CEDAW
en el Mundo Árabe: ¡un instrumento internacional aún sin cumplirse!. El creciente involucramiento del movimiento de mujeres, y las presiones
internacionales hacia los Estados, han propiciado el debate social y político
en el mundo Árabe para que se distancien del fundamentalismo (Lina Abou-Habib)
Fuente: Desarrollo y género en breve, Una actualización de
BRIDGE. Edición No. 10; Marzo 2002
Subió a conferencia el 27 de Mayo del 2005
CEDAW en el Mundo Árabe:
¡Un instrumento internacional aún sin cumplirse!
Lina Abou-Habib, Machreq-Maghreb Enlace de Género
y Proyecto de Información (MACMAG GLIP) www.macmag-glip.org
En
el pasado año, los asuntos relacionados a los derechos de las mujeres y la
equidad de género han estado a la vanguardia de los debates sociales y
políticos en el mundo Árabe. Esto se
debe al creciente involucramiento del movimiento de
mujeres, y además a las presiones internacionales hacia los Estados a que se
distancien del fundamentalismo. Sin
embargo, al mismo tiempo que se han introducido ciertas reformas a diversos
marcos legales, se debaten abiertamente un sinnúmero de asuntos críticos (tales
como los llamados “crímenes de honor”, el derecho de las mujeres al divorcio y
la violencia en base al género), la región todavía es testigo del rechazo de la
implementación completa de la Convención sobre la Eliminación de
Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW por sus siglas Inglés)
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Estados Árabes y CEDAW
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Firmantes
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No-Firmantes
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Argelia
Las
Islas de Comoras
Egipto
Iraq
Jordán
Kuwait
Líbano
Libia
Mauritania
Moroco
Palestina
Arabia
Saudita
Tunisia
Yemen
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Bahrein
Djibouti
Omán
Qatar
Somalia
Sudán
Siria
Emiratos
Árabes Unidos
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La Convención ha
sido firmada por 13 de los 22 Estados miembros de la Liga Árabe (ver tabla). Ambos, la naturaleza del régimen político y
la fortaleza de los grupos de mujeres y las organizaciones de sociedad civil
han desempeñado un papel significativo en la decisión de firmar y ratificar la Convención. Sin embargo, todos los
actuales firmantes de la región Árabe han expresado sus reservas a la Convención hasta
el punto que su implementación ha sido puesta en grave peligro, por no decir
completamente obstaculizada. Estas
reservas se le atribuyeron a la contradicción de ciertas cláusulas dentro de las
estructuras nacionales políticas, legales, constitucionales o religiosas. En efecto, esto ha significado que los
asuntos de suma importancia relacionados a la vida de las mujeres han
permanecido sin atención incluyendo el nivel de su estado personal/códigos
familiares, nacionalidad, y derechos políticos.
Durante la Primera Cumbre de
Mujeres Árabes, llevada a cabo en Cairo en Noviembre del 2,000, una de las
oficiales que asistió a la conferencia declaró en entrevista a la prensa
escrita que “la región Árabe tiene sus propias especificidades y por lo tanto
no tiene nada que ver con las convenciones y resoluciones
internacionales”. Esto aparentemente es
razón suficiente para desafiar cualquier proceso orientado a fortalecer una
transformación positiva en las relaciones de género bajo la pretensión de ser
algo impuesto desde afuera.
En la misma conferencia se
declaró el 1ro. de Febrero como el Día de la Mujer Árabe, distanciando de
esta manera a las mujeres de la región del Día Internacional de la Mujer (8 de Marzo) y
reforzando el argumento de especificidad cultural. La insistencia en el uso de la terminología
“Mujer Árabe” sugiere la idea de un grupo unificado, y no considera las
diferencias de edad, cultura, nacionalidad o cualquier otra forma de diversidad. La imagen uniforme en consecuencia se asocia
con cierta cultura “local o indígena”
imposible de cambiar e incuestionable (a pesar de que aún esta por encontrarse
una definición de “cultura local”). Esto
le da echo a las tendencias occidentales de
homogeneizar la visión de la
Mujer Árabe, por lo general como Musulmana, apagada y victimizada.
En realidad, las opiniones
sobre la Convención
y las culturas locales, tradiciones y religión varían enormemente dentro del
mundo Árabe. Feministas Islámicas,
mujeres activistas, sociedad civil y fuerzas políticas progresistas cuestionan
la percepción que los instrumentos tales como la Convención sean
meramente una nueva forma de neocolonialismo, destacando los elementos en común
y no las diferencias entre la Convención y la Ley Islámica. Mujeres y activistas de la sociedad civil han
utilizado estos argumentos para presionar por reformas igualitarias en los
códigos del estado personal en un sinnúmero de países Árabes tales como Egipto
y Marruecos. Algunas experiencias han
mostrado que en los lugares donde estos movimientos han estado bien equipados
de conocimientos y recursos para apoyar las demandas para la implementación de
convenciones tales como la CEDAW,
se ha logrado mayor interferencia. Sin embargo, las mujeres de esta región
continúan teniendo una posición de rehenes ante la idea de una “cultura
específica”.
El Mundo Árabe no es el único
al presentar estos argumentos para desafiar la implementación de la Convención. Los Estados Unidos y el
Vaticano se han opuesto intensamente a la Convención. Los Estados Unidos ha
utilizado su Constitución para este fin, mientras que el Vaticano ha
justificado su resistencia a través de
la “ley natural” y las tradiciones de la Iglesia, en la mismísima
manera en que lo han hecho los países Islámicos utilizando el recurso del que
le provee la Ley
Islámica del Shariya. Es extraordinario que el único recurso
expuesto a tales consideraciones por los Estados sea el que se refiere a los
aspectos relacionados a los derechos y la equidad de género. Las mismas consideraciones son puestas a un
lado cuando se entablan decisiones políticas y económicas que tienen mayor
impacto en las vidas de mujeres y hombres cuyos efectos son frecuentemente
negativos.