La jerarquía católica mexicana se ha
enfrascado en una nueva cruzada moral, esta vez en contra de la píldora
anticonceptiva poscoital; he aquí algunas de las posturas más sobresalientes
de los que se empeñan en hacer de un asunto técnico un dilema moral (Fernando
Mino)
Fuente:
Subió
a conferencia el 05 de Julio del 2005
Anticoncepción
de emergencia, segundo de tiempo
La
conjura contra la libre decisión
La
jerarquía católica mexicana se ha enfrascado en una nueva cruzada moral, esta
vez en contra de la píldora anticonceptiva poscoital.
Como es su costumbre ha apelado a la fe para imponer su visión del mundo,
llamado al que ha respondido el secretario de Gobernación. Por fortuna, todo
parece haber quedado en declaraciones que aportan una pieza más al intrincado
rompecabezas de la ultraderecha nacional. En el siguiente reportaje se antologan algunas de las posturas más sobresalientes de los
que se empeñan en hacer de un asunto técnico un dilema moral
Por Fernando Mino
Más
de un año después de la modificación de
La
intromisión del funcionario público transformó en debate nacional un asunto ya
analizado, discutido, demostrado y transformado en reglamento. Un método ya
usual y conocido que consiste en la administración de las mismas sustancias que
se usan desde hace décadas como anticonceptivos pero en dosis concentradas en una
sola píldora, lo que permite que, en las primeras 72 horas que siguen a una
relación sexual sin protección, se impida la fecundación y, por lo tanto, se
prevenga un embarazo.
De
acuerdo con una encuesta levantada en hogares de la ciudad de México por la
empresa Consulta Mitofsky en marzo del año pasado, el
85 por ciento de la población conocía la existencia de la píldora, conocida
popularmente como del día siguiente. La venta de la píldora, que cumple año y
medio en el mercado del país, ha tenido un crecimiento sostenido de 25 por
ciento, mientras que la organización civil Clínica Adolescentes atiende, a
través de una línea telefónica de información sobre anticoncepción de
emergencia, alrededor de 70 mil llamadas anuales. Desde el 11 de julio pasado,
con la inclusión de la píldora en el cuadro básico de medicamentos del sector
salud, se asume el compromiso de darla a conocer y ofrecerla, de manera
gratuita, en los hospitales y centros de salud públicos de todo el país.
De
visita en uno de los Centros de Rehabilitación Infantil Teletón,
Abascal abundó en el tema y comparó los efectos de la píldora poscoital con los de un arma de destrucción masiva: “Amor y
ciencia juntos, pero para construir. No podemos admitir una ciencia consagrada
a la destrucción masiva, sea en las armas en general, sea en la medicina, sea
en cualquier ámbito, la ciencia sólo se justifica si sirve a la vida” (
La
ética torcida
El
argumento eclesiástico, más sostenido por el dogma que por la evidencia
científica, es que la píldora del día siguiente es abortiva.
Para
alimentar la controversia y fundamentar aún más su posición, prelados, como el
obispo de Colima, Gilberto Valbuena Sánchez, ratificaron la amenaza de ex
comulgar tanto a las mujeres que consuman la píldora como a quienes la
proporcionen. El año pasado, cuando la píldora del día siguiente se incluyó en
La
discusión que respalda la inclusión de la anticoncepción de emergencia en
En
resumen, continua el documento, “cuando una mujer toma las píldoras de
anticoncepción de emergencia en un momento de su ciclo menstrual en que aún
pueda interferir con la ovulación, previene la fecundación. Si las toma cuando
ya es muy tarde para impedir la ovulación, el método falla y la mujer se
embaraza si es que ese ciclo era fértil, lo cual desplaza a la anticoncepción
de emergencia del ámbito del debate ético y moral en el que se sitúa el
aborto”. La anticoncepción de emergencia tiene un nivel de eficacia de entre 75
y 85 por ciento, si impidiera la implantación del óvulo fecundado, su eficacia
sería cercana al 100 por ciento.
La
anticoncepción poscoital representa una reducción
importante de los embarazos no deseados, 25 por ciento de los cuales, en
Latinoamérica, terminan en abortos realizados en condiciones de riesgo, según
calcula una investigación de Raffaela Schiavon, hoy directora general adjunta de Salud
Reproductiva de
Pero
para los sectores conservadores, la lucha contra la anticoncepción de
emergencia es más un rechazo a una moral sexual que no comparten que una
cruzada antiaborto, como explica la articulista Paz Fernández Cueto: “El efecto
más dañino que tendrá la distribución masiva de la pastilla de anticoncepción
de emergencia sin receta médica, sin vigilancia ni autorización de los padres y
en forma gratuita, es la banalización del sexo, la
falta de respeto al propio cuerpo convertido en objeto de placer, el aumento de
la vulnerabilidad de la mujer ante los abusos del hombre –al fin que existen
las píldoras del día siguiente–, el fomento de
relaciones promiscuas, la promoción de una anticultura que lleva a la
irresponsabilidad, al no rendimiento de cuentas, a la evasión sistemática para
afrontar las consecuencias de los propios actos, a vivir de la trampa y del
engaño” (Reforma, julio 22 de 2005).
El
deslinde y la cordura
El
21 de enero de 2004 se publicó en el Diario Oficial las modificaciones a
Después
de la publicación, inició una campaña de
En
ese momento,
Pese
al dicho de Sojo, el PAN se avienta al ruedo,
dispuesto a dar la batalla contra la píldora, como afirma la senadora Cecilia
Romero: Carlos Abascal cumple su labor al “trasladar y transmitir al resto del
gabinete las preocupaciones y exigencias del PAN y de la sociedad mexicana” (en
ese orden). En los siguientes días, los tres precandidatos presidenciales panistas, Santiago Creel, Felipe
Calderón y Alberto Cárdenas, se pronunciaron en contra de la píldora del día
siguiente.
Escollos
en Latinoamérica
En
el resto de América también ha habido protestas de los sectores más
conservadores.
La
píldora de una sola dosis de levonorgestrel está
disponible en Argentina, Brasil, Bolivia, Canadá, Chile, Colombia, Cuba, El
Salvador, Estados Unidos, Jamaica, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, República
Dominicana, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela. En todos estos países se
han suscitado debates y descalificaciones de grupos de derecha.
En
Argentina, estos grupos se incorformaron ante
En
Chile, la confrontación también llegó a
De
acuerdo con una encuesta realizada en el año 2000 por
En
México, las declaraciones de los jerarcas eclesiásticos buscan todos los
frentes posibles para mantener la controversia. El cardenal Rivera, incluso,
propone cambiar
El
otro debate
Las
controversias en torno a la anticoncepción de emergencia también se reflejan en
el panorama de lo cotidiano, donde aún falta trabajar mucho en la cultura de la
salud sexual. Si las opiniones de los sectores conservadores contribuyen a que
la píldora anticonceptiva de emergencia se dé a conocer, las autoridades
responsables de ofrecerla no aportan información ni abasto suficientes.
En
los centros de salud del Distrito Federal, la píldora se provee, de manera
gratuita, desde 1998. Sin embargo, fuentes consultadas en uno de esos centros,
el de la colonia Portales en Benito Juárez, señalaron que no siempre la tienen
disponible, pese a que sí tiene una demanda alta: “La mayoría de las mujeres
que vienen a consulta privilegian la píldora anticonceptiva o la de emergencia
sobre métodos mecánicos como el condón o el dispositivo intrauterino”.
Otra
instancia que, en teoría, ha establecido la recomendación de la anticoncepción
de emergencia es la judicial. Informar sobre la píldora del día siguiente es
parte de los lineamientos institucionales de
En
la realidad de los Ministerios Públicos, la información sobre la píldora es
inexistente. Los funcionarios se escudan en que no están autorizados para
recetar medicamentos, aunque, aseguran, se canaliza a las víctimas de delitos
sexuales a centros de salud para que ahí, si así lo deciden,
tomen la píldora; en el proceso suelen perderse horas valiosas para la acción
del anticonceptivo. Para Marta Lamas, se requieren cambios de actitud en los
agentes del Ministerio Público especializados en delitos sexuales, para que
brinden la información necesaria a las mujeres agredidas. “Los cambios de
mentalidad no se producen por decreto, es un proceso lento que requiere de
mucho esfuerzo. Hay que fomentar la cultura de la denuncia y la legalidad”,
señaló a Letra S. (Mario Alberto Reyes)