Mujer y VIH. El VIH/SIDA ha resaltado la vulnerabilidad de las mujeres
tanto por sus características biológicas como por su género y las desigualdades
en acceso a servicios de salud que estas experimentan (Carmen Zorrilla y Lydia Santiago)
Fuente: http://www.rcm.upr.edu/2k1whc/boletin2c.htm
Subió
a conferencia el 08 de Julio del 2005
Mujer y VIH
Médicas
Carmen
D. Zorrilla, MD
Lydia E. Santiago, PhD
Centro de Estudios Materno-Infantil (CEMI)
Departamento de Obstetricia y Ginecología,
Escuela de Medicina, Recinto de Ciencias
Hoy levanto mi voz
por todas las que callan,
por las que lloran en silencio, por las que ya no están,
por las que están sin saber donde están.
Fundación El Roble, México.
El
VIH/SIDA ha puesto en evidencia muchas de las desigualdades sociales y
económicas en que viven las mujeres. También ha resaltado la vulnerabilidad de
las mujeres tanto por sus características biológicas como por su género y las
desigualdades en acceso a servicios de salud que estas experimentan. En muchas
mujeres que viven con el VIH/SIDA los roles sociales y
las responsabilidades relativas al cuidado de la familia han dificultado que
reciban los servicios de calidad que requieren.
Hoy, las mujeres que viven con el VIH, tienen que dejar oír sus voces en la
lucha por el más elemental de los derechos humanos: el derecho a la vida. Los
avances en los tratamientos antivirales y profilácticos desarrollados durante
los últimos años han hecho que emerja la necesidad de denunciar los obstáculos
que la mujer tiene que enfrentar para tener acceso a los servicios y
medicamentos que necesita para prolongar su vida. La mortalidad por el SIDA se
ha reducido dramáticamente en Estados Unidos y Puerto Rico como resultado del
uso de estos nuevos medicamentos. Es por esto, que es imperativo que las
mujeres que viven con el VIH/SIDA puedan tener acceso a los servicios de salud
y a estos medicamentos. El acceso a los nuevos tratamientos se convierte para
ellas en acceso a la vida.
Vulnerabilidad
biológica y por género
Las mujeres están
expuestas a un mayor riesgo de contraer el VIH. La razón biológica que explica
por qué una mujer está en mayor riesgo de contagio por el VIH mediante la
relación sexual con un hombre se atribuye a la anatomía del tracto reproductivo
de la mujer y a la fisiología del intercambio de secreciones durante la
actividad sexual. El semen permanece dentro de la vagina y hay células en el
tejido de la vagina que tienen ramificaciones lo que les permite
"absorber" el virus más fácilmente. Además, el que el cuello de la
matriz tenga una sola capa de células también facilita que el virus penetre en
el organismo. Se ha descrito en algunos estudios cómo la transmisión del VIH es
14 veces más fácil de hombre a mujer, que de mujer a hombre. Es necesario
aclarar que la transmisión de mujer a hombre también ocurre y los hombres no
están inmunes a ésta. Esta transmisión preferencial va asociada a otras
infecciones como clamidia y gonorrea.
Existen
además, diversas razones de índole psicosocial que
provocan una mayor vulnerabilidad de la mujer hacia el contagio con VIH. Estas
razones están asociadas a que frecuentemente las mujeres se encuentran en una
situación de vulnerabilidad y desigualdad en la toma de decisiones y el control
en la relación con su pareja, en el rechazo social al uso de condones por el
hombre y frecuentemente por la misma mujer, y en las falsas ideas sobre la
expresión del amor. Por ejemplo, la mujer le dice al hombre: "te demuestro
que te quiero si tengo sexo sin protección" cuando en realidad el mensaje
de amor debe ser: "te demuestro que te quiero y nos protegemos
ambos". Las mujeres con VIH tienen también temor a exigir trato igual de
parte de su pareja. El miedo al abandono y la amenaza de violencia doméstica
las lleva a mantener silencio.
Mortalidad
por VIH y género
Las mujeres
constituyen el grupo de mayor crecimiento en el número de casos de SIDA e
infección por el VIH. Alrededor de la mitad de los casos de SIDA en el mundo
los vemos en mujeres. En Estados Unidos las mujeres constituían el 7% de los
casos de SIDA en 1985, cifra que aumentó a 22% en el 1997 (1). En Puerto Rico
la proporción de casos en mujeres aumentó de 11.3% en
Por
otra parte aunque la mortalidad por SIDA en los Estados Unidos se redujo en
1996 en un 13%, esta siguió aumentando durante el mismo periodo de tiempo en el
grupo de mujeres (3). Posteriormente, la mortalidad entre las mujeres se redujo
proporcionalmente al compararse con los otros grupos. Queda la pregunta ¿Porqué
tardó la mortalidad en reducirse en la población de mujeres?.
Existen para esto algunas explicaciones (4): los proveedores de salud no
identifican los síntomas de esta condición en las mujeres y no se les ofrece la
prueba de VIH; las mujeres no se consideran a riesgo personal de la condición y
no aceptan la prueba; o estas están tan atareadas con el cuido de los otros que
cuando finalmente recurren a buscar tratamiento puede ser tarde.
Acceso
a los servicios
Las mujeres también
se encuentran en una posición de vulnerabilidad respecto al acceso a los
servicios de salud y como consecuencia al acceso a los medicamentos para tratar
la condición. Hoy en día los tratamientos médicos han logrado reducir la
mortalidad del SIDA y mejorado significativamente la vida de las personas que
viven con el VIH. Estos tratamientos se conocen como terapia de combinación.
Incluyen dos o tres tipo de drogas, que se conocen como análogos de nucleósidos, no-análogos de nucleósidos
e inhibidores de proteasa. Cada uno de estos
medicamentos actúa en un área diferente del ciclo de vida del virus. Los
inhibidores de proteasa son los medicamentos
responsables del descenso en la mortalidad por esta condición. Son sumamente
potentes y bloquean la producción del virus 15 minutos luego de ingerirse. Hay
cuatro marcas en el mercado y cada una tiene sus ventajas y desventajas. La
ventaja mayor es que pueden bajar la cantidad de virus en la sangre y en los
tejidos a niveles tan bajos que no se detectan. Sabemos que el virus está aún
presente, pero su nivel es tan bajo que permite al sistema inmune recuperarse.
Estos medicamentos también tienen desventajas como lo son: el número de
pastillas que hay que consumir, el efecto en la redistribución de grasa en el
cuerpo y otros efectos secundarios. Para poder cumplir adecuadamente con estos
tratamientos, las mujeres necesitan de apoyo, respeto y servicios de salud que
respondan a sus necesidades.
Las ideologías, los prejuicios, la falta de conocimientos y de destrezas de los
profesionales de la salud y la posición de sumisión son factores que pueden
determinar la posibilidad de vida de las mujeres con VIH. A lo anterior se le
añade el factor de la pobreza. Rodríguez y Marte (5) argumentan que las
facilidades de cuidado de la salud, la calidad de los servicios que ofrecen,
los tipos de servicios y las actitudes de los profesionales de la salud están
determinados por la clase social. En los Estados Unidos, por ejemplo, el grupo
de mujeres con VIH constituye un grupo con menos recursos económicos que los
hombres. Las mujeres tienen mayor probabilidad de estar desempleadas, de tener
menos ingresos y de no tener seguro médico (6). Esta realidad la enfrentan
también las mujeres con el VIH en otras partes del mundo.
Jonathan Mann nos dejó un gran desafío cuando dijo:
Hoy, la diferencia entre la vida y la muerte para las personas con el VIH es
una lotería, los ricos vivirán, los pobres morirán. La tragedia producida por
la falta de recursos y salud es severa (7). Esto nos plantea a los proveedores
de servicios de salud la gran responsabilidad de crear espacios que promuevan
la equidad en las relaciones sociales y la accesibilidad a los recursos
disponibles para "todas".
REFERENCIAS
1.
Center for Disease Control and Prevention. HIV/AIDS Surveillance Report 1998.
2.
PRHD (Puerto Rico Health Department). Reported AIDS
cases in
3.
Update: trends in AIDS incidence, deaths, and
prevalence-
1997, 46; 165-167.
4.
Zorrilla CD,
Santiago LE. La mujer ante el VIH/SIDA: barreras y nuevos desafios.
PR Health Sci J 1999; 18:
397-400.
5.
Rodríguez-Trias H, Marte C. Challenges and Possibilities: Women, HIV, and
Health Care System in the 1900's. Women resisting AIDS 1995. Philadelphia:
Temple University Press.
6.
Bozzette SA, Berry SH, Duan N et al. The care of HIV
infected adults in
7. Mann J. HIV/AIDS, micro-ethics
and macro-ethics. AIDS CARE 1998;
10:5-6.