Trata
de mujeres: conexiones y desconexiones entre género, migración y derechos
humanos. El
tráfico de mujeres estuvo ligado desde los orígenes a las guerras, la
esclavitud y la objetivación sexual de las mujeres (Susana Chiarotti)
Fuente: http://www.revistainterforum.com/espanol/pdfes/020703CLADEM.pdf
Subió a
conferencia el 24 de junio del 2005
Trata de
Mujeres: Conexiones y Desconexiones entre Género,
Migración y
Derechos Humanos
Susana Chiarotti
Conferencia Hemisférica sobre Migración
Internacional:
Derechos Humanos y Trata de Personas en las
Américas
CEPAL, Santiago de Chile
20 al 22 de novie mbre
de 2002
En nombre del Cladem,
Comité para América Latina y el Caribe para
1. El
tráfico de mujeres.
El tráfico de mujeres es un fenómeno que hunde sus
raíces en la historia y que estuvo ligado desde los orígenes a las guerras, la
esclavitud y la objetivación sexual de las mujeres. Durante el período
colonial, las mujeres, principalmente las africanas e indígenas, eran
traficadas como esclavas con un triple propósito: trabajar como mano de obra
gratuita; la reproducción de esclavos, o sea, la producción de más mano de obra
gratuita; y servir de objeto sexual. Este último propósito estaba siempre
presente aunque el objetivo principal fuera cualquiera de los otros dos y podía
darse dentro del mercado matrimonial o con otras figuras como concubina, o simplemente
mujer a libre disposición del patrón.
El tráfico de mujeres y la prostitución en América
Latina se remonta a la época de la conquista cuando los españoles, en
cumplimiento de la ley de guerra, tomaban o entregaban el "botín de
mujeres" al vencedor, dando origen al comercio sexual y creando
establecimientos para su ejercicio. Posteriormente, en la colonia, aparecen las
primeras normas por las cuales se castigaba dicha actividad así como el
proxenetismo con sanciones que podían llegar hasta la muerte.1
Durante todo el siglo XX, pero de manera acentuada
después de cada guerra mundial, el tráfico continuó, siendo también víctimas
del mismo las mujeres de Europa, que huyendo del hambre y el horror de la
guerra, eran presa fácil de los traficantes. Esto llevó a denominar a la
actividad como trata de blancas, denominación que luego se transformó en trata
o tráfico de personas.
En la actualidad, éste último sigue siendo penalizado en
todas las naciones y la prostitución está regulada en muchos casos a nivel
departamental y municipal. El tráfico de mujeres en América Latina, por sus
características, puede dividirse en dos: el tráfico interno, que se refiere a
la demanda existente en el propio país, y el tráfico externo.
Este último está dirigido a cubrir una demanda más
amplia en el mercado internacional y por ello está relacionado directamente con
redes europeas y asiáticas, especialmente de Japón; que tienen sus puntos de
operación y reclutamiento principalmente en Brasil, Surinam, Colombia, República
Dominicana y las Antillas, para los centros de distribución ubicados en España,
Grecia, Alemania, Bélgica y Holanda.
Solo en España, los datos facilitados por los centros de
acogida y protección sostenidos por instituciones de
General de
Aunque los países nombrados tienen un papel principal en
la organización del tráfico, actualmente las conexiones y envíos se realizan
desde casi todos los países de la región.
Pero no sólo los centros de emisión se han
diversificado. Las redes de traficantes han creado nuevas modalidades de trata que intentan burlar la tipificación de
tráfico. Una de ellas es la del contrato de trabajo.
Generalmente, las redes de traficantes publican avisos
en los diarios, ofreciendo empleo en el exterior. En los mismos, incluyen
informaciones parciales sobre su trabajo en los países de destino, ocultando un
panorama real de las exigencias del mismo. Si bien algunas de las personas que
son atraídas por los anuncios tienen una idea aproximada del trabajo que van a
realizar, las perspectivas son más glamorosas y atractivas cuando aparecen los
anuncios y no se condicen con la realidad que encuentran las mujeres al llegar
a destino. Cuando se enfrentan a la situación y se resisten a aceptar su nuevo
trabajo, son presionadas y forzadas a realizarlo.
En 1991, cerca de mil peruanas fueron llevadas a Holanda
a través de un mecanismo de adopción simulada. La víctima entra legalmente al
país, pero su "padre" puede someterla a condiciones de trabajo
abusivas. En otros casos, llegan al país receptor a través de un matrimonio con
un nacional o residente legal, o se casan con éste a través de una agencia
matrimonial; después de unos meses la mujer es obligada a prostituirse para él
viviendo en su propia casa en condición de
prisionera.
Cifras parciales y aisladas dan cuenta de algunos datos
que nos permitirían aproximarnos a la magnitud del fenómeno. Se estima que
cerca de 50.000 dominicanas se encuentran ejerciendo la prostitución en Holanda
y Alemania. Se calcula que cerca de 3.000 mujeres mexicanas ejercen la
prostitución en Japón luego de ser reclutadas por una red de traficantes de ese
país.3
Los mediadores exportan a la mujer por 15.000/20000$ y
en Japón la compran por aquel precio y la venden a la industria sexual local.
Los dueños de bares compran a las mujeres por 35.000/40.000$ y les dicen que
están endeudadas por esa cantidad de dinero. Para poder pagar la deuda a la
mujer se la obliga a prostituirse. Para evitar que huya, vive bajo estrecha
vigilancia de sindicatos organizados. Son confinadas en un piso y obligadas a
recibir a "clientes" de día y de noche. Si protesta o si trata de huir,
se abusa de ella como "castigo" y si se enferma o se hiere no tiene
derecho a la seguridad social ni a ningún tipo de asistencia de parte del
estado. Algunas mujeres se matan por la desesperación, a
otras las matan y a menudo la familia no
puede pedir la devolución del cadáver porque la mujer ha entrado en el país con
pasaporte falso.
Según
En América Latina, el tráfico de niños y mujeres tiene
las características del tráfico clásico de mujeres: personas engañadas y
obligadas por los traficantes a trabajar en contra de su voluntad y en
condiciones de esclavitud. Las bandas organizadas de traficantes utilizan
métodos violentos logrando la intimidación de las víctimas y la impunidad de
sus delitos, en algunos casos los denunciantes son asesinados al iniciarse el
proceso y, en otros, las víctimas son localizadas y reclutadas nuevamente.
En México, en Estados como Michoacán, se ha vuelto una
actividad cotidiana la venta y el tráfico de mujeres migrantes
por redes criminales de “polleros” que las enganchan junto con niños y niñas
para vender droga en Estados Unidos, así como para abastecer el mercado de
prostitución norteamericano. De acuerdo con reportes del Consejo Estatal de
Población (Coespo), la venta de mujeres y menores se
ha convertido en uno de los negocios más redituables para los polleros, los
cuales bien pueden rematarlas con algún particular, o bien pueden ofertarlas a
las amplias redes de prostitución del mercado norteamericano.
Algunas niñas y niños (incluso de 4 y 5 años de edad)
son sometidos a las redes de la prostitución luego de ser secuestrados a sus
padres. Por lo que respecta a las mujeres migrantes
que se ven envueltas en el mundo de la prostitución, éstas generalmente se
inician luego de haber sufrido una violación cuando pretendían cruzar la
frontera; las edades varían aunque predominan las de
El tráfico interno
está dirigido principalmente a la población infantil y adolescente, o a
madres solteras jóvenes; el promedio de edad varía entre los 9 y 17 años y las
víctimas provienen de pueblos situados en las zonas más pobres de cada país.
Las redes de traficantes trasladan mujeres no sólo de un país al otro sino
entre distintas provincias y regiones de un mismo país, obligándolas luego a
ejercer la prostitución.
En algunos casos son vendidas a los dueños de
prostíbulos u otro establecimiento similar, pasando a ser propiedad exclusiva
de quien las adquiere.6
Los informes alternativos o contrainformes presentados a
los Comités Monitores de Naciones Unidas por parte de organizaciones no
gubernamentales, especialmente las de mujeres, dan cuenta de la diversidad y
extensión de este problema en nuestra región.7
Si bien no hay estadísticas ciertas sobre la magnitud y
características de las víctimas del tráfico
internacional, algunos estudios indican que las mujeres tienen una edad
promedio de
La penalización del tráfico de personas suele ser más
leve, en las legislaciones nacionales, que la del tráfico de armas o drogas.
Los traficantes recrean continuamente su metodología. Utilizan la industria de
compra de novias por correspondencia, los paquetes turísticos, e incluso la
adopción, para trasladar mujeres y niñas de un país a otro.
Hoy millones de mujeres en el mundo entero son
traficadas con distintos propósitos mostrando un crecimiento alarmante del
problema. El negocio mayoritario lo constituye el tráfico con fines de
explotación sexual, que, según estimaciones de Naciones Unidas mueve anualmente
entre 5 y 7 billones de dólares, con un desplazamiento cercano a los 4 millones
de personas en el mismo período.8 En numerosos casos, mujeres traficadas para
trabajos domésticos terminan siendo explotadas sexualmente.
El Fondo de Población de Naciones Unidas en su Informe
de Septiembre de 2000, cifra en 4.000.000 las mujeres que son vendidas cada año
con uno de estos tres fines: prostitución, esclavitud, o matrimonio; y en
2.000.000 las niñas que son introducidas en el comercio sexual.
Algunas organizaciones de traficantes suelen ofrecer a las
mujeres variados servicios por los cuales deben pagar: vivienda, comida, ropa,
médico, medicinas, la comunicación con sus familias. Cuando envían dinero, de
lo poco que les queda a su país de origen, deben
depositar un porcentaje por la transacción.
Las formas contemporáneas de tráfico en la época de la
cibernética, muestran mas similitudes con las antiguas de lo que a simple vista
aparece. El acelerado avance tecnológico no ha servido para eliminar esta
plaga, sino sólo para dar cuenta de su expansión y múltiples aspectos en todo
el planeta
Es frecuente ver en los medios de comunicación y también
en Internet noticias, no del pasado, sino de este año, sobre:
§
Cientos de miles de mujeres que son traficadas para el mercado
matrimonial (Entre Países asiáticos, o desde Latinoamérica, Asia y Africa hacia
Europa, Japón y Estados Unidos)
§
Caravanas de mujeres traficadas e instaladas en las cercanías de bases
militares para entretenimiento y uso sexual por parte de militares y soldados.
§
Multitudes de mujeres que son traficadas como mano de obra barata.
§
Miles de mujeres atraídas a través de un contrato de trabajo rentable y
que son destinadas a burdeles o clubes nocturnos de diferentes lugares del
mundo.
§
Miles de mujeres y niñas, provenientes de áreas rurales son vendidas y
traficadas para llenar la demanda del turismo sexual.
§
Anuncios y promociones turísticos sobre mujeres y niñas exóticas a las
que se puede acceder fácilmente, con todo incluido, en un vuelo chárter.
Como en la remota antigüedad, observamos guerra, mercado
matrimonial, utilización como objeto sexual y como mano de obra (ya no siempre
gratuita, pero barata).
2. Análisis
de los principales aspectos que se asocian a la migración de mujeres y la trata
de personas en América Latina y el Caribe.
Un fenómeno que se ha verificado en todos los pueblos y
culturas, a través de los tiempos, es el miedo al otro. En el entorno de la
migración y la trata de mujeres, este miedo adquiere características
particulares.
El miedo al otro y a la otra no es nuevo. Se vivió como
“realidad urgente” en otras épocas de la historia y a lo largo de cientos de
años.10
En estos momentos, esos miedos a las hordas invasoras
que devastaban todo a su paso, se reeditan, de otra manera, frente a las miles
de personas que se acumulan en las fronteras de los países más ricos, buscando
una oportunidad de sobrevivencia y trabajo, tratando
de tener una vida digna.
Ese miedo a lo que se desconoce se conecta con la
preocupación por los puestos de trabajo y otros servicios que deben prestar los
Estados. El cóctel que surge de ellas, unido a prejuicios racistas subyacentes,
es venenoso.
En un estudio sobre racismo en
Pero la xenofobia y el racismo no son patrimonio de los
europeos. En nuestra región la situación se recrea, con distintos matices y en
diferentes graduaciones, en casi todos los países, con respecto a los
ciudadanos de los Estados vecinos, sobre todo los y las pobres que migran en
busca de trabajo.
En el caso de las mujeres traficadas, ellas deben sumar
a la discriminación étnico racial, la estigmatización
que acarrea el ser víctima del tráfico, que la va a llevar a un aislamiento
pernicioso para sus posibilidades futuras.
- Pobreza,
Inseguridad y Violencia
Desde el movimiento de mujeres se han identificado
varios factores como productores de ambos fenómenos. Entre ellos, la pobreza,
la inseguridad y la violencia aparecen como los más importantes. Una gran
mayoría de las mujeres que migran como las que son víctimas de la trata, viven
en condiciones de pobreza, falta de oportunidades laborales; han sufrido
violencia; o viven en territorios que tuvieron o tienen conflictos armados. La
mayoría, también por las razones antedichas, ha tenido limitado acceso a la
educación formal. En toda agenda que trabaje la erradicación de la trata de
mujeres, deben figurar como puntos prioritarios, la pobreza, la inseguridad y
la violencia de género.
La preocupación por conectar ambos fenómenos (migración
y trata de mujeres), se justifica políticamente si se lo hace con el objetivo
de erradicar estas causas, mencionadas anteriormente, que dan origen a estos
problemas.
Las
conexiones entre Migración y Trata de Personas que excedan ese marco podrían
dar lugar a desviaciones conceptuales. Equiparar migración con tráfico de
manera persistente puede significar también la intención política de
justificar, vía la protección de las víctimas, las restricciones migratorias.
Esto ya se está viendo en países que suelen ser receptores de migración. Hay
denuncias de mujeres filipinas a las que se les ha impedido el ingreso a
Tailandia, con la excusa de protegerlas del tráfico. En Europa estudiantes
latinoamericanas que transitaban de retorno a sus hogares, han sido detenidas e
interrogadas en los aeropuertos, sospechosas de ejercer la prostitución, pero
con la excusa de la protección.
Esa actitud
se está repitiendo cada vez con mayor frecuencia, sobre todo luego de los
atentados del 11 de setiembre de 2001 en Estados Unidos, que produjeron el
endurecimiento de la política migratoria estadounidense y como efecto dominó,
tuvo su repercusión en la mayoría de los países del mundo.
- Conexión con la
guerra.
Las tensiones internacionales, los conflictos armados y
la instalación de bases militares han mostrado tener un efecto directo sobre el
medio ambiente y la calidad de vida de las personas que viven en los
territorios afectados.
Desde el movimiento de mujeres se ha denunciado el
efecto de tugurización humana y medioambiental que
produce la instalación de bases militares en el entorno cercano. La filosofía
de guerra encierra una noción de masculinidad que incluye el mito del héroe que
no mide riesgos, la agresividad y la subordinación e inferiorización
de las mujeres. No es raro entonces constatar en todo el mundo, pero también a
lo largo de toda la región, que luego de la instalación de una base
militar y paralelamente a otros servicios, se
organizan burdeles, facilitados a veces por las mismas fuerzas armadas. En
muchos de estos, en condiciones de semiesclavitud, se puede encontrar a cientos
de jóvenes que han sido traficadas.
La discriminación contra estas mujeres se ve entonces
patrocinada por las fuerzas de seguridad en abierta contradicción a lo
establecido por
A modo de ejemplo citaremos un estudio realizado por
Las primeras inquietudes sobre el tráfico de mujeres
surgieron en Corea del Sur a mediados de los años 90, cuando los informes
dieron cuenta de la presencia de extranjeras, en particular procedentes de
Filipinas, que trabajaban en bares cercanos a las bases militares de Estados
Unidos.
Las condiciones en que se encuentran las mujeres son
bastante graves. La autora del estudio, June Lee, ex
jefa de la misión en Seúl de esa agencia de
La organización se denomina Asociación de Turismo
Especial Corea y su actividad cuenta con la aprobación y regulación del
Ministerio de Cultura y Turismo.
Debido a la presencia de bases militares norteamericanas
en diversos países de nuestra región, nos asiste el derecho de preocuparnos por
la repetición en Latinoamérica y el Caribe de experiencias similares.
Reportes provenientes de organizaciones de mujeres de
Honduras, denuncian la tugurización de las zonas
ocupadas por las bases militares extranjeras y la presencia de prostíbulos en
sus inmediaciones.
- Mercado
matrimonial:
También se ha denunciado el tráfico internacional o
interprovincial de mujeres con fines de ofrecerlas para esposas. Casadas de esa
manera, sin rango, propiedades ni conexiones familiares, se ven sujetas
enteramente al dominio del esposo. En algunos países esta situación se ha
incrementado debido a los efectos de desbalances
poblacionales luego de años de práctica del feticidio femenino, resultantes de
la persistencia de tradiciones donde los estereotipos de género llevaron a las
parejas a preferir la procreación de un varón. En nuestra región, el negocio de
las novias por correspondencia proclama las bondades de las mujeres
latinoamericanas por su sumisión y dulzura. A eso deben agregarse los
estereotipos sobre la sexualidad desbordante de las mujeres afrodescendientes
y/o mulatas.
- Conexión con el
turismo:
Un amplio sector de mujeres y niñas traficadas es
destinado al turismo sexual. El mismo es anunciado abiertamente en Internet,
donde se muestran, con un perfil racista y sexista, las maravillas del sexo “exótico”.
Pero además del turismo sexual desembozado, las organizaciones de mujeres han
denunciado que muchas propagandas de las agencias de turismo gubernamentales o
privadas, promueven el turismo sexual y la prostitución, al anunciar las
bondades de cada país, con anuncios que sugieren naturaleza exuberante y a los
que inevitablemente se acompaña la imagen de mujeres bonitas, con posturas
seductoras que dan a suponer sexualidad desbordante.
También se ha denunciado que los estereotipos racistas,
combinados con los sexistas profundizan la explotación de mujeres indígenas y afrodescendientes. Una organización brasileña ha realizado
estudios que muestran que ser negra o indígena significa una minusvalía para el
mercado matrimonial local. Pero esos mismos rasgos las ubican como exóticas
para el turismo sexual o el tráfico con esos fines.14
Todos los países de la región han ratificado
- Tráfico,
Migración y los enfoques preventivos de salud.
La preocupación legítima y real de los gobiernos, las
organizaciones internacionales y humanitarias por la salud de los y las migrantes, así como de las personas víctimas de la trata
podrían convalidar prejuicios colonialistas, si son utilizados para restringir
el tránsito de personas o aplicados de manera unilateral. El imaginario
colonialista sobre las personas que provienen de países pobres, tendría tres
componentes principales: sexualidad sin restricciones, corrupción moral y falta
de higiene.15
Los países del Sur, en su mayoría colonizados hasta la
modernidad, siempre ofrecieron imágenes contradictorias que asustan y fascinan
a la vez a los habitantes del Norte. El calor, la frondosidad y exuberancia de
los paisajes, se percibe conectado a la proliferación de gérmenes y
contaminación de los alimentos. A los prejuicios sobre nuestros hábitos de
higiene, se suman los que difunden el estereotipo de mujeres fogosas y siempre
dispuestas a la relación sexual, sobre todo si son afrodescendientes.
Tanto las organizaciones no gubernamentales como
gubernamentales, deberíamos ver de garantizar el derecho a la salud en forma
integral para todos los habitantes de un país, sean nacionales o extranjeros, migrantes o víctimas del tráfico, varones o mujeres, sin
focalizar demasiado en programas de VIH/SIDA. De esta manera, las personas que
lo requieran podrán acudir a los servicios de salud cuando lo necesiten y se
evitaría la equiparación instantánea de los migrantes
o
personas traficadas con personas más proclives
para contagiar, que podrían producir los programas estrechamente focalizados.
Si los exámenes de VIH/SIDA se presentan como requisitos
para cruzar una frontera, estaremos ante dos problemas: por un lado, la
discriminación hacia las personas portadoras del virus que se verían limitadas
en su libertad de circulación. Por el otro, la utilización del recurso sanitarista como pretexto para restringir la entrada de migrantes a un país.
El peligro de contagio de enfermedades graves por parte
de inmigrantes y personas traficadas puede ser similar al del contagio por
parte de turistas sexuales que prostituyen a niñas y adultas en Tailandia o
cualquier país de Latinoamérica. Sin embargo, no figura la exigencia de control
de VIH en los requisitos para el viaje con fines de turismo sexual.
Algunas organizaciones humanitarias, como Médicos del
mundo, organización no gubernamental española, - que trabajaba hasta hace cinco
años con Programas de Reducción del Daño, dirigidos en un principio a
consumidoras y consumidores de droga y posteriormente, a personas que ejercen
la prostitución, en su mayoría españolas – , han
cambiado sus estrategias de actuación orientando su trabajo no sólo a la
prevención del VIH/SIDA sino también a cubrir otras necesidades como
el acceso a recursos sanitarios y
sociales. También cambiaron los destinatarios del programa, que de ser en un
principio españolas/es, pasaron a ser mayoritariamente migrantes.
No dudamos de la necesidad e importancia de estos
programas. Sólo queremos llamar la atención sobre la necesidad, al
implementarlos, de hacerlo de manera cuidadosa para no convalidar estereotipos
que terminan discriminando aún más a migrantes y
personas traficadas.
3. Examen
de los desafíos que este fenómeno plantea a las políticas de la migración y
derechos humanos.
Esta práctica implica múltiples delitos contra los
Derechos Humanos de las mujeres a través de la compraventa, extorsión y
explotación sexual; el sometimiento a ínfimas condiciones de vida,
malnutrición, asistencia sanitaria nula o clandestina; constante miedo físico y
psíquico; abortos forzados, e incluso, muertes anónimas e impunes a manos de
las mafias. Este tráfico de personas
suele ir acompañado de enormes movimientos de dinero negro, así como de tráfico
de drogas y armas.
Las mujeres, verdaderas víctimas del tráfico de
personas, son socialmente rechazadas pero masivamente utilizadas,
"invisibles" debido a la clandestinidad que las rodea, absolutamente
indefensas, desprotegidas, y extorsionadas en todos los aspectos hasta puntos
difícilmente soportables. La experiencia nos dice que, en la mayoría de los
casos, los explotadores y sus cómplices no reciben todo el peso de
Además de los derechos conculcados que enumeramos en los
párrafos anteriores, otros aspectos, vinculados a los derechos humanos y a las
políticas de migración deberán ser tenidos en cuenta. Entre otros, merecen
mencionarse los siguientes:
a. La
creciente restricción a la circulación de personas y el efecto en las mujeres.
Los rótulos de países expulsores y receptores en nuestra
región se están difuminando, al convertirse la región entera en expulsora y
receptora a la vez, de miles de personas que circulan de un país a otro y desde
aquí a los países del Norte, buscando un lugar para trabajar y vivir. Las
mujeres son cada vez más numerosas entre los migrantes
y así como algunos pueblos tienen actualmente mayoría de mujeres por la
migración masculina, numerosos hogares de la región están siendo mantenidos por
el trabajo de la mujer jefa de hogar que ha migrado y
envía fondos a la familia que quedó en su
país de origen. Los problemas, las necesidades y temores que enfrentan las
mujeres que deben migrar son distintos a los de los varones y sus respuestas y
formas de resistencia y supervivencia también.
La paradoja de las y los migrantes
que se trasladan como consecuencia de la globalización, es que al mismo tiempo
que se da la libre circulación de capitales, ellos viven la creciente
restricción de la circulación de personas. Los estados están rediseñando sus
facultades soberanas para acomodarse a la realidad globalizada. De momento, el
Estado Nación, hace sentir en la piel de las y los migrantes
todo el autoritarismo de que es capaz.16
En los últimos años se ha incrementado el endurecimiento
de las fronteras entre los países. Este hecho, unido a la falta de
oportunidades legales para migrar, frecuentemente fuerza a las mujeres a
recurrir a los traficantes, incrementando la vulnerabilidad al abuso.
La restricción migratoria y fronteriza se ha demostrado
como un factor que aumenta, en lugar de disminuir, el problema de la trata de
personas.17
b. Revisar
el trato que se da a las mujeres traficadas.
En numerosos casos las mujeres traficadas fueron
consideradas como inmigrantes ilegales, calificación que termina en acciones de
repatriación o prisión. Muchas de esas mujeres cayeron víctimas del tráfico
precisamente porque estaban escapando de situaciones de miseria o de otros
peligros para su vida o integridad física.
Devolverlas al lugar de partida significaría ignorar la
existencia de esos riesgos, desentenderse de la problemática de la víctima, y
enviarla a un destino del que esa persona estaba escapando. Detenerlas como si
fueran criminales agrega una nueva forma de victimización
a la que ya estaba sufriendo esa persona.
Además, habría que revisar la legislación migratoria
poniendo en cuestión palabras como “ilegales” cuando están referidas a las
personas. No puede haber personas ilegales. Eso sería una negación a los
contenidos de
En el proceso regional preparatorio de
migrantes organizados plantearon que “Ningún ser humano es minoría, ningún ser
humano es indocumentado, ningún ser humano es ilegal”.
Sería un contrasentido trabajar en derechos humanos y
mantener un lenguaje discriminatorio que ha sido abiertamente rechazado por los
sujetos involucrados.18
Hay que tener en cuenta que si bien el tráfico es
explotación de la inmigración, las mujeres traficadas no son inmigrantes
criminales. Por tanto, el tráfico no debería ser considerado un delito migratorio
para regir el trato que se da a las mujeres víctimas del mismo. En algunos
países se ha considerado como “indeseables” a las mujeres extranjeras que han
sido traficadas.
c. La mujer
es víctima, no acusada:
La preocupación por las víctimas del tráfico no sólo es
legítima, sino también necesaria. Las propuestas que enfocan los derechos de
las víctimas, en su vertiente reparatoria, coinciden
en varios puntos con las preocupaciones de las organizaciones de mujeres, de
derechos humanos y humanitarias en general, pues la atención de los intereses
de la víctima y el paradigma de justicia reparatoria
son centrales para las mismas.
Sin embargo, un excesivo énfasis en la víctima, puede
contribuir a dejar de lado lo que tiene que ser la preocupación fundamental de
En el delito de trata de mujeres, suele pasar algo
similar a lo que ocurre con los delitos de violencia sexual, la víctima termina
siendo la acusada. Este es un proceso que se da en los Tribunales de Justicia
locales a la hora de juzgar delitos como la violación, el estupro o el abuso
sexual.
Ha sido denunciado por las organizaciones que trabajan
con víctimas de violencia doméstica y violencia sexual. El eje de la
investigación se desvía del acusado a la víctima y se pasa a analizar la
conducta de esta última, sus antecedentes personales, sobre todo en lo relativo
a su vida sexual.
En la cuestión de la trata de mujeres habría un proceso
de transferencia de responsabilidades similar. Esto adquiere perfiles de
discriminación sexual masiva si tomamos en cuenta que la mayoría de las
personas traficadas son mujeres y niñas. Así, se investiga y penaliza a las
mujeres víctimas de la trata, en lugar de investigar y penalizar a los
demandantes y los responsables del crimen.
El reporte de Human Rights Watch informa que, en algunos países, es frecuente que las
víctimas del tráfico y no los traficantes, son quienes enfrentan el
procesamiento, detención y multas por entrada ilegal al país, documento
fraudulento y ausencia de permisos de trabajo. Estas son faltas administrativas
que surgen de su condición de víctimas del tráfico y no autorizan su
tratamiento como criminales.19
d. El eje
de atención debe ponerse en la demanda (clientes) y en los responsables del
crimen.
Los compradores o la demanda, la constituyen aquellas
personas, en su mayoría hombres, que compran a las mujeres para la explotación
sexual de la prostitución, pornografía, turismo sexual y compra de novias por
correspondencia. En general, esta ha sido siempre la figura menos contemplada
dentro del trata de mujeres. Pero es un proceso que
replica, a escala internacional, el tratamiento que en el ámbito local se da a
la prostitución.
Los responsables del crimen de trata de mujeres son los
que llevan las ganancias del negocio. Se han identificado organizaciones
mafiosas envarios países. En algunos de ellos, habría
unas 5000 organizaciones dedicadas a vivir del tráfico con fines de explotación
sexual.
Los gobiernos continúan con una inercia, demostrada en
la ausencia de políticas firmes y concretas para prevenir y combatir a los
traficantes. Algunos de ellos son bien conocidos por las autoridades. En
algunos países los locales donde trabajan las víctimas están cerca de las
oficinas gubernamentales.
La mayoría de los países no ha ratificado el Protocolo
Opcional para
y buscar reparaciones para las víctimas.
e.
¿Conviene conectar migración con trata de mujeres?.
Un énfasis exagerado en esta conexión puede producir
deslizamientos indeseados. No todas las migrantes son
víctimas del tráfico. No todas las víctimas del tráfico son destinadas a la
prostitución. El énfasis puede dar pie a las corrientes que están intentando
utilizar el problema del tráfico y la protección a las mujeres como una excusa
para restringir la migración. La creación de un perfil de “la mujer traficada”
daría pie a la discriminación sexual de amplias y variadas formas.
Queremos llamar la atención sobre la desigual proporción
de responsabilidades asignadas a los Estados con relación a la prevención del
tráfico de personas y el control migratorio, que se observa en el Protocolo
para Prevenir, Reprimir y Sancionar
En este sentido, como autocrítica dentro del movimiento
feminista, creo que debemos plantear que durante la discusión del texto de este
Tratado, se pusieron todas las energías en la definición de tráfico,
descuidándose el contexto general del documento, que parece poner más atención
en las víctimas que en los victimarios, y en las actividades migratorias de
control que en la investigación y sanción del delito de trata de personas.
El Protocolo sobre trata de personas dedica un artículo
a
migración (10), que incluye cruce de fronteras
y control de documentos; Medidas fronterizas de control que involucran a los
transportistas para que colaboren con el control de documentos de las víctimas
(11); seguridad y control de los documentos (12); y legitimidad y validez de
los documentos (13).
Revisando este texto aparece claramente el desbalance de preocupaciones entre la represión del delito
de tráfico y el control migratorio, que ocupa, junto con la repatriación, la
mayor parte del protocolo.
Si la preocupación era la prevención, represión y sanción de la trata de personas, el texto
debió dedicar una parte substancial a la coordinación entre los distintos
organismos de seguridad, al intercambio de información, a medidas de prevención
nacionales e internacionales que estuvieran dirigidas a combatir este crimen
que es un negocio billonario.
3.
Recomendación de iniciativas y programas sociales.
Debatir y analizar los desafíos enumerados anteriormente
debe ser una prioridad para la comunidad de derechos humanos, los gobiernos y
las organizaciones internacionales.
Para enfrentar un problema de la magnitud que tiene el
tráfico de mujeres, se requiere, además de la adhesión a los tratados
internacionales que regulan el tema, prestar gran atención a la forma en que se
plasman los mandatos internacionales en las legislaciones locales.
Señalamos más arriba los problemas observados en la
normativa internacional, especialmente en el texto del nuevo Protocolo de
Naciones Unidas sobre Tráfico de Personas. La principal preocupación gira en
torno a que el peso no fue equilibrado entre las directivas para combatir a los
delincuentes y las medidas que se refieren a las víctimas. Estas últimas, bajo
el paradigma de la protección, terminan penalizando a las víctimas. Además, las
medidas contra el tráfico han sido reducidas de manera inquietante a una serie
de restricciones migratorias.
Si esta tendencia se multiplica en las legislaciones
nacionales, obtendremos un endurecimiento aún mayor de las políticas migratorias
y los controles fronterizos. Esto se ha probado como impulsor del tráfico
clandestino y no como desalentador.
Hay una tendencia en los parlamentos locales a preparar
legislación que simplemente provee de programas de capacitación a las víctimas
de la trata. Sin cuestionar las buenas intenciones de los mismos, el mensaje
que deja es que las personas traficadas, son, en parte, culpables por
ignorancia, o falta de capacitación. También se minimiza el problema del
tráfico y deja de lado a quienes promueven, regentean y se benefician de este
crimen - negocio.
Es alarmante ver como a la hora de procesar a los
sospechosos del tráfico, se admiten argumentaciones que invocan los derechos
humanos en su versión más liberal e individualista. Así, las compañías de
turismo que tienen programas de turismo sexual han reclamado la violación de la
libertad de comercio frente a cualquier intento de penalizarlos. Las
autoridades muestran frente a ellos una cautela y precaución que no se equipara
con el rigor que se muestra en las restricciones migratorias.
Las legislaciones y políticas locales destinadas a
combatir el tráfico, deben apuntar a la investigación y criminalización
de las personas que organizan y llevan adelante el delito del narcotráfico.
Tanto a escala nacional como internacional, el eje
debería ser puesto en la investigación, juzgamiento y sanción de los promotores
y ejecutores de estos delitos. La pasividad de las autoridades; la aparente
miopía; la complicidad de muchas autoridades con los grupos que operan en redes
de tráfico; la existencia de un impuesto paralelo que nutriría a funcionarios
en el ámbito privado y a algunos gobiernos locales y nacionales de manera
estructural y sistemática, nos hacen sospechar la complicidad gubernamental.
En toda la región los gobiernos han desarrollado
sistemas de seguridad e inteligencia que pueden dar cuenta, en forma casi
inmediata, del nombre y ubicación de los opositores políticos. Además, nuestros
países han demostrado capacidad de conexión para la represión en épocas
dictatoriales, felizmente pasadas.20
Cuesta creer que sistemas de inteligencia y seguridad
que alcanzaron esos niveles de sofisticación e intercambio internacional de
información no puedan prevenir, detectar, arrestar y sancionar a quienes están
implicados en este crimen.
Seguir poniendo el énfasis en las víctimas es una salida
fácil y cómoda para evitar emprender la tarea más difícil, comprometida y
austera, de combatir a los responsables de estos crímenes. Es cortar el hilo
por lo más débil.
Las fuerzas de seguridad deberán enviar con su accionar
un mensaje claro a las víctimas. Estas fuerzas deben convertirse en espacios
confiables a donde la víctima del tráfico o la explotación sexual pueda acudir en busca de ayuda. Si se muestra demora, o
complicidad con los traficantes, o penalización a la víctima, el efecto
continuará desalentando la denuncia de los autores de este crimen, dificultando
por tanto su prosecución, castigo y erradicación.
§
Las políticas migratorias deben ser muy cuidadosas para que no
se reviertan los propósitos de velar por la protección de las víctimas de la
trata, en políticas restrictivas de la migración de mujeres, en su mayoría
pobres. En este sentido, denunciamos las políticas migratorias restrictivas
ejecutadas por los gobiernos de los países ricos, principalmente Estados
Unidos, Europa y Canadá. Estas políticas crean ciudadanas y ciudadanos de
primera y segunda categoría y están incidiendo para que surjan y aumenten las
nuevas caras de la exclusión social.21
§
Las distintas agencias de Naciones
Unidas deben tener un discurso coherente. Todas deben plantear clara y unívocamente que el tráfico
de mujeres para propósitos de prostitución y explotación sexual viola los
derechos humanos de las mujeres. Esto, sin entrar en consideración si son
forzadas por los traficantes o conducidas a la prostitución como resultado de
abuso sexual previo, pobreza, opresión o discriminación.
Coincidimos con el planteo de
Un planteo radicalmente diferente al de
El informe estima que el sector da
cuenta del 2-14% del Producto Bruto Interno de la región y que tuvo un
crecimiento espectacular en los últimos tiempos. La legalización permitiría
cobrar impuestos sobre las ganancias de las trabajadoras sexuales y un
porcentaje sobre las transferencias que realizan a sus familias.
No vamos a entrar ahora a esta
polémica que ha ocupado al movimiento de derechos de la mujer en los últimos
años y tiene incontables matices. Sólo recordar que Naciones Unidas, debe
tratar de consensuar puntos de vista comunes entre sus distintas agencias.
Desde el punto de vista filosófico jurídico, se debería analizar al menos, como
una violación a los derechos humanos y una forma intolerable de trabajo, se
convierten con sólo cumplir 18 años, en un trabajo legal.
Por otro lado, los miembros de
Naciones Unidas deben dar el ejemplo y no colaborar o ejecutar actos de
explotación sexual y/o compra de mujeres. Human Rights
Watch denunció, en su reporte de este año, que
oficiales pertenecientes a
§
Desde el movimiento de mujeres pedimos a los Estados que aseguren que sus
acciones para prevenir el tráfico internacional de mujeres, niñas y niños, no inhiba la libertad migratoria o la
libertad de viajar y circular consistentes con las leyes, especialmente que
no recorten la protección provista a las y los refugiados a través de la ley
internacional.
§
También pedimos a los Estados la implementación
de los mandatos contenidos en
§
La plena implementación de
NOTAS:
1 Molina, Fanny, El Tráfico de
Mujeres en América Latina. ALAI, América Latina en Movimiento 1995-07-01
2 El drama humano y moral del tráfico de mujeres.
Declaración de
3 Informe Regional de América Latina y el Caribe sobre
Tráfico de Mujeres y Trabajo Forzado, preparado para
4 Organización Internacional para
5 Consejo Estatal de Población, Reporte presentado en
Morelia, Michoacán, 1° de marzo, 2001 (Patricia Monreal, corresponsal CIMAC).
6 Contrainforme de las organizaciones no gubernamentales
de mujeres argentinas al Comité de
7 Para más información, sugerimos ver en la página web de Cladem los reportes
presentados por varios países ante el Comité de Derechos Humanos, el Comité de
9 Jornadas sobre el tráfico de mujeres con fines de
explotación sexual en Europa. Madrid, 22 de noviembre de 2001- Hotel Castellana
- Intercontinental
10 Georges Duby
hace un análisis de los miedos de los europeos del sur frente a los normandos y
otras tribus del norte en la época medieval y muestra su paralelo con los
miedos actuales en “Año 1000, Año 2000, La huella de nuestros miedos”. Textuel, Santiago de Chile, 1995.
11 El Tiempo, 9 de Julio de 1998, citado por Claasgen y Molina, op.cit.
12 Convención para
13
14 Conferencia sobre Género, Raza y Etnia.
15 Hardt Michael y Negri Antoni, Imperio, Paidós, Buenos Aires, 2002, página 133.
16 Hardt Michael y Negri Antonio, Imp erio. Paidós, Buenos Aires 2002.
17 Human
Rights Watch, Women’s Rights Division, World Report 2002,
18 Foro de las Américas por
19 Human
Rights Watch, Op. Cit.
20 El Plan Cóndor, que funcionó en 5 países
sudamericanos durante la década del 70 y el 80, es una muestra de ello.
21 Virseda Cristina, Villa
Selva. “Migración y Prostitución”. Revista Mujer y Salud. Red de Salud de las
Mujeres de América Latina y el Caribe, 4, 2001.
22 Mary Robinson,
Declaración efectuada en el Centro de Estudios de los Derechos Humanos de
Teherán, Irán, 21 de febrero, 2001.
23 OIT: El Sector Sexual: Las bases sociales y
económicas de la prostitución en Asia del Sudeste. Lin
Lean Lim. 1998.
24 Human Rights Watch, Op. Cit.
El informe cita el caso de repatriación de un oficial americano perteneciente a