| Podrían
perder la vida más de 4 mil desaparecidas, alerta : Los poderes
de la Unión, cómplices de la violencia contra mujeres, acusa
experta (Por Victor Ballinas)
La coordinadora
general de Defensa Jurídica y Educación para Mujeres Vereda-Themis,
Julia Pérez Cervera, sostiene que los poderes Ejecutivo, Legislativo
y Judicial "son cómplices en la violencia contra las mujeres".
Explica: "No entiendo cómo puede haber una Constitución
que dice que todas las personas gozarán del derecho a su integridad
física, sin discriminación por razón de sexo, y
se aprueba una ley que permite que te peguen una vez. Como para que
sepas de qué se trata".
Prosigue en su análisis
Razón para promover la violencia contra las mujeres: "No
entiendo que se firme una convención internacional en la que
se prohíbe todo tipo de violencia pero a la vez se permite que
el esposo viole a su esposa y, además, lo tipifique como ejercicio
indebido de un derecho. ¿Cuál será el ejercicio
indebido, violar a tu compañera, o quizá lo indebido es
el ejercicio de un derecho?"
Abunda: "No
puedo comprender que se siga esgrimiendo, cuando se trata de serios
agravios comparativos en relación con los derechos humanos de
las personas, la soberanía de un Estado frente al derecho a la
vida que ya han perdido 325 mujeres en Ciudad Juárez y que, gracias
a esa soberanía, a la mejor la pierden más de 4 mil desaparecidas".
Insiste: "me
parece que un Poder Ejecutivo que ve cómo en Ciudad Juárez
aumenta el número de mujeres asesinadas y antes de que la Procuraduría
General de la República se pronuncie declara que no puede hacer
nada al respecto, es un Poder Ejecutivo que acepta, sin investigar y
sin saber las causas, esa violencia. Me parece por lo mismo cómplice
de que en Tamaulipas ya haya más de 100 mujeres asesinadas, alrededor
de 50 en Guanajuato y otras tantas en Mexicali".
La investigadora,
quien presentó su estudio en Puerto Vallarta, en el encuentro
nacional de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH),
las comisiones estatales y organizaciones no gubernamentales (ONG),
asevera: "el Poder Legislativo sigue buscando excusas y razones
para no sancionar seriamente la violencia en la familia, y no estoy
hablando solamente de años de cárcel, hay otras muchas
medidas que se podrían tomar. Es un poder que acepta esa violencia,
y por lo tanto es un poder violento, porque lo permita y, al permitirla,
la promueve; por tanto, es cómplice".
Un Poder Judicial,
abunda, que toma decisiones discriminatorias, sin fundamentar e influido
por otros poderes "es el peor de los síntomas para un país
que pretende ser una democracia basada en el respeto a los derechos
humanos".
Ante centenares
de ONG, la investigadora, quien a diario atiende casos de mujeres, cuestiona:
"¿Cómo vamos a creer en la justicia, en el respeto,
en la equidad, cuando quienes tienen que garantizar los mínimos
que la ley plantea convalidan con sus actos la injusticia, la violación
a los derechos humanos y la desigualdad, por no hablar de las cotidianas
noticias de corrupción del sistema?"
Ejemplificó
con siete casos la realidad. Uno de ellos: "La señora Trujillo
vive violencia desde hace 25 años. Aguantó primero porque
le habían dicho que así es el matrimonio; luego, por sus
hijos; esperaba que algún día su esposo se diera cuenta
de que debía respetarla. Pensaba que estaba sola. La primera
vez que fue al Ministerio Público a denunciar una golpiza que
su esposo le propinó, le dijeron que no era para tanto, que se
fuera a su casa; total, luego acaba perdonándolo".
Después de
23 años de aguantar se enteró de que había una
organización que apoyaba a las mujeres. Interpuso demanda de
divorcio por violencia y logró que obligaran a su esposo a salirse
de la casa. Este apeló, y se ratificó la decisión.
Sin embargo, él es amigo del secretario de acuerdos del juzgado
que llevó el caso, por lo cual la esposa fue notificada de que
el marido podía regresar a su vivienda. "Y ahí está,
humillándola, golpeándola y viviendo en la casa."
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| "La
cultura no justifica la violencia de género" (por David Espinós
- Madrid)
Los
antropólogos son personas insistentes. Sus largos y concienzudos
trabajos no consiguen datos espectaculares que seduzcan a los medios
de comunicación, pero sí ahondan en los problemas de la
sociedad. Quizá por ello Beatriz Moncó cree que se les
debería escuchar algo más "porque son la voz de los
agentes sociales". Moncó es profesora de antropología
de la Universidad Complutense de Madrid y está especializada
en temas de género a los que ha dedicado numerosas investigaciones.
Tiene claro que la sociedad evoluciona, pero que bajo los cambios se
ocultan valores e ideas propios del pasado. Sin ir más lejos,
"las mujeres seguimos siendo enfermeras no profesionales que cuidamos
no sólo de hijos, maridos, padres, sino también de la
salud física, la higiene o el medio ambiente". Esta madrileña
de 48 años está preocupada por el aumento de mujeres asesinadas
a manos de sus parejas, 63 este año, y cree que no hay voluntad
política para poner fin a esta lacra social.
Pregunta.
¿La violencia de género es algo cultural?
Respuesta.
Algunas veces hemos hecho de la cultura la gran excusa. Con la cultura
puedes explicar muchas cosas, pero no justificarlas. Puedes explicar
culturalmente la violencia de género, pero no puedes escudarte
en ella. Las culturas cambian, y cambian porque las construimos, y todo
lo que construimos se puede reconstruir o incluso destruir.
P.
¿Cómo se puede acabar con esta cultura sexista?
R.
Trabajando la educación. Es necesario que además de intervenir
los ministerios de Justicia e Interior también lo haga el de
Educación que es la pieza clave. Hacen falta asignaturas o talleres
específicos sobre este tema donde se intente cambiar la idea
o la representación de lo que puede hacer un hombre y lo que
puede hacer una mujer. Pero lo que no tiene sentido es que por un lado
fomentemos estos conceptos en las escuelas o universidades pero al llegar
a casa tengamos ropa o juguetes especiales para niños o para
niñas. Los medios de comunicación tienen mucho que hacer.
Por un lado, juegan un papel clave para crear opinión y concienciar
a la gente de la gravedad del problema de la violencia de género
pero luego
dan
cabida a anuncios o programas que fomentan estas diferencias.
P.
¿Qué aspectos culturales son los más preocupantes?
R.
Los más alarmantes son los que se ocultan detrás de los
cambios. Hay muchas mujeres que todavía creen que los celos son
una prueba de amor. Los celos son una prueba de posesión pero
nunca de amor. Buena parte de nuestras adolescentes guardan unos estereotipos
culturales falsos sobre el amor y las relaciones, justamente en una
sociedad que tiende cada vez más a la igualdad. Otro aspecto
que demuestra que no hay una evolución es el concepto de las
mujeres enfermeras. Todavía hoy, aun habiéndonos incorporado
al mercado laboral, seguimos siendo las encargadas de velar por la salud
de nuestros hijos, padres, maridos, suegros o nietos.
P.
¿Cree que la violencia de género irá a menos?
R.
Las medidas son insuficientes y las cifra de mujeres asesinadas, alarmantes.
Además, una buena parte del maltrato no se denuncia. Muchas urgencias
que se califican de accidentes domésticos, no son tales. Y esto
no se soluciona con una ley. Necesitamos tolerancia cero, no sólo
a nivel penal y judicial, sino también político, social
y cultural. También es importante que los medios de comunicación
muestren las condenas de los agresores, porque se está creando
la sensación de que no hay grandes penas para los agresores.
Hay que eliminar esta sensación de impunidad. Por ahora lo que
se hace es intentar poner soluciones a los problemas ya existentes,
como las amenazas y las agresiones como se ha hecho con la orden de
protección, pero lo que hay que conseguir es que éstas
no lleguen a producirse.
P.
¿A qué se debe el aumento de este tipo de asesinatos?
R.
Si alguien sucumbe a la dominación, resulta muy difícil
salir de ella. Y cuando uno intenta revelarse ante una situación
de este tipo por mínimo que sea este acto la respuesta suele
ser muy dura y contundente. Puede que las mujeres estén perdiendo
ese miedo a reivindicar sus derechos y la consecuencia por parte de
sus parejas sean las agresiones.
P.
¿Qué problemas tendrán que afrontar los antropólogos
en un futuro no muy lejano?
R.
Lo que más me fascina son los cambios familiares que forzarán
nuevas relaciones personales. Tendremos que ver quién cuidará
de las familias sin hijos o quién suplirá la figura del
primo o del tío si todos somos hijos únicos. La interacción
con las familias de inmigrantes y la evolución de las nuevas
tecnologías darán mucho que hablar.
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Feminicidios
y crueldad
Hay sucesos que por el impacto que ejercen sobre nosotros paralizan nuestra
capacidad reflexiva. Impresionan y azoran de tal manera que nos conducen
a experimentar los afectos y sensaciones más extremos: horror,
terror, odio al transgresor, indefensión y confusión. Al
recuperarnos de esa intensidad emocional se instaura la capacidad reflexiva
y el juicio crítico.
Las imágenes
de las tumbas y ofrendas por las víctimas de los asesinatos perpetrados
en Ciudad Juárez, se nos presentan como algo que en silencio
nos habla de una violencia brutal, que demandan se haga justicia a estos
atroces crímenes que no acaban de esclarecerse. Aparecen más
como una pesadilla, como un sueño traumático que no permite
ni el reposo ni la elaboración del contenido traumático.
Y es que el límite entre el sueño y la vigilia, entre
cordura y locura, entre racionalidad e irracionalidad parece ser más
tenue de lo que solemos o queremos creer. Traspuesta la línea,
el aterrorizante espejismo se torna real y nos topamos, sin ambages,
con la parte maldita de la naturaleza humana.
La célebre
Bodas del cielo y el infierno, de Blake, en opinión de Bataille,
proponía al hombre no que acabara con el horror sino que sustituyera
la mirada huidiza por una visión lúcida. Mirada lúcida
que no acaba de aparecer para tratar de entender los feminicidios de
Ciudad Juárez, que más parecen ser vistos por una mirada
absurda, obtusa, vacía, malévola. Casi una amaurosis en
un devastador escenario de mujeres asesinadas, en el que no hay luz
posible para alumbrar los senderos de la razón, que arrebatada
por los insaciables impulsos destructivos de los victimarios no cesan
de sembrar el terror y la muerte. La razón salida de sus goznes
permitiendo a la parte maldita del individuo hacer y deshacer a su voraz
antojo con desmedida crueldad.
Jacques Derrida,
notable filósofo francés, alerta sobre el hecho de que
en torno de la crueldad hacemos como si nos supiéramos de acuerdo
sobre lo que el concepto quiere decir. Sin embargo nos aconseja ir más
allá, ya sea asignando a la palabra crueldad su progenie latina
(cruor, crudus, crudelis) ''una tan necesaria historia de la sangre
derramada, del crimen de sangre, de los lazos de sangre", o que
tomemos la línea de filiación a otras lenguas y otras
semánticas (por ejemplo Grausamkeit, que sería la palabra
empleada por Freud) en cuyo caso no se asocia con el derramamiento de
sangre, sino más bien alude ''al deseo de hacer sufrir o hacerse
sufrir por sufrir e inclusive al hecho de torturar o matar, de matarse
o torturarse torturando o matando por tomar un placer síquico
en el mal por el mal, hasta por gozar del mal radical, en todos estos
casos la crueldad seria difícil de determinar o delimitar".
Derrida parte de
la hipótesis siguiente: ''Si hay algo irreductible en la vida
del ser vivo que llamamos hombre, en el alma, en la psiché (...)
y si eso irreductible en la vida del ser animado es la posibilidad de
la crueldad (la pulsión, si quieren, del mal por el mal, de un
sufrimiento que jugaría a gozar del sufrir, de un hacer sufrir
o de un hacerse sufrir, por placer), entonces ningún otro discurso
-teológico, metafísico, genético, fisicalista,
cognitivista, etcétera- sabría abrirse a esta hipótesis.
Todos estarían hechos (a excepción del sicoanálisis)
para reducirla, excluirla, privarla de sentido".
De acuerdo con esto,
según Derrida, el único discurso que podría hoy
reivindicar el tema de la crueldad síquica como propio sería
el sicoanálisis. No sería el único lenguaje ni
el único tratamiento posible pero sería, para Derrida,
''el nombre de eso que, sin coartada teológica ni de otra clase,
podría volcarse hacia lo que la crueldad síquica tendría
de más propio.
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| Llevan
a la radio casos de mujeres maltratadas
por 27 años,
María del Carmen Ramírez ha sido partera en la Sierra
Norte de Puebla. Ella, de ojos canela y cabello ensortijado, la boca
trazada con delicadeza, ha sido testigo de la violencia, el maltrato,
la humillación y los insultos que sufren las mujeres indígenas.
"Me ha tocado
atender casos de jovencitas de 13 o 14 años que han sido violadas
por sus propios parientes, que son obligadas a callar y que bajo amenazas
tienen a sus bebés muy chicas.
"Hay otros
casos de mujeres golpeadas por su maridos cuando están a punto
de dar a luz. Hubo una mujer que la atendí. El marido estaba
borracho y la arrastró de los cabellos por el pueblo. Le dejó
la vulva inflamada y ella por poco se muere junto con la criatura. Gracias
a Dios, ambos se salvaron", relata.
Con la dolorosa
semilla de las historias contadas por María del Carmen, y de
otras 18 parteras de Oaxaca, Chiapas y Chihuahua, germinó "Pláticas
con doña Lupe, la partera de mi pueblo", una minirradionovela
radiofónica de 15 episodios, impulsada por la Comisión
Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI).
Ayer, la partera
poblana estuvo en el auditorio Alfonso Caso del CDI, donde Elvia Martínez,
responsable del proyecto, y Paloma Bonfil, directora de Organización
y Capacitación del organismo, anunciaron que la transmisión
de los capítulos, cuya duración oscila entre los 5 y los
7 minutos, se realizará en corto tiempo.
"Nosotros quisiéramos
empezar en la semana del 25 de noviembre, en el Día Mundial contra
la Violencia hacia la Mujer, pero todavía tenemos que revisar,
pues aún no tenemos una fecha confirmada.
"Las cápsulas
se difundirán a nivel nacional a través del Sistema de
Radiodifusoras Culturales Indigenistas de la CDI y tienen como propósito
proporcionar los elementos necesarios para que las mujeres indígenas
conozcan y procuren su salud sexual y reproductiva, pero también
poner el tema en la opinión pública, pues se trata de
un problema severo de discriminación, abuso y vejación",
recalcó Bonfil.
La producción,
abundó, se llevó a cabo bajo la dirección de Lourdes
Barbosa, con las voces de Angélica Aragón y Angeles Cruz.
Entre los temas
que se abordan están: embarazo temprano, violencia emocional,
métodos anticonceptivos, complicaciones en el parto, violencia
social, emocional e institucional, riesgos en el embarazo, cáncer
mamario, cáncer cérvico uterino, menopausia, climaterio
e infecciones de transmisión sexual.
Xóchitl Gálvez,
titular de la CDI, quien llegó a la presentación minutos
antes de que ésta terminara, adelantó que en breve se
traducirán a las lenguas indígenas cada uno de los episodios
de "Pláticas con doña Lupe, la partera de mi pueblo".
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| Un
crimen en Valencia eleva a 63 las mujeres muertas por su pareja este año.
(por L. Garrido y CH. Nogueira - Madrid, Valencia)
Miembros del servicio
médico del 112 atendían ayer a la mujer que fue arrojada
desde un cuarto piso en Palencia. (EFE)
La violencia doméstica
arrecia. Cinco mujeres han muerto por la agresión de sus maridos
o ex compañeros en lo que va de mes y al menos 63 han perdido
la vida este año, una cifra muy superior a la registrada en 2002
(42). La última agresión mortal se conoció ayer.
Un hombre de 56 años, José Nadal, degolló a su
mujer, Concepción Jiménez, de 50, y luego se suicidó.
Los hechos ocurrieron el martes en la vivienda familiar en Canals (Valencia).
La pareja, con tres hijos y más de 25 años de matrimonio,
estaba en proceso de separación.
La muerte se produjo,
según fuentes del caso, tras una fuerte discusión entre
los cónyuges cuyo motivo se desconoce. El marido se encontraba
en estado depresivo. Un familiar de las víctimas acudió
hacia las 21.10 al domicilio de la pareja, en la calle de Enmig, de
Canals, cerca de Xàtiva, en la provincia de Valencia. Las luces
estaban encendidas y desde la calle se oía la televisión,
pero nadie contestaba al timbre ni al teléfono, según
explicaron fuentes policiales.
Ese familiar decidió entonces avisar a una hija del matrimonio.
Mientras la esperaba, la vecina de la vivienda contigua le alertó
de que había oído gritos de auxilio minutos antes. La
hija y una amiga entraron en la casa y encontraron a Concepción
Jiménez degollada con un cuchillo de cocina en el distribuidor
de la vivienda. Tenía un corte en el cuello y varios en el abdomen.
A pocos metros, en el patio del domicilio, estaba el cuerpo sin vida
de su marido, José Nadal, ahorcado con su propio cinturón
tras atarlo a una barandilla.
Proceso de ruptura
Según fuentes
del caso, cuya investigación ha recaído en el Juzgado
de Instrucción número 1 de Xàtiva, la pareja había
decidido separarse hace pocos meses y se encontraba en los pasos previos
a la presentación de la demanda. Algunos vecinos, según
fuentes policiales, recordaron que el hombre, trabajador de una de las
fábricas de curtidos más importantes de la zona, acudía
regularmente al centro de salud para recibir atención porque
pasaba por un proceso depresivo.
Según fuentes
judiciales y policiales, no consta que Concepción Jiménez,
que trabajaba cuidando un bebé en un chalé de las afueras
de Canals, hubiera presentado denuncia alguna contra su marido por malos
tratos o amenazas. Tampoco del esposo consta antecedente policial ni
judicial alguno. La pareja era muy conocida en Canals, una localidad
de unos 13.000 habitantes al sur de Valencia. Él nació
hace 56 años en la misma calle donde puso fin a la vida de su
esposa y a la suya propia. En los primeros años de matrimonio
residieron en otro punto del pueblo y desde hace al menos diez años
se instalaron en la calle de Enmig, en el centro histórico de
la población. Tuvieron tres hijos (dos mujeres y un hombre),
de los que sólo uno continuaba en el domicilio paterno. Cuando
ocurrieron los hechos el matrimonio se encontraba solo en casa.
Fuentes policiales
explicaron ayer que, a tenor de los testimonios de la familia y de los
vecinos, la pareja no habría protagonizado antes ningún
episodio de violencia. El alcalde dijo en una conversación informal
que "para todos eran una familia que aparentaba llevarse muy bien".
La vivienda se encontraba ayer cerrada a cal y canto. Sólo entraron
dos chicas, que salieron poco después con dos bolsas de deporte
llenas.
Con la muerte de
Concepción Jiménez se elevan a al menos 63 las mujeres
muertas por sus maridos, novios o ex parejas en lo que va de año,
según el recuento que realiza este periódico.
"El motivo
del aumento de las víctimas mortales hay que buscarlo sobre todo
en la creciente autonomía e independencia de las mujeres para
acabar con relaciones violentas. Frente a eso existe un segmento de
la población masculina que aún tiene patrones que no admiten
ese cambio", señala la presidenta del Observatorio de Violencia
Doméstica del Consejo General del Poder Judicial, Montserrat
Comas. Recuerda que la cifra de denuncias de mujeres por malos tratos
o amenazas de sus parejas subió de las 24.158 registradas en
2001 a las 30.199 presentadas el año pasado.
El aumento de las
muertes se produce pese a la entrada en vigor, en agosto, de la orden
de protección para las víctimas que denuncien su situación.
Hasta ahora, ninguna mujer protegida ha encontrado la muerte, según
el observatorio.
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Andalucía
cifra en 2.356 millones el coste anual que genera la violencia doméstica.
(por Ignacio Martínez - Málaga)
La violencia doméstica
también tiene un coste económico: 2.356,8 millones de
euros al año sólo en Andalucía. Así lo establece
el estudio que ayer presentó la directora del Instituto Andaluz
de la Mujer (IAM), Teresa Jiménez. Según este organismo,
se trata de la primera evaluación económica de esta lacra
que se realiza en España. Un 13,6% de las andaluzas mayores de
edad sufre algún tipo de violencia doméstica. Son 400.000
mujeres, según la estimación del IAM.
Un equipo compuesto
por una médico, una jurista, una psicóloga, una educadora
social, una trabajadora social, un sociólogo y tres economistas
ha preparado este estudio durante un año, entrevistando a unas
300 víctimas de la violencia doméstica.
A partir de las
entrevistas se calculó el coste medio anual que provocan las
agresiones. A continuación se multiplicó esa cifra por
el número de mujeres maltratadas, obtenido a partir de la macroencuesta
que realizó el Instituto de la Mujer en 2002.
De las 400.000 mujeres
afectadas por este problema, "sólo 75.000 se autocalifican
como maltratadas, y 6.585 las que presentaron alguna denuncia en 2002",
dijo Jiménez. El coste directo de la violencia de género
lo cifra el estudio en 834,86 millones de euros, "el 0,9% del PIB
andaluz", añadió. Y al sector público le cuesta
al año 651 millones, "una cifra similar a la inversión
de la Junta en infraestructuras de transporte".
A la altura del
terrorismo
La pérdida
apuntada para las empresas es de 385 millones, "2,6 veces más
que lo que destinan a investigación y desarrollo", recalcó
la directora del IAM. Hizo hincapié en "la necesidad de
sensibilizar a la sociedad con un problema que genera más muertes
que el terrorismo".
El estudio ha definido
cinco áreas para establecer el coste. El capítulo mayor
es el laboral, cifrado en 707,1 millones. La incapacidad permanente,
con un 27%, es el apartado principal, al que siguen el absentismo, los
accidentes laborales, la inactividad y pérdida de productividad.
Más de la mitad de este coste lo soportan empresas y empleadores.
El segundo gran capítulo es el social (627,9 millones), que Teresa
Jiménez admite que incluye "los aspectos más subjetivos,
como el dolor de la víctima". Evalúa la superación
del trauma de la violencia. Los hijos es el siguiente apartado, con
589,9 millones (el 84% a cargo del sector público).
La salud física
y mental genera unos costes de 371,1 millones de euros, cubierto en
un 74% por el sector público. Finalmente, los gastos jurídicos
suponen 60,7 millones, un 59% en procedimientos civiles, el 40% en procesos
penales y un 1% de asesoramiento. Las víctimas asumen el 27%
de este gasto, el resto es público. Como resumen, el estudio
cifra en 113 euros por habitante al año y en 2.764 por hogar
afectado el coste de la violencia doméstica.
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| Justicia
reconoce la necesidad de acortar los pleitos de separación para
evitar las agresiones. (por David Espinós - Madrid).
El director general
para la Modernización de la Justicia, Alberto Dorrego, cree necesario
que la justicia agilice los trámites de separación, "ya
que es en estos procesos cuando la tensión crece y se producen
muchos crímenes". De las cinco mujeres asesinadas este mes,
cuatro estaban en procesos de separación. Y otra mujer resultó
herida grave en los juzgados de Álcazar de San Juan (Ciudad Real)
cuando su marido, del que se estaba separando, la apuñaló
antes de inciar un juicio de conciliación famliar. Dorrego admitió
que estos procesos tardan demasiado en realizarse, y cree que hay que
tomar las medidas cautelares en un plazo de 10 o 15 días.
La diputada de IU
Marisa Castro criticó que el Gobierno del PP se dedique a aprobar
medidas como la orden de protección y luego no las dote de los
fondos necesarios para que se apliquen debidamente. "No puede ser
que se destinen 300 millones a armamento y nada a políticas de
igualdad, porque la igualdad de géneros es la base para acabar
con este tipo de violencia", dijo. Castro lamentó que el
Gobierno dé más importancia a las víctimas del
terrorismo de ETA que a las del "terrorismo de género".
"Todas las vidas humanas valen lo mismo, aunque, por desgracia,
parece que no para todos", dijo.
Mercé Pigem,
de CiU, no ve una razón que justifique el aumento de muertes
de mujeres a manos de sus parejas. Aunque apunta como posibilidad el
que éstas estén perdiendo el miedo a reivindicar sus derechos.
La diputada catalana cree que existe un nuevo tipo de asesinatos, en
el que la primera agresión se convierte en la muerte, y mostró
su preocupación por el tratamiento que se debería dar
a estos casos. Desde la Comisión del Congreso de Malos Tratos,
Consuelo Abril centra sus críticas en la escasa efectividad de
la orden de protección. La falta de recursos, tanto humanos,
económicos como sociales, hacen que esta medida, adoptada hace
tres meses, no esté dando los resultados esperados, dice. "Con
medidas legislativas no se cambia la mentalidad de un país. Hay
que conseguir la tolerancia cero con los maltratadores y por ahora no
se está alcanzando para nada ese objetivo", lamentó.
La diputada del PP y miembro de la Comisión del Derecho de la
Mujer, Carmen Quintanilla, como casi todas, aboga por mejorar la educación
"porque todavía vivimos en una sociedad muy machista y patriarcal
a pesar de los 25 años años de concienciación".
La presidenta de
la Federación de Mujeres Progresistas, Enriqueta Chicano, lamentó
la falta de voluntad de los políticos para acabar con el problema
de la violencia de género. Y se quejó de la nula predispoción
al diálogo del Gobierno.
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Padecen
violencia familiar 10 millones de mexicanas cada día Presentan
expertos a ONG panorama encargado por la ONU sobre los derechos humanos
Los crímenes en Juárez, caso extremo de ausencia del Estado
en varios niveles, señala el diagnostico
Por Victor Ballinas
Diariamente
10 millones de mujeres padecen algún tipo de violencia familiar
en México. Tan sólo en el último año dos
de cada 10 padecieron agresiones por su pareja, y los costos por la
atención médica que esto genera equivale a 1.5 por ciento
del producto interno bruto (PIB) -casi 92 mil 292 millones de pesos
al año-, indica el borrador del Diagnóstico sobre la situación
de los derechos humanos en México, elaborado para la Oficina
del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH).
El documento -que hoy analizarán los organismos civiles y de
derechos humanos con los expertos que lo elaboraron- resalta que el
maltrato infantil también requiere mayor atención, y precisa
que en 2000 el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF)
reportó 28 mil 559 casos de menores maltratados. Sólo
en el Distrito Federal en 2002 se registraron mil 400 casos, un promedio
de cuatro al día.
La violencia intrafamiliar crece, apunta el borrador del informe citado,
y ejemplifica: "no existen cifras exactas sobre la discriminación
y la violencia hacia los adultos mayores, pero según el Instituto
Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam), en 2002 se presentaron
18 mil denuncias por violación de los derechos de adultos mayores
ante el Ministerio Público en el país".
Prosigue el borrador: "México es considerado en el mundo
uno de los principales países donde se practican la pornografía,
la prostitución infantil y el tráfico de menores, teniendo
como principal destino Estados Unidos".
Se informa que en el país existen entre 4 mil y 60 mil desplazados
-personas forzadas a huir de su lugar de residencia habitual, debido
a conflictos armados, situaciones de violencia generalizada, violaciones
de derechos humanos, conflictos religiosos, tráfico de drogas,
conflicto de tierras- que deben atenderse.
Los jornaleros agrícolas, dice, "son un problema enorme
que no recibe atención suficiente del gobierno y de la sociedad,
pues son 3.4 millones que se desplazan de sus comunidades para levantar
cosechas en distintos estados, y se enfrentan a redes de explotación
de enganchadores y contratistas".
El informe, que hoy será analizado por los expertos que lo elaboraron
para la sección México del OACNUDH -Clara Judsiman, Miguel
Sarre, Sergio Aguayo e Isidoro H. Cisneros- con organizaciones civiles
y de derechos humanos, para que se incorporen observaciones y propuestas,
subraya que en el campo de los derechos humanos hay avances y retrocesos.
En el ámbito femenino se observan retrocesos en logros que ya
se tenían en décadas pasadas.
Los retrocesos, apunta, se observan en los niveles de compromiso político
real con los derechos femeninos por los gobiernos locales y funcionarios
del gobierno federal. Algunas de las problemáticas actuales se
refieren a expresiones profundamente violatorias de sus garantías
a partir de la violencia sistémica de género, en la que
el indignante caso paradigmático de los asesinatos y desapariciones
de mujeres en Ciudad Juárez, y ahora en Chihuahua, es un símbolo.
Subraya que en la procuración y administración de justicia
continúa la impunidad, la tortura persiste como método
de investigación, las policías son corruptas y las procuradurías
de justicia, "además de corruptas, son ineficientes".
Se refiere que el presidente Vicente Fox aumentó la participación
de los mandos del Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada
en las políticas de seguridad pública. Se denuncia en
el documento que las políticas de los grupos de coordinación
interinstitucional de los estados de la República, impulsados
por el gobierno foxista, han originado denuncias de desapariciones forzadas,
torturas, detenciones ilegales y ejecuciones extrajudiciales en Guerrero
y Oaxaca, desde el surgimiento del Ejército Popular Revolucionario
en junio de 1996.
Los expertos proponen reformas legislativas, como la exclusión
de los miembros de las fuerzas armadas de las tareas de investigación
y persecución de delitos relacionados con el narcotráfico
y de la lucha contrainsurgente; que se rediseñe el Sistema Nacional
de Seguridad Pública para no involucrar a las fuerzas armadas
de tareas de procuración de justicia, y proponen que se designe
procurador general de la República a un civil y establecer un
programa para sustituir progresivamente el personal militar y naval
en la PGR.
En en el capítulo de grupos en situación de discriminación
se analizan los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez como símbolo
de impunidad, discriminación, desprecio y negligencia gubernamental.
De 1993 a 2003, refiere, un número aún no determinado
de mujeres pobres fueron sometidas a abusos sexuales antes, durante
y después de ser asesinadas por estrangulamiento, puñaladas
o golpes. Algunas "fueron mutiladas: les arrancaron los ojos, pezones
u orejas con una saña cargada de odio y desprecio".
Los familiares de las víctimas, junto con organismos civiles
locales y extranjeros, exigieron respeto y solución del problema.
"Obtuvieron el reconocimiento pero la acción gubernamental
fue a todas luces insuficiente. Desde 1998 la Comisión Nacional
de Derechos Humanos emitió una recomendación en la que
concluyó que las autoridades estatales y municipales enfrentaron
el caso con 'ausencia de interés y vocación', 'omisión
culposa', 'menosprecio sexista' y, en suma, 'dieron muestra de incapacidad
para contener la problemática que sufre la región."
En 1999 la relatora especial de la ONU, Asma Jahangir, aseguró
que "la conducta arrogante de algunos funcionarios públicos
y su manifiesta indiferencia ante estos delitos permitía concluir
que muchos de ellos fueron deliberadamente pasados por alto".
Los expertos apuntan que, desde una perspectiva más amplia, los
crímenes de mujeres en Ciudad Juárez son un caso extremo
de la situación vivida por millones de mexicanos y mexicanas
discriminados, a los cuales se les violan derechos básicos.
El de Ciudad Juárez, resalta el documento, es un caso extremo
de ausencia del Estado en diversos niveles y áreas, de los efectos
negativos del modelo económico, de la descomposición del
tejido social y de los efectos de la vecindad con Estados Unidos y de
un cambio en la naturaleza de la frontera.
En 2001, 55.7 por ciento de los niños nacidos en Ciudad Juárez
fueron registrados como hijos de madres solteras, porcentaje muy superior
al promedio nacional.
La atención que ha recibido el caso viene de la lucha de los
familiares de las víctimas y de los organismos civiles que los
han apoyado, señala el documento. Con sus testimonios, su información
y sus manifestaciones -agrega- hicieron imposible la indiferencia y
el silencio.
Esos testimonios refrendan y documentan la crítica a los informes
citados sobre lo hecho y lo que se ha dejado de hacer por las autoridades:
indiferencia, ineficacia y desorganización explicable, al menos
en parte, por un menosprecio clasista hacia las víctimas, cuya
moralidad pusieron constantemente en duda.
En el borrador se insiste en que los familiares de las víctimas
desconfían de los resultados.
Los familiares de mujeres y niñas asesinadas "están
convencidos de que los ignoran y maltratan porque ellos y sus muertas
son pobres: ninguna de las asesinadas tenía coche y sólo
una era profesionista. En uno de los encuentros con los familiares,
una madre hizo la pregunta más pertinente y terrible: ¿Cuándo
se ha perdido la hija de un judicial o de un rico? Ella misma se respondió:
'¡nunca!' Luego recordó que cuando desapareció en
2001 la hija de un rico comerciante, a las pocas horas llegaron el Ejército
y la policía y rápidamente localizaron a la joven que,
agobiada por una depresión, se había refugiado en un hotel".
Hasta 2003 el gobierno federal estuvo fuera de la investigación,
invocando falta de competencia. Esto es, en los primeros nueve años,
el Estado se excluyó por decisión propia, pues lo hicieron
a un lado, o porque no pudo.
En 2003 la situación hizo crisis. En México y en el extranjero
las críticas aumentaron a niveles sin precedentes, lo que aceleró
un cambio de actitud en el gobierno federal. Finalmente halló
la forma de intervenir, cuando en marzo de 2003 la delegación
de la PGR en Juárez recibió un anónimo con información
que colocaba algunos crímenes dentro de la competencia federal.
La PGR atrajo 14 casos.
Los autores del documento apuntan que en el trasfondo hay algo más
complejo: las autoridades se resisten a reconocer que han hecho un mal
trabajo, porque sus capacidades técnicas son limitadas y porque
buena parte de su personal sigue instalado en el pasado: menosprecia
a mujeres y marginados; hay indicios de complicidades con delincuentes
y de intentos por cubrir a posibles implicados.
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118
mujeres asesinadas en Dominicana este año: Víctimas
de la subordinación
Por Mirta Rodríguez Calderón, corresponsal
Santo Domingo, 3 Nov (CIMAC).- En lo que va de este año 118 mujeres
han sido asesinadas en República Dominicana, mientras más
de 20 de sus verdugos se suicidaron, fenómeno que fue analizado
aquí en un ciclo de reflexión promovido por el Fondo de
Población de Naciones Unidas (FNUAP), Insalud y el Colegio de
Psicólogos de este país.
Luis Mora, asesor regional para Género y Desarrollo del FNUAP
dijo que detrás del término feminicidio hay implicaciones
sustantivas porque existe una situación real de discriminación
basada en género y que la subordinación de la mujer es
la que da lugar a que los hombres usen el recurso de la violencia contra
ellas.
Mora dijo a Cimacnoticias que tuvo un acercamiento temprano a la problemática
de género cuando en la isla española Palma de Mallorca,
donde el franquismo condujo al exilio a su familia, su abuela puso en
sus manos textos de Marguerite Yourcenar y de Simone de Beauvoir e hizo
que los demás _respetaran mi posicionamiento .
Estudios en Noruega y una experiencia determinante en Africa Central,
a la que califica como el _planeta negro , le permitieron solidificar
sus perspectivas a favor de la equidad de géneros.
PEOR QUE EL SIDA
En el evento, realizado el fin de semana recién concluido, Mora
aseguró que en la región de Centroamérica y El
Caribe _entre 1990 y 1999 la violencia doméstica registró
más muertes que el SIDA e igual número que la mortalidad
materna .
Aseguró que los asesinatos de mujeres _forman parte del ciclo
continuo de violencia que padecen las mujeres, sujetas al acoso, violación
e incesto, y no son situaciones inconexas .
Aseguró que son expresiones de la desigualdad de géneros
y rechazó que sean atribuidos a crímenes pasionales que
niegan la realidad de las mujeres y le quitan responsabilidad a los
hombres.
La periodista Patricia Solano, quien compartió la jornada de
reflexión con Mora, llamó a sus colegas a profundizar
en las causas reales y no dejarse llevar por el facilismo de entrevistar
a vecinos que dirán que la pareja era bien avenida y el hombre
un excelente marido.
No es cierto que
un hombre que mata a balazos a su mujer y a toda su familia incluyéndose
él mismo, no haya dado nunca un indicio de su carácter
violento. Así lo atestiguó el niñito sobreviviente
de esa tragedia a los psiquiatras que le han atendido: que vivía
muerto de miedo por los pleitos y las amenazas de su padre contra su
madre , destacó.
El hecho ocurrió el mes pasado cuando un hombre mató a
su madre, hermana, hija y a su mujer para luego suicidarse, hecho que
conmovió a la población dominicana.
Patricia Solano fue rotunda al negar que sea la situación económica,
los cambios en la familia, o perturbaciones mentales de los homicidas
las que expliquen la persistencia de la violencia contra las mujeres
y el incremento de la cifra de víctimas.
Hay que desmontar los mitos sobre la violencia doméstica y las
explicaciones simplistas; y debe hacerse desde las organizaciones que
han estudiado en serio el problema. Hay que exigir a los políticos
y políticas que empiezan a hacernos promesas para las elecciones
de mayo, que se pronuncien con respecto a la violencia contra las mujeres.
Que digan cuánto van a invertir en esto, con cifras , subrayó
la comunicadora quien ha sido, ella misma, una activa luchadora feminista
.
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| Intimidación,
violencia física y abuso sexual, otras formas de ataque contra
la mujer: SSA. 90% de las mexicanas ha padecido agresión sicológica.
(por Carolina gómez Mena)
En
México cerca de 90 por ciento de las mujeres que viven con una
pareja hombre han sufrido alguna agresión sicológica,
16 por ciento intimidación, violencia física 15.5 por
ciento y abuso sexual 14 por ciento. Estudios han revelado que "casi
la mitad de las mujeres que han sido víctimas de agresiones físicas
también han sufrido abusos sexuales por sus parejas".
Según
datos de la Secretaría de Salud (Ssa), entre "30 y 70 por
ciento de las mujeres mayores de 15 años" ha sufrido la
violencia de su pareja.
Ante
este panorama, se conmemorará mañana el Día Internacional
de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y los pendientes
en la materia son diversos: actualizar las leyes contra los delitos
sexuales, dejar de exculpar el estupro a cambio del matrimonio, tipificación
del hostigamiento sexual, generar un sistema nacional para la prevención,
tratamiento, información y evaluación con enfoque de género
de la violencia en el país y crear un modelo especializado eficiente
para la atención de las víctimas, sobre todo de delitos
sexuales.
A
escala global la situación no es mejor: de cada 10 casos de violencia
en adultos, ocho ocurren en mujeres; una de cada tres mujeres en algún
momento de su vida ha sido víctima de la violencia sexual, física
o sicológica perpetrada por hombres; 33 por ciento de las mujeres
de entre 16 y 49 años han sido víctimas de acoso sexual
y la violencia de género es responsable de uno de cada cinco
días saludables perdidos en mujeres en edad reproductiva.
De
acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la "violencia
de pareja es soportada en proporción abrumadora por las mujeres
e inflingida por los hombres. En 48 encuestas de base poblacional realizadas
en todo el mundo, entre 10 y 69 por ciento de las mujeres indicaron
haber sido objeto de agresiones físicas por su pareja masculina
en algún momento".
Además
de las agresiones físicas, como golpes o puntapiés, también
están las relaciones sexuales forzadas, negar acceso a anticonceptivos
y otras formas de coacción sexual, como los malos tratos síquicos,
la intimidación y humillación y los comportamientos controladores,
como aislar a la persona de su familia.
Las
razones del hombre para maltratar a su pareja son múltiples:
"desobediencia", incumplimiento de tareas supuestamente femeninas
(cuidado de los hijos, de la casa o preparación de alimentos),
falta de dinero (pobreza y hacinamiento), el alcoholismo de él
y los celos por sospecha de infidelidad, entre muchas otras.
En
los últimos 50 años se han producido más de 700
mil muertes violentas en el país, la mayoría fueron hombres
(525 mil), y el resto (65 mil) mujeres. De éstas 80 por ciento
fueron homicidios y 20 suicidios.
Según
la publicación Género y Salud, editada por la Ssa, entre
1995 y 2001 cada ocho horas, fue asesinada una mujer y cada 50 minutos
un hombre. Esta relación ha ido bajando, pues a mediados de los
50 por cada 12 homicidios de hombres había uno de mujeres y a
principios de esta centuria la relación bajó de siete
a uno.
En
promedio, los homicidios en mujeres suceden a los 34 años y en
los hombres a los 35. Para las mujeres -de acuerdo con datos de la Ssa-
hay mayor peligro de morir por homicidio en el estado de México
y especialmente en Ciudad Juárez, y para los hombres es en Guerrero
y Oaxaca.
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Reprocha huichola violencia familiar.
(por José Luis González, Reforma)
A
pesar de que en las comunidades indígenas huicholas se acostumbra
que el padre pueda tener varias esposas, lo que provoca peleas y gritos
entre los integrantes de la familia, la niña huichola Mayra Benítez
asegura que no se puede acostumbrar a ese tipo de vida.
Por
lo que dice que cuando sea adulta quiere ser maestra para enseñar
otros modales a su gente, y que tendrá pocos hijos y un esposo
que le sea fiel.
"Quiero
ser maestra y decirles a los alumnos que traten bien a sus padres y
familia, porque es feo que en tu casa se peleen", señala.
"Cuando
me case, voy a tener pocos hijos, y no me gustaría que mi esposo
estuviera con más mujeres, también se me hace feo".
Aunque
su familia es originaria de Huaynamota, una población ubicada
en la sierra nayarita, Mayra nació en Tepic, lo que le ha permitido
diferenciar el tipo de vida de mestizos e indígenas.
"Los
mestizos viven con sus papás, con sus hijos y no se pelean tanto.
A mí me gusta ser indígena, pero no me gusta que mis papás
se peleen".
A
los 12 años de edad, Mayra ha visto lidiar en muchas ocasiones
a sus padres, y dice que entre los huicholes es normal, pues el papá
es el que manda a sus esposas e hijos.
"Mi
papá a veces trata mal a mi mamá y a mis madrastras, a
una de ellas le pega mucho porque es muy peleonera con mi mamá,
y es porque ella piensa que le da dinero y no es cierto, mi mamá
trabaja para mantenernos", comentó la menor huichola.
Rutilio,
papá de Mayra, tiene cuatro esposas con las que ha procreado
20 hijos, privilegio que se le ha concedido por ser gobernador de la
colonia Zitacua, una comunidad indígena dentro de la capital
nayarita.
Rutilio
está casado con la tía y con la mamá de Mayra,
además de otras dos señoras, con quienes tiene hijos y
conviven prácticamente en la misma casa.
"Vivimos
en casas pegadas, en un lado vive mi mamá, en otros mis madrastras
y en otro mi tía (también esposa del gobernador indígena)",
indicó.
Justina
López, de 43 años, es otra madre indígena que no
soportó los maltratos ni la infidelidad de su esposo, por lo
que prefirió dejarlo y mantener sola a su familia.
"Me
pegaba mucho, además de que andaba con otras mujeres, y eso allá
(en El Nayar) muchas lo permiten, pero yo ya no", afirma.
"Prefiero
estar con mis hijos sola, de todos modos casi no me daba dinero".
López
tiene seis hijos, cuatro casados a la Iglesia católica, mientras
dos siguen con ella y le ayudan a producir y vender artesanía
huichola.
El
titular del Departamento de Prevención del Delito, Ignacio García
Páez, señaló que en el estado de Nayarit se han
comenzado a reportar casos de mujeres indígenas que son maltratadas,
ya que se está creando cultura de denuncia entre las comunidades.
"Desde
junio, que es cuando se especializó una institución integral
para casos de violencia intrafamiliar, se han reportado varios casos
y eso demuestra que comienza a haber una cultura de denuncia entre los
indígenas", dijo.
Agregó
que la entidad es la única en el país que carece de una
ley de violencia intrafamiliar, lo que provoca que muchos casos no sean
tipificados y no logren una pena específica.
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Una
mujer golpeada solicita ayuda de 5 a 7 veces, antes de tener respuesta:
ONG. (por Liliana Alcántara, El Universal).
Cada año, un millón de mujeres acuden a las salas de urgencias
de los centros de salud por las lesiones provocadas por su parejas,
mientras que por primera vez, en México, se etiquetaron recursos
por 34 millones de pesos para proteger de la violencia a decenas de
víctimas, informaron representantes de ONG y de la Secretaría
de Salud.
Alicia Leal, directora de la organización Alternativas Pacíficas
e integrante de la Red Nacional de Refugios, denunció que incluso
una mujer golpeada solicita ayuda entre cinco y siete veces sin recibir
respuesta.
Y en el caso de
las mujeres que abandonan a su pareja debido a la violencia que ejerce
en su contra, disminuye su nivel económico hasta en 75 por ciento
.
"Así
que cuando una mujer dice tener miedo de dejar a su marido porque se
va a quedar sola y sin dinero suficiente para mantener su hogar, es
real", comentó.
Señaló
que es común denominador el hecho de que una vez tramitado el
divorcio necesario por violencia familiar, los esposos evaden la responsabilidad
de pagar una pensión e incluso renuncian a sus trabajos con tal
de no ofrecer esa ayuda a sus ex parejas.
En rueda de prensa
indicó que a los refugios de mujeres maltratadas llegan víctimas
de diversos estratos sociales y grados escolares.
"Y hasta parejas
de altos funcionarios, porque la violencia no respeta clases sociales
ni religión. Llegan desde maestras y mujeres con doctorado, hasta
analfabetas".
Leal consideró
que las políticas públicas deben enfocarse a detectar
los casos de violencia familiar de manera temprana y ofrecer protección
a las víctimas, ya que hasta el momento esto no ocurre.
"En el Ministerio
Público no las ayudan bajo el argumento de que la violencia familiar
no es un delito y en el DIF citan al esposo para llamarle la atención.
En consecuencia, éste luego se desquita con su mujer", refirió.
Insistió
en la importancia de prevenir las consecuencias de la violencia familiar,
pues este fenómeno se reproduce en las siguientes generaciones.
Por su parte, Aurora
del Río, de la Secretaría de Salud, informó que
este año se destinó a los 14 refugios un presupuesto de
34 millones de pesos.
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Más
muertes entre mujeres: Reporta
la OMS el asesinato de más de tres mujeres al día en el
país.
(por Liliana Alcántara, El Universal).
El 13 de marzo del
presente año, a las 13:15 horas, un grupo de policías
encontró en un terreno baldío el cadáver de una
mujer depositado en dos bolsas negras de plástico. El cuerpo
fue mutilado y estaba en alto grado de descomposición.
No se trata de Ciudad
Juárez, Chihuahua. Este hallazgo ocurrió en Nogales, Sonora,
cerca del antiguo camino a Cananea.
En la primera semana
de este año, Olga Lidia Osorio López, una adolescente
de 16 años fue violada, golpeada y después asesinada por
estrangulamiento.
Tampoco ocurrió
en Ciudad Juárez. Sucedió en Nuevo Laredo, Tamaulipas.
Datos de la Organización
Mundial de la Salud revelan que cada año se registran en el país
mil 200 homicidios de mujeres.
Esto quiere decir
que por cada 7 homicidios de hombres, una mujer es asesinada.
Organismos civiles
han alertado sobre el incremento de homicidios de mujeres sobre todo
en los estados de México, Guerrero, Oaxaca, Chihuahua, Tamaulipas,
Sonora, Colima y Nuevo León.
Patricia Espinosa
Torres, directora del Instituto Nacional de las Mujeres, manifestó
que ha escuchado las versiones que alertan sobre el aumento de asesinatos
de mujeres, pero aseguró que no ha encontrado indicios de ello.
"Lo he escuchado,
así que hay que estar alertas y encontrar la forma de erradicar
la violencia contra las mujeres", indicó en entrevista con
este diario.
Informó que
en el Distrito Federal, Guadalajara y Tamaulipas hay índices
preocupantes de violencia "y aunque en Ciudad Juárez, por
sus características, los homicidios tienen mayor impacto a nivel
mundial, en el Instituto nos preocupa sobre todo la violencia que se
genera en los hogares porque de ahí parten las demás formas
de agresión contra la mujer".
Violencia en
los estados
El Informe Mundial
sobre la Violencia y la Salud de la Organización Mundial de la
Salud señala que en Chihuahua el número de homicidios
de mujeres aumentó en los últimos 13 años, pues
mientras en 1990 eran asesinadas 2.1 mujeres por cada 100 mil, ahora
ocurren 4.7.
También aumentó
el número de asesinatos en Coahuila, donde en 1990 se registraban
1.7 por cada 100 mil mujeres y ahora son 2.6.
En Colima se incrementó
de 0.7 a 2.4 por cada 100 mil en el mismo periodo.
Por el contrario,
en Michoacán, Nayarit y Oaxaca los índices de homicidio
contra mujeres disminuyeron de 8.5 asesinatos por cada 100 mil mujeres
a 3.4.
En Sonora también
descendió de dos por cada 100 mil mujeres en 1990 a 1.6.
Señala, además,
que los homicidios ocurren en su mayor parte después de los 34
años de edad y las formas más comunes para matarlas son
a través del disparo de arma de fuego, el uso de armas blancas
y el estrangulamiento.
Otro estudio hecho
por la organización Comunicación e Información
de la Mujer (CIM), de Monterrey, Nuevo León, advierte que en
esta entidad en promedio una mujer es asesinada cada 20 días,
de manos de su respectivo esposo, pareja, novio o amigo. Reporta que
entre 2000 y 2002 se registraron 54 femenicidios.
La edad de las víctimas
oscilaba entre los 13 y 80 años, pero el mayor número
de asesinatos se concentró en mujeres entre 21 y 30 años.
Por su parte, la
Liga Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos
denunció al menos 17 homicidios de mujeres en 2002 en estados
del sur del país.
Angélica
Ayala Ortiz, vicepresidenta de esta organización, informó
que en total en los últimos cinco años se han registrado
40 asesinatos de mujeres en la región.
A un año...
Hoy el Instituto
Mexicano de las Mujeres evaluará el cumplimiento del Programa
Nacional por una Vida sin Violencia 2002-2006.
Entre sus líneas
de acción establece: promover que la población tome conciencia
sobre los temas de la violencia en la familia, fomentar la creación
de programas preventivos, promover la investigación del tema,
así como campañas que propicien la integración
de los hombres en actividades del hogar.
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| Muchos
maltratadores siguen invisibles. (David Espinós, Fiona
Forde - Madrid)
Los expertos alertan
de que buena parte de los agresores domésticos parecen, de puertas
afuera, personas sociables y tranquilas
Un hombre de 30
a 50 años alcohólico o drogadicto, de renta baja con problemas
económicos y familiares, muy posesivo y violento. Éste
era hasta hace poco el perfil que se tenía de los maltratadores.
Los expertos descartan de forma tajante este "falso prototipo".
"Los estudios se centran únicamente en el 2% de maltratadores
condenados. Los que acaban en la cárcel suelen ser los más
impulsivos y pueden reunir algunas de estas características,
pero esta radiografía no representa a los maltratadores",
asegura Miguel Lorente, médico forense, quien agrega que sólo
se denuncia alrededor del 10% de los casos de violencia doméstica.
Una encuesta realizada
por el Instituto de la Mujer el año pasado aseguraba que el 11,1%
de las mayores de 18 años había sido víctima de
la violencia doméstica, lo que equivale a casi dos millones de
mujeres. Pero sólo el 4% (680.000) de las encuestadas reconocían
haber sido víctimas de malos tratos. Éste es uno de los
problemas que más preocupa a las personas que trabajan para erradicar
esta lacra. Muchas mujeres no son conscientes de que son víctimas
de la violencia doméstica.
Lo que queda claro
entre los expertos es que no existe un perfil concreto de maltratador,
aunque el machismo es una característica común en todos
ellos. Los hay de cualquier tipo, condición, clase social y edad.
Pero todos tienen un objetivo concreto: dominar a su pareja. No quieren
en principio hacer daño. "El problema es la idea de superioridad
y control que |