doméstica, los proveedores de atención de la salud deben
considerar firmemente preguntar en forma rutinaria por la violencia como parte
del historial, cuando menos en los casos de todas las pacientes adolescentes y
adultas".(200)
Las
organizaciones profesionales están divididas, y sus opiniones oscilan entre las
que están a favor de la exploración sistemática, como
¿Debe ser obligatoria la denuncia
de la violencia doméstica por parte de los profesionales de la salud?
Aunque
la idea de exigir al colectivo de profesionales de la salud que denuncien los
episodios de violencia contra las mujeres pueda parecer una reforma plausible
(del mismo modo que es obligatoria la denuncia de abusos contra los niños que
se exige en muchas jurisdicciones), al parecer tiene poco o ningún apoyo. Se
cree que una de las razones de la falta de apoyo a la denuncia obligatoria de
la violencia es la potencial ruptura de la confidencialidad paciente-médico,
una base fundamental de la provisión de asistencia médica.(205)
Sin embargo, subyacente en el principio de confidencialidad está el riesgo que
puede correr la mujer si su victimario se entera de que ella está buscando
atención médica de un profesional de la salud que podría denunciar el abuso. A
la vez que la denuncia obligatoria encuentra pocos simpatizantes, la necesidad
de mejorar la detección y fortalecer la protección de las mujeres que consultan
a profesionales de la salud sigue siendo objeto de debate.
Efectos de la violencia contra
las mujeres en los profesionales de la salud
Las
mujeres que trabajan en el sector de la salud pueden ser también víctimas de
violencia, como todas las mujeres, en sus relaciones personales, o de parte de
extraños, pero también a manos de sus compañeros de trabajo o de los pacientes.
Además,
el personal femenino que atiende a las víctimas de violencia puede tener que
soportar cargas adicionales derivadas de su papel clínico. Un estudio realizado
en Victoria, Australia, señaló que en la opinión tanto de médicos como de
médicas, las mujeres médicas demostraban más empatía, lo que tenía la
consecuencia no intencional de que "a causa de su empatía con el
sufrimiento de las víctimas [las mujeres médicas] expresaban mayor tristeza,
sentimientos de frustración y angustia por no tener un remedio
"mágico". En consecuencia, algunas se sentían impotentes o
desmoralizadas.(206)
Organismos profesionales
En
los últimos años ha habido un aumento significativo en el número de organismos
profesionales que han abordado la cuestión de las mujeres y la violencia desde
una perspectiva de derechos humanos.
En
el ámbito internacional, el organismo profesional de las enfermeras, el Consejo
Internacional de Enfermeras, ha emitido varias declaraciones pertinentes. En
2002, por ejemplo, el Consejo resolvió apoyar "la protección de los
derechos de la mujer y deplora la explotación sexual, el tráfico de mujeres y niñas
para la prostitución, y todas las formas de violencia contra la mujer, incluida
la mutilación genital femenina".(207)
En
1997,
En
el ámbito nacional, numerosas organizaciones médicas, de enfermería, de
psicología y psiquiatría, así como ONG médicas, han hecho declaraciones
relativas a la cuestión de la violencia contra las mujeres. Los organismos
nacionales también han tomado posiciones activas en cuestiones relacionadas con
la violencia contra las mujeres y con el papel de los organismos de
profesionales de la medicina en la provisión de asistencia.(211)
Sin
embargo, las mujeres que recaban la ayuda de profesionales de la salud no
siempre consideran que reciben el apoyo que necesitan.(212)
Un estudio realizado en el Reino Unido puso de manifiesto que muy pocas mujeres
revelan voluntariamente los episodios de violencia en el ámbito familiar a los
profesionales de la salud, y que a un número aún menor le ha preguntado alguno
de ellos directamente sobre la violencia doméstica. Los autores indicaron que
es importante para los profesionales de la salud preguntar con sensibilidad con
respecto a la violencia doméstica y dar una respuesta adecuada que satisfaga
las complejas necesidades de las mujeres. La capacitación es esencial para
dotar a los profesionales de la salud de los conocimientos y las técnicas que
necesitan para responder a la violencia doméstica con mayor eficacia.(213)
Conclusiones y recomendaciones
A los gobiernos
Los
gobiernos deben reconocer que la violencia contra las mujeres es un problema de
salud pública de la mayor importancia, así como una crisis de derechos humanos.
Deben tomar las siguientes medidas para proteger a las mujeres y para garantizar
su salud y bienestar.
Reforma de las leyes
Los
gobiernos deben asegurar:
· la abolición de todas las leyes que o faciliten la impunidad
con respecto a la violación, el asesinato y otros actos de violencia contra las
mujeres;
o criminalicen
las relaciones sexuales consensuadas en privado; impongan restricciones
arbitrarias al derecho de la mujer a elegir su pareja; y o obstaculicen el
acceso de las mujeres a la atención de la salud reproductiva y a la
planificación familiar tal como se establece en las normas internacionales y en
los documentos de consenso.
· que se promulguen y se hagan cumplir leyes que protejan a
las mujeres, con el fin de que la violencia en el ámbito familiar se trate con
la misma firmeza que las agresiones en otros contextos, y que la violación y
otras formas de violencia contra las mujeres sean criminalizadas
· que
mejore la protección de las mujeres internadas en instituciones mediante
o el incremento del conocimiento de sus derechos;
o la creación de programas de inspección apropiados;
o la institución del cargo de defensor del pueblo;
o la capacitación del personal, y
o la insistencia en la rendición de cuentas por los
efectos de sus acciones por parte de la administración y el personal
· que los autores de actos
de violencia contra las mujeres –en la familia, en la comunidad, en las fuerzas
armadas, en el sector de atención a la salud– sean investigados, procesados y
castigados conforme a las normas internacionales.
Recursos
Los
gobiernos deben asegurar que:
· se establece una dotación adecuada de recursos para el cuidado de la
salud y la asistencia psicosocial requerida por las víctimas de violencia. Esta
dotación deben incluir ayuda específica en etapas tales como la inmediata
después de que una agresión se haya denunciado a la policía o al personal de
atención de la salud; durante la investigación de la agresión; y durante el
procesamiento del presunto autor;
· se
estimula y apoya a las ONG y las organizaciones de ayuda mutua que trabajan con
las mujeres que han sido víctimas de violencia;
· se
reconoce al VIH/sida como un riesgo de suma importancia relacionado con la
violencia contra las mujeres; y que:
o se refuerzan los servicios relativos al VIH para la
mujer;
o se ponen al alcance de las personas que las
necesiten las medidas de prevención
después
de la exposición y que se publicita su accesibilidad;
o se pone al
alcance de las mujeres la medicación antirretroviral de acuerdo con sus
necesidades;
· se
toman medidas para abordar la pobreza de las mujeres y su vulnerabilidad ante
la violencia por medio de la eliminación de la discriminación contra las
mujeres en lo relativo a su acceso a los derechos económicos y sociales. Esto
significa, entre otras cosas, garantizar el derecho de la mujer a heredar
propiedades de su esposo así como asegurar otros derechos de propiedad.
Capacitación
Los
gobiernos deben asegurar que el personal de atención de la salud, el personal
de custodia y las personas que trabajan en instituciones de internación reciben
capacitación sensible al género sobre la violencia contra las mujeres, con
inclusión del tratamiento adecuado de las denuncias de violencia sexual.
Los
gobiernos deben asegurar que los protocolos en desarrollo y las metodologías
para la documentación de la violencia sexual ("la mejor práctica")
sean integrados a la práctica profesional de los organismos encargados de hacer
cumplir la ley y de los servicios forenses.
Se
deben aplicar programas de educación pública para asegurar que se acepta de forma
generalizada que la violencia contra la mujer es mala y contraria a la ley.
Ratificación de instrumentos
internacionales que protegen los derechos de la mujer
Los
gobiernos deben:
· ratificar y aplicar
· ratificar y aplicar los tratados regionales que protegen
los derechos de la mujer;
· ratificar el Estatuto de Roma de
· acordar un Tratado Internacional sobre el Tráfico de Armas
para detener la proliferación de armas que se utilizan para cometer actos de
violencia contra las mujeres.
Comprometer a los hombres a respetar,
proteger y promover los derechos de la mujer
Los
gobiernos deben instituir programas educativos para aumentar la conciencia y el
conocimiento de los efectos de la violencia en las mujeres y para estimular su
participación en estrategias para la reducción de la violencia.
A los organismos profesionales
Las
asociaciones profesionales deben:
· continuar la promoción de los derechos de la mujer y la conciencia
de las violaciones de derechos humanos contra las mujeres;
· adoptar políticas que aborden explícitamente la violencia sexual y
de otra índole y medidas que los profesionales de la salud pueden tomar para
prevenirla y responder a ella;
· estimular nuevas investigaciones sobre las medidas
necesarias para identificar efectivamente y ayudar a quienes corren riesgo
· estimular a los gobiernos a adoptar políticas que impidan la violencia
contra las mujeres y las consecuencias negativas para la salud que resultan de
ella.
Notas:
********
(1)
OMS. Informe mundial sobre la violencia y la salud. Ginebra, 2002 (traducción
de
(2)
El 49º periodo de sesiones de
http://web.amnesty.org/library/Index/IOR410022005.
(3)
(4)
La violencia basada en el género es la violencia "dirigida contra la mujer
porque es mujer o que la afecta en forma desproporcionada". Comité para
(5)
OMS, Consulta global sobre la violencia y la salud. Violence: a public health priority. Ginebra, Organización Mundial de
(6)
Declaración sobre
(7)
Declaración, artículo 4.
(8)
El texto de
http://www.un.org/womenwatch/daw/cedaw/cedaw.htm.
(9)
Recomendación General 19, párr. 7, disponible en:
http://www.un.org/womenwatch/daw/cedaw/recommendations.htm.
(10)
Plataforma de
http://www.unhchr.ch/huridocda/huridoca.nsf/(Symbol)/A.CONF.157.23.Sp?OpenDocument.
(11)
Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre
(12)
Plataforma de Acción de Beijing, D. Violencia contra las mujeres, párr. 112. Véase: http://www.un.org/womenwatch/confer/beijing/reports/platesp.htm.
(13)
Artículo 3. Véase: http://www.oas.org/cim/Spanish/ConvencionViolencia.htm.
(14)
Artículo 4. El protocolo está disponible en el enlace "official
documents" en: http://www.africa-union.org.
(15)
Amnistía Internacional. Está en nuestras manos: no más violencia contra las
mujeres. Londres, 2004.
(16)
Véase, por ejemplo, el análisis en Temkin J. Rape and the Legal Process (Oxford
Monographs on Criminal Law and Criminal Justice). Segunda edición. Oxford: OUP,
2002. Como mínimo, las definiciones se refieren a la penetración vaginal de una
mujer por un varón sin que medie consentimiento. Esta definición está
evolucionando para reflejar la naturaleza violenta de la violación, el mayor
entendimiento de la penetración sexual y la inclusión de los varones como
víctimas posibles de violación.
(17)
Radhika Coomaraswamy fue relatora especial de
(18)
Radhika Coomaraswamy. Integración de los derechos humanos de la mujer y la
perspectiva de género. La violencia contra la mujer. Doc. ONU: E/CN.4/2003/75,
2003, párr. 17, donde se cita el artículo (7) (1) (g) del Estatuto de Roma de
(19)
Estatuto de
(20)
Estatuto, artículo (8) (2) (e) (6).
(21)
Estatuto, artículo (7) (2) (e).
(22)
Véase el examen de los casos Foca, Furundzjia y Akeyesu, Doc. ONU:
E/CN.4/2003/75, 2003. párrs. 19, 20.
(23)
OMS. Informe mundial sobre la violencia y la salud, traducción de
(24)
Por ejemplo, el proyecto de ley que enmendó la ley de delitos sexuales de
Sudáfrica en 2003 cambió la definición de violación con el fin de "incluir
la penetración genital anal además de la vaginal, describir a las víctimas del
delito con términos neutrales en cuanto al género y eliminar el énfasis que se
ponía en la ausencia de consentimiento válido por parte de la víctima,
centrándose en cambio en las acciones del autor". Sin embargo, era motivo
de preocupación para Amnistía Internacional y para Human Rights Watch que la
nueva ley no incluyese "la penetración por medio de objetos u otras partes
del cuerpo que no fuesen los órganos genitales, o la penetración por la
boca", y ambas organizaciones recomendaron la inclusión de estas acciones
en la definición de violación. Véase: Submission to the Parliamentary Portfolio
Committee on Justice and Constitutional Development, Parliament of South
Africa, on the draft Criminal Law (Sexual Offences) Amendment Bill, 2003, from
Amnesty International and Human Rights Watch. Índice
AI: AFR 53/006/2003, 15 Septiembre de 2003. Disponible (sólo en inglés) en: http://web.amnesty.org/library/Index/ENGAFR530062003.
(25)
Véase el análisis de la cuestión en Amnistía Internacional, Contra la tortura:
Manual de acción, Índice AI: ACT 40/001/2003, Londres, 2003; Los derechos
humanos, un derecho de la mujer. Índice AI: ACT 44/001/1995, Londres, 1995; y
Está en nuestras manos: No más violencia contra las mujeres, Índice AI: ACT
77/003/2004, Londres, 2004. Véase también: Peel M. Rape as a Method of Torture.
Londres: Medical Foundation for the Care of Victims of Torture, 2004. http://www.torturecare.org.uk/publications/reportRape.htm.
(26)
Las diversas modalidades de la violencia sexual se examinan en Amnistía
Internacional, Está en nuestras manos: No más violencia contra las mujeres. Índice AI: ACT
77/003/2004, Londres, 2004.
(27) Facing the Future Together:
Report of the United Nations Secretary-General’s Task Force on Women, Girls and
HIV/AIDS in
(28)
Amnistía Internacional. Está en nuestras manos. No más violencia contra las
mujeres. Londres, 2004, p. 19.
(29)
Otros términos de uso común en este contexto son "violencia
doméstica" y "violencia a manos de la pareja". Unas veces se
entiende que las definiciones sólo se refieren a la pareja y otras veces que
incluyen a otros miembros de la familia o de la casa. Un examen de las
definiciones puede consultarse en el Informe de la relatora especial sobre la
violencia contra la mujer, con inclusión de sus causas y consecuencias,
Sra.Radhika Coomaraswamy. E/CN.4/1996/53, 6 de febrero de 1996.
(30) Bennice JA, Resick PA. Marital
rape: history, research, and practice. Trauma Violence & Abuse 2003;
4(3):228-46.
(31) Ramonet I. Violence begins at
home. Le Monde Diplomatique
(edición inglesa), julio de 2004.
(32)
OMS. Informe mundial sobre la violencia y la salud, capítulo 4.
(33) Véase, por ejemplo: Coker AL,
Sanderson M, Dong B. Partner violence during pregnancy and risk of adverse
pregnancy outcomes. Paediatric and Perinatal Epidemiology 2004;18(4):260-9;
Peedicayil A, Sadowski LS, Jeyaseelan L, Shankar V, Jain D, Suresh S,
Bangdiwala SI; IndiaSAFE Group. Spousal physical violence
against women during pregnancy. British Journal of Obstetrics and
Gynaecology 2004;111(7):682-7; Bacchus L, Mezey G,
Bewley S. Domestic violence: prevalence in pregnant women and associations with
physical and psychological health. European Journal of Obstetrics, Gynecology
and Reproductive Biology 2004;113(1):6-11. Véase también p. 29 infra.
(34)
Coomaraswamy R. Informe de
(35)
Ibíd. párr. 8.
(36)
Los efectos de los conflictos armados en las mujeres. Ginebra: Comité
Internacional de
(37)
Amnistía Internacional. Guinea and Sierra Leone: No place of refuge. Índice AI:
AFR 05/006/2001, octubre 2001. (Disponible sólo en inglés.)
(38)
Véanse, por ejemplo, Amnistía Internacional. Burundi. La violación, abuso
oculto contra los derechos humanos. AFR 16/006/2004, febrero de 2004; Sudán,
Darfur. La violación como arma de guerra. AFR 54/076/2004, julio de 2004. Se
publicarán asimismo dos informes de Amnistía Internacional sobre la violencia
sexual contra las mujeres en
(39)
Cuadro adaptado de: ACNUR. Prevención y Respuesta a
(40) Médicos sin Fronteras. "I
have no joy, no peace of mind": Medical, Psychosocial and Economic
Consequences of Sexual Violence in
(41)
Amnistía Internacional. Burundi. La violación, abuso oculto contra los derechos
humanos. Londres 2004, disponible en:
http://web.amnesty.org/library/index/eslafr160062004.
(42)
OMS. Informe mundial sobre la violencia y la salud, p. 15.
(43)
ONU. Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar
(44)
La definición es la siguiente:
"Para
los fines del presente Protocolo:
a)
Por ‘trata de personas’ se entenderá la captación, el transporte, el traslado,
la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la
fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de
poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de
pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga
autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como
mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación
sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las practicas
análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos;
b)
El consentimiento dado por la víctima de la trata de personas a toda forma de
explotación intencional descrita en el apartado a) del presente artículo no se
tendrá en cuenta cuando se haya recurrido a cualquiera de los medios enunciados
en dicho apartado;
c)
La captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de un niño
con fines de explotación se considerará ‘trata de personas’ incluso cuando no
se recurra a ninguno de los medios enunciados en el apartado a) del presente
artículo;
d)
Por ‘niño’ se entenderá toda persona menor de 18 años". (Véase el Anexo 2
de Doc. ONU: A/55/383. Disponible en: http://www.uncjin.org/Documents/Conventions/dcatoc/final_documents/383s.pdf.
)
(45)
Zimmerman C, Yun K, Shvab I, Watts C, et al. The health
risks and consequencs of trafficking in women and adolescents. Findings from
a European study. Londres:
(46)
Amnistía Internacional. "¿Significa eso que tengo derechos?" Proteger
los derechos humanos de las mujeres y niñas objeto de trata para la
prostitución forzada en Kosovo. Londres: Índice AI: EUR 70/010/2004, 6 de mayo
de 2004. Un estudio llevado a cabo por Physicians for Human Rights sobre la
situación de mujeres y niñas migrantes y víctimas de trata en Tailandia puso
énfasis sobre su falta de acceso a la atención de la salud. Véase: No
Status: Migration, Trafficking and Exploitation of Women in
(47) WHO
Ethical and Safety Recommendations for Interviewing Trafficked Women.
(48) Herdy A, Moffeit M.
Camouflaging Criminals: Sexual Violence Against Women
in the Military. Amnistía
Internacional Estados Unidos, Nueva York, primavera de 2004. Disponible en: http://www.amnestyusa.org/amnestynow/camouflaging_criminals.html
(49) The
(50)
The Denver Post, ‘Betrayal in the ranks’; serie en tres partes, 16-18 de
noviembre de 2003. Disponible en línea en: http://63.147.65.175/justice/tdp_betrayal.pdf
(51)
(52) Sadler AG, Booth, BM, Nielson
D, Doebbeling BN. Health-related consequences of physical and sexual violence:
women in the military. Obstetrics and
Gynecology 2000; 96: 473-480.
(53)
Informe de la relatora especial sobre la violencia contra la mujer, sus causas
y consecuencias, Sra. Radhika Coomaraswamy, Adición. Misión a Colombia (1º a 7
de noviembre de 2001). Naciones Unidas, E/CN.4/2002/83/Add.3, párrs. 55 y 56.
Disponible en:
http://www.unhchr.ch/huridocda/huridoca.nsf/(Symbol)/E.CN.4.2002.83.Add.3.Sp?Opendocument.
(54)
(55)
Amnistía Internacional. Está en nuestras manos. No más violencia contra las
mujeres. Londres, 2004; véase también
(56) Jutla RK, Heimbach D. Love
burns: An essay about bride burning in
(57) Wendo C. African women denounce
bride price. The Lancet 2004;
363:716. Véase, en un sentido más general, Amnistía Internacional. Mujeres,
VIH/sida y derechos humanos. Índice AI: ACT 77/084/2004, noviembre de 2004.
(58) Véase, por ejemplo, ‘Surgeon
reprimanded for aborting baby without consent’, The Independent, Londres, 31 de
mayo de 2002.
(59) Cook RJ, Dickens BM, Fathalla
MF. Reproductive Health and Human Rights: Integrating Medicine, Ethics and Law.
Oxford: Clarendon Press, 2003,
pp. 237-8.
(60)
Amnistía Internacional. Las mujeres y la pena de muerte en los sistemas penales
nigerianos. Índice AI: AFR 44/001/2004, 2004. Disponible en: http://web.amnesty.org/library/index/eslafr440012004
(61)
(62) Human Rights Watch. A Matter of
Power: State Control of Women’s Virginity in
http://www.hrw.org/reports/1994/turkey/TURKEY.pdf
(63) BBC.
(64)
No debe confundirse un examen forense practicado después de una denuncia de
violación con una "prueba de virginidad". El examen forense debe
tener mayor amplitud y no centrarse –y desde luego no solamente– en el estado
del himen. Véase: Amnistía Internacional. Protecting the human
rights of women and girls: a medico-legal workshop on the care, treatment and
forensic medical examination of rape survivors in Southern and East
(65) Frank MW, Bauer HM, Arican N,
Fincanci SK, Iacopino V. Virginity examinations in Turkey: role of forensic
physicians in controlling female sexuality. JAMA 1999;282:485-490
(66) Packer G. Letter from
(67) Magoha GA, Magoha OB. Current
global status of female genital mutilation: a review. East African Medical Journal 2000;77:268-72;
Henrion R. Mutilations génitales féminines, mariages forcés et grossesses
précoces. Bull Acad Natle Méd.
2003;187:1051-66.
(68)
Amnistía Internacional publicará un informe sobre la mutilación genital
femenina en 2005. Véase también: La mutilación genital femenina y los derechos
humanos. Londres, 1997; Cook RJ, Dickens BM, Fathalla MF. Female genital cutting
(mutilation/circumcision): ethical and legal dimensions. International Journal
of Gynaecology and Obstetrics 2002;79(3):281-7.
(69) Nour NM. Female genital
cutting: clinical and cultural guidelines. Obstetrics
and Gynecology Survey 2004; 59:272-9. Un análisis exhaustivo de los estudios
sobre los efectos de la mutilación genital femenina se encuentra en:
Organización Mundial de
(70) OMS. Nota
informativa (Fact sheet) núm. 241: Female genital mutilation. Ginebra, junio de 2000.
(71)
Véase, por ejemplo, Siringi S. Kenyan health professionals participate in
female circumcision. The Lancet 2002;360:2057.
(72)
Por ejemplo, el Consejo Internacional de Enfermeras se opone a la mutilación
genital femenina y "a todo movimiento tendente a considerar[la]
como ‘práctica médica’". Véase: CIE. Eliminación de la mutilación genital
femenina, http://www.icn.ch/psgenitalsp.htm.
(73)
OMS. Informe mundial sobre la violencia y la salud, traducción de
(74)
Amnistía Internacional. Cuerpos rotos, mentes destrozadas. Torturas y malos
tratos a mujeres. Índice AI: ACT 40/001/2001. Londres, 2001: "Las
autoridades penitenciarias tienen la responsabilidad de proteger a todos los
reclusos, y el hecho de no garantizar el cumplimiento de normas tales como la
separación de mujeres y hombres puede constituir aquiescencia en la violencia
sexual", http://web.amnesty.org/library/index/eslACT400012001?open&of=esl-313.
Véase también Amnistía Internacional. Contra la tortura. Manual de Acción.
Índice AI: ACT 40/001/2003, Londres, 2003. http://web.amnesty.org/pages/stoptorture-manual-index-esl.
(75)
Amnistía Internacional. Turquía: ¡No más violencia contra las mujeres
detenidas! Índice AI: EUR 44/006/2003. http://web.amnesty.org/library/index/esleur440062003.
(76)
Amnistía Internacional. Brasil. "Aquí nadie duerme tranquilo".
Violaciones de derechos humanos contra detenidos y presos. Índice AI: AMR
19/009/1999. Véase apartado 6.4.
(77) Amnistía Internacional.
(78)
Amnistía Internacional. EE. UU.: Trato degradante a las mujeres en la prisión
estatal de Valley. Londres: Índice AI: AMR 51/135/2003. http://web.amnesty.org/library/Index/eslamr511352003
(79)
Cabal L, Roa M, Sepúlveda-Oliva L. ¿Qué rol puede desempeñar el litigio
internacional en la promoción y avance de los derechos reproductivos en América
Latina? (Disponible en inglés y próximamente en español en: http://www.crlp.org/esp_ww_lacprogram.html.)
Health and Human Rights: An International Journal. 2003; Vol.7, Nº 1:51-88. El
texto de la resolución (Informe núm. 38/96, caso 10.506) se encuentra
disponible en español en:
http://www.cidh.org/annualrep/96span/IA1996CapIIIa.html.
(80)
Amnistía Internacional. Bulgaria: Mujeres internadas en Sanadinovo. Londres, Índice
AI: EUR 15/001/2001. Disponible en: http://web.amnesty.org/library/index/esleur150012001
(81) MDRI. Not on the Agenda: Human
Rights of People with Mental Disabilities in Kosovo. Washington DC, 2002.
(82)
Véase: http://www.mdri.org/takeaction/kosovo.htm
[acceso conseguido el 2 de junio de 2004].
(83) Chandra PS, Deepthivarma S,
Carey MP, Carey KB, Shalinianant MP. A cry from the darkness: women with severe
mental illness in
(84) Véase: Lin Chew. Programme
Consultation Meeting on the Protection of Domestic Workers Against the Threat of
Forced Labour and Trafficking: Discussion Paper. Londres:
Anti-Slavery International, enero de 2003; Amnistía Internacional. Arabia
Saudí: Las mujeres, víctimas de graves abusos contra los derechos humanos.
Índice AI 23/057/2000, Londres, 2000. http://web.amnesty.org/library/index/eslmde230572001
(85)
Véase, por ejemplo, Amnistía Internacional. Lost in the
Labyrinth: Detention of Asylum-Seekers. London,
1999, Índice AI: AMR 51/051/1999. Resumen en español, AMR 51/115/1999, Perdidos
en el laberinto: solicitantes de asilo en prisión.
(86) Smith E. Nowhere to Turn? Responding to Partner Violence against Immigrant and Visible
Minority Women. Canadian
Council on Social Development, marzo de 2004. Disponible en: http://www.ccsd.ca/pubs/2004/nowhere/.
(87)
OMS. Informe mundial sobre la violencia y la salud, traducción de
(88)
"Los conflictos pueden cambiar por completo el papel de la mujer en la
familia, en la comunidad y en la esfera ‘pública’. Por lo general obligan a las
mujeres a convertirse en cabezas de familia y principal sostén de la casa,
cargando sobre sí la responsabilidad de ganar el sustento, cuidar granja y
animales, hacer negocios y estar fuera de casa, actividades desempeñadas
tradicionalmente por los hombres." Bouta T, Frerks G. Women’s Roles in
Conflict Prevention, Conflict Resolution and Post-Conflict Reconstruction:
Literature Review and Institutional Analysis. Conflict Research Unit,
Netherlands Institute of International Relations,
(89) Note for Implementing and
Operational Partners By UNHCR and Save the Children-UK on Sexual Violence &
Exploitation: The Experience of Refugee Children in Guinea, Liberia and Sierra
Leone based on Initial Findings and Recommendations from Assessment Mission 22
October - 30 November 2001 (Nota para Socios Operativos y de Implementación
sobre Violencia y Explotación Sexual:
(90) Amnistía Internacional, Human
Rights Watch. Nepal: Los informes
de abusos sexuales ponen de manifiesto la terrible situación de los refugiados
bhutaneses. Índice AI: ASA 31/071/2002, 22 de noviembre de 2002. Disponible en:
http://web.amnesty.org/library/index/eslasa310712002
(91)
The Independent (Londres). ‘UN troops buy sex from teenage refugees in Congo
camp’, 25 de mayo de 2004.
(92) Ibíd.
(93) OMS. Clinical Management of
Survivors of Rape: A guide to the development of protocols for use inrefugee
and internally displaced person situations, Ginebra, 2001. Véase: http://www.who.int/reproductive-health/publications/rhr_02_8/clinical_management.pdf.
(94)
Amnistía Internacional. Crímenes de odio, conspiración de silencio. Tortura y
malos tratos basados en la identidad sexual. Londres: Índice AI: ACT
40/016/2001. Disponible en: http://web.amnesty.org/library/Index/eslACT400162001.
(95) Green ST, Goldberg DJ, Christie
PR, Frischer M, Thomson A, Carr SV, Taylor A. Female streetworker-prostitutes
in Glasgow: a descriptive study of their lifestyle. AIDS Care 1993;5:321-35; Church S, Henderson M, Barnard M, Hart G.
Violence by clients towards female prostitutes in different work settings:
questionnaire survey. British Medical Journal, 2001, 322:524–525.
Véase también: Romero-Daza N, Weeks
M, Singer M. "Nobody gives a damn if I live or die": violence, drugs,
and street-level prostitution in inner-city
(96) Misra G, Mahal A, Shah R. Protecting the rights of sex workers: the Indian experience.
Health and Human Rights 2000; 5:
89-115.
(97)
Adaptado de OMS. Informe mundial sobre la violencia y la salud, Ginebra, 2002,
p. 110. Véase también:
(98)
OMS. Informe mundial sobre la violencia y la salud, traducción de
http://www.paho.org/Spanish/AM/PUB/Violencia_2003.htm+&hl=es
(99) Krantz G, Ostergren P. The association between violence, victimisation and common symptoms
in Swedish women. Journal of Epidemiology and Community Health 2000; 54:
815-21.
(100) Valera
EM, Berenbaum H. Brain injury in battered women. Journal
of Consulting & Clinical Psychology 2003; 71(4): 797-804.
(101)
OMS. Informe mundial sobre la violencia y la salud, traducción de
(102) Cokkinides VE, Coker AL,
Sanderson M, Addy C, Bethea L. Physical violence during pregnancy: maternal
complications and birth outcomes. Obstetrics and Gynecology.
1999; 93:661-6.
(103) Nasir K,
Hyder AA. Violence against pregnant women in developing countries: review of
evidence. European Journal of
Public Health 2003;13(2):105-7.
(
104)
Como señala el Equipo de Tareas del secretario general de
http://www.sarpn.org.za/documents/d0000839/index.php.
(105)
Los índices estimados de transmisión dependen de muchas variables, incluidos
los cambios en los modelos de comportamiento sexual. Las cifras citadas se
refieren al coito vaginal. El riesgo de transmisión estimado del coito
receptivo anal sin protección es mayor, y otros factores de riesgo como
infecciones de transmisión sexual preexistentes y el uso de violencia aumentan
el riesgo tanto en el coito vaginal como en el anal. Véase: Royce RA, Seña A, Cates W,
Jr, et al. Sexual transmission of HIV. New England Journal of Medicine 1997;
336: 1072-1078; Vittinghoff E, Douglas J, Judson F, McKirnan D, MacQueen K,
Buchbinder SP. Per-contact risk of human immunodeficiency virus transmission
between male sexual partners. American
Journal of Epidemiology 1999;150(3):306-11.
(106)
Amnistía Internacional. Mujeres, VIH/sida y derechos humanos. Índice AI: ACT
77/084/2004. Londres, noviembre de 2004. Disponible en:
http://web.amnesty.org/library/index/eslact770842004
(107)
Koenig LJ, Moore J. Women, violence, and HIV: a critical evaluation with
implications for HIV services. Maternal and Child Health Journal. 2000;4:103-9.
(108) Dunkle KL, Jewkes RK, Brown
HC, Gray GE, McIntryre JA, Harlow SD. Gender-based violence, relationship
power, and risk of HIV infection in women attending antenatal clinics in South Africa. The Lancet
2004; 363:1415-21.
(109) Go VF, Sethulakshmi CJ,
Bentley ME, Sivaram S,
(110) MSF. Consequences of rape. En: Sexual violence as a weapon of
war. Bruselas, marzo de 2004.
Disponible en: http://www.msf.org/content/page.cfm?articleid=E16B6E3F-4E4E-4D13-BFE78E2539E6EAFD
(111)
Amnistía Internacional. Ruanda: "Marcadas para morir". Sobrevivientes
de violación afectadas de VIH/sida. Índice AI: AFR 47/007/2004. Londres,
2004. Disponible en: http://web.amnesty.org/library/index/eslafr470072004
(112) Kim JC, Martin LJ, Denny L.
Rape and HIV post-exposure prophylaxis: addressing the dual epidemics in
(113) Roland M.
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(ingresado 10 de julio de 2004).
(114) Fournier
S, Maillard A, Molina JM. Failure of postexposure prophylaxis
after sexual exposure to HIV. AIDS 2001;15:430; Cordes C, Moll A,
Kuecherer C, Marcus U. HIV transmission despite HIV post-exposure prophylaxis
after non-occupational exposure. AIDS 2004; 18:582-4.
(115)
Antiretroviral postexposure prophylaxis after sexual, injection-drug use, or
other nonoccupational exposure to HIV in the
http://www.cdc.gov/mmwr/preview/mmwrhtml/rr5402a1.htm
(116)
Citado en ibíd.
(117)
Los microbicidas son preparados como geles o cremas que pueden utilizarse por
vía tópica en la vagina para desactivar virus –en particular el VIH– o
bacterias. Véase: http://www.global-campaign.org/.
(118) Public Health Benefits Working
Group. The Public Health Benefits of Microbicides in Lower-income Countries:
Model Projections. A Report by the Public Health Working
Group of the Microbicide Initiative. Sin
fecha [posterior a 2002]. Disponible en el sitio web de
http://www.rockfound.org/Documents/488/rep7_publichealth.pdf.
(119)
Para consultar un análisis exhaustivo de la profilaxis posterior a la
exposición, véanse los trabajos presentados en la conferencia
"Indicaciones y uso de la profilaxis posterior a la exposición después de
una agresión sexual: un taller de dos días de duración", que se celebró en
Sudáfrica en septiembre de 2002. Noviembre de 2002, disponible en: http://hivinsite.ucsf.edu/InSite?page=pr-rr-07;
Roland M. Prophylaxis following non-occupational exposure to HIV. HIV InSite
Knowledge Base Chapter, febrero de 2004. Disponible en: http://hivinsite.ucsf.edu/InSite.jsp?page=kb-07-02-07.
(120)
Entre estas ONG se destaca Campaña de Acceso a Tratamientos, que tiene su base
en Ciudad del Cabo.
(121)
OMS. Tratar a 3 millones de personas para 2005. Cómo hacerlo realidad. La
estrategia de
(122) Jackson D, Dallabetta G, Steen
R. Sexually transmitted infections: prevention and management. Clinics in Occupational and Environmental Medicine. 2004;4(1):167-88.
(123) Kalichman SC, Sikkema KJ,
DiFonzo K, Luke W, Austin, J. Emotional adjustment in survivors of sexual
assault living with HIV/AIDS. Journal of Traumatic Stress 2002;15(4):289-96.
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(127) Kershaw C, Budd T, Kinshott G,
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(128) Campbell R, Sefl T, Ahrens CE. The impact of rape on women’s sexual health risk behaviors. Health Psychology 2004 Jan;23(1):67-74.
Las conductas de riesgo pueden incluir un incremento de la frecuencia de la
actividad sexual, del número de parejas sexuales, el uso infrecuente de
preservativos, y la frecuencia del consumo de alcohol y/o drogas durante el
acto sexual.
(129) Choquet M Darves-Bornoz JM,
Ledoux S, Manfredi R, Hassler C,. Self reported health and behavioral problems
among adolescent victims of rape in
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(142)
El embarazo forzado es también, en sí mismo, una forma de abuso. Está incluido
entre las formas de "violencia sexual que también [constituyen] una
infracción grave de los Convenios de Ginebra", y el Estatuto de Roma de
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El Protocolo a
(146)
Véase el párrafo 8.25 del Programa de Acción de
(147)
Véase: Comité para
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Ibíd.
(171)
Dr. Adem Sozuer, citado en Radikal; citado por The Toronto Star, 16 de mayo de
2004.
(172)
Amnistía Internacional. Turquía. Las mujeres frente a la violencia en el ámbito
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Estos procedimientos deben respetar el derecho del acusado a un juicio justo
pero también impedir la retraumatización de la víctima.
(180) Myhill A, Allen J. Rape and
sexual assault of women: findings from the British Crime Survey. Home Office Findings No. 159 (informa que cerca del 20 por
ciento de la muestra denunció la agresión a la policía). En Sudáfrica, Jewkes y
sus colaboradores también encontraron tasas bajas de denuncia (Jewkes R,
Abrahams N. The epidemiology of rape and sexual coercion in South Africa: an
overview. Social Science and Medicine 2002; 55:1231-44), pero también que las
mujeres más jóvenes tenían probabilidades significativamente más altas de denunciar
la violación que las mujeres mayores (Jewkes R et al. Rape of girls in South
Africa. The Lancet 2002; 359: 319-20).
(181)
Para abordar este problema, CEHAT, una ONG con base en Mumbai (Bombay),
dedicada a la atención de la salud, produjo una "carpeta de materiales
para agresiones sexuales" que contiene información, materiales y los
formularios necesarios para la documentación del caso. Véase: http://www.cehat.org/publications/sexualassaultkit.html
(182)
Véase, por ejemplo, Girardin B, Faugno DK, Howitt J. Adult sexual assault:
practical management. En Payne-James J, Bussitil A, Smock W (eds). Forensic Medicine: Clinical and Pathological Aspects. Londres: Greenwich Medical Media, 2003, pp. 409-51.
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(188) Véase: Du Mont J, Parnis D.
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(198)
La exploración es una técnica por medio de la cual a toda persona en riesgo de
sufrir un peligro potencial se le practica de forma rutinaria un examen
consensuado, para buscar signos de que ha estado expuesta al peligro. Es muy
eficaz cuando hay riesgo significativo de encontrar pruebas firmes que indiquen
la presencia del peligro, y se vuelve menos eficaz cuanto más infrecuente o ambigua
es la prueba (o, como en el caso del VIH, donde los signos positivos se asocian
al estigma y la discriminación). En el contexto de la violencia doméstica, la
exploración exigiría a los profesionales de la salud que interrogasen de forma
rutinaria a las mujeres acerca de su exposición a la violencia.
(199)
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("Se aconseja la exploración de rutina por abusos para disminuir sus
efectos sobre las mujeres y sus hijos en escenarios de servicios de
maternidad"); Nelson HD, Nygren P, McInerney Y, Klein J; US Preventive
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intimate partner violence: a review of the evidence for the US Preventive
Services Task Force. Annals of
Internal Medicine 2004 ;140:387-96. ("Aunque la
literatura sobre la violencia en el ámbito familiar y por parte de la pareja es
abundante, pocos estudios suministran información sobre su detección y gestión
para guiar a los clínicos."); Webster J, Holt V. Screening for partner
violence: direct questioning or self-report? Obstetrics and Gynecology. 2004;
103: 299-303. ("Un formulario cumplimentado por la propia mujer es una
alternativa eficaz al cuestionario directo cuando se busca detectar mujeres que
experimenten violencia a manos de su pareja, y es aceptable para la
mujer."); Ramsay J, Richardson J, Carter YH, Davidson LL, Feder G. Should
health professionals screen women for domestic violence? Systematic review.
British Medical Journal 2002;325:314. ("Aunque la
violencia doméstica es un problema común que acarrea consecuencias de gran
importancia para la salud de la mujer, la aplicación de programas de
exploración en ámbitos de atención a la salud no puede justificarse").
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conclusión de que no había suficientes pruebas "a favor o en contra de la
exploración universal de rutina".
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"respuestas rápidas" a este trabajo en: http://bmj.bmjjournals.com/cgi/eletters/327/7416/673
(ingresado el 10 de julio de 2004). Véase también: Wathen CN, MacMillan HL. Interventions
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abuse and the whole family: qualitative study. BMJ 2003; 328: 618-21. El
resultado más importante que produjo el estudio fue que los profesionales de
medicina general que tratan los abusos a manos de la pareja necesitan estar
familiarizados con los principios centrales de confidencialidad y seguridad de
las mujeres y los niños, y aplicarlos. Véase: http://bmj.bmjjournals.com/cgi/content/full/bmj;328/7440/618.
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